La bombilla incandescente produce luz mediante el calentamiento de un filamento de wolframio hasta ponerlo al rojo blanco usando corriente eléctrica. Aunque se atribuye a Edison, el origen data de 1802 cuando Davy pasó corriente por un hilo de platino dentro de un recipiente. Edison mejoró la patente de Swan creando un vacío total para aumentar la vida útil a 40 horas. Hoy en día se usa wolframio en lugar de platino y un gas inerte en lugar de vacío.