La perforación se ha utilizado como ritual desde el 709 A.C., comenzando con los esquimales. Involucra marcar el área con un bolígrafo especial antes de perforarla con una aguja, y puede reflejar aspectos de la personalidad. Existen riesgos como infecciones o sangrado, y se debe prestar atención al cuidado especial requerido por piercings como el microdermal.