Un ratón grande que vivía en la ciudad de Bonito salió a caminar y llegó al aeropuerto, donde se subió a un avión con trabajadores. A bordo, asustó a una secretaria ejecutiva cuando apareció en su computadora, pero logró escapar y correr por el avión. Al llegar a su destino, unos compañeros de trabajo atraparon al ratón y uno lo adoptó como mascota, aunque el ratón se entristeció y regresó a su ciudad natal de Bonito.