Este poema es una oda a Satán, alabándolo como el sabio rey del exilio y las profundidades del infierno que trae esperanza y consuelo a la humanidad. Se le describe como aquel que enseña a los hombres y les da fuerza para sobrellevar el sufrimiento, y como el padre adoptivo de aquellos que fueron desterrados del paraíso por Dios.