Este poema narra la historia de un niño que accidentalmente rompió un jarrón jugando fútbol en la sala y fue castigado por sus padres sin postre. Aunque el niño quería ocultar sus lágrimas, finalmente se fue a sentar al sillón. El poema aconseja al niño que en el futuro juegue en el patio para evitar romper cosas y ser castigado de nuevo.