La maestra divide la clase en dos grupos, uno de estudiantes inteligentes y otro de estudiantes menos inteligentes. Coloca a Pepito en el grupo de inteligentes para equilibrarlo, pero Pepito constantemente hace bromas llamando "pendejos" al otro grupo y respondiendo de manera inapropiada, lo que enfada a la maestra. Ella le pide repetidamente que se retire del salón de clases.