La reorganización burocrática estableció una jerarquía militar que dejó sin poder a los delegados municipales, ya que sólo tenían la facultad de recaudar y distribuir impuestos. Diocleciano fracasó ante la situación de depreciación monetaria, descenso económico y caótico sistema tributario. Después de la guerra civil, fue evidente la necesidad de modificar el sistema tributario ya que el ejército necesitaba muchos recursos para proteger las fronteras y el emperador no aceptaba tributos debido a su