El documento describe cómo en el pasado los niños en México podían comer dulces por la noche, y cómo actualmente aún existen negocios históricos de dulcería en el centro de la ciudad que ofrecen una gran variedad de postres tradicionales. También menciona una panadería llamada La Miniatura donde se pueden comprar pasteles muy pequeños. Alienta a los lectores a explorar los detalles ocultos en museos y edificios del centro.