Un estudio reveló que la boa constrictor mata a sus presas restringiendo el flujo sanguíneo en lugar de asfixiarlas, privando rápidamente a los órganos vitales de oxígeno y destruyendo el tejido cerebral, cardíaco y hepático. Los investigadores documentaron por primera vez la respuesta fisiológica de las presas a la constricción de las serpientes.