La carta es una respuesta a Andrée, una señorita en París, explicando por qué le resulta difícil mudarse a su departamento. El autor siente que ingresar al orden meticuloso y personal que Andrée ha creado en su hogar es amargo, ya que preserva la esencia de su alma a través de los detalles como la música, libros, aromas y objetos que ha colocado. Le resulta difícil oponerse a este orden establecido por Andrée aunque lo acepte con sumisión.