El spa tiene sus orígenes en la ciudad de Spa en Bélgica, donde se encuentran fuentes minerales con propiedades curativas. A lo largo de la historia, culturas como la asiria, sumeria, egipcia, griega y romana reconocieron los beneficios terapéuticos del agua. Los romanos incluían baños, masajes y aceites en sus rutinas termales. Actualmente, los spas ofrecen tratamientos que utilizan aguas de diferentes temperaturas, así como técnicas como mascarillas de colágeno,