Prehistoria
1. El proceso de la hominización
El ser humano, al igual que las demás especies, es la consecuencia de un largo
proceso evolutivo conocido como hominización.
Nuestra especie pertenece al grupo zoológico de los primates, los que surgieron
hace 70 millones de años. El Purgatorius es uno de sus representantes; poseían un gran
cerebro, visión estereoscópica y unas manos que sufrieron una doble transformación: el
pulgar se hizo oponible y las garras se sustituyeron por uñas.
De los primates surgieron varias ramas, una de ellas los simios que aparecieron
hace 30 m.a. Algunos de estos iniciaron un proceso de hominización a consecuencia de
un cambio climático, como es el caso del Procónsul —localizado en África con una
cronología de 22 m.a.—, otros no se hominizaron y dieron lugar a los póngidos (gorilas,
chimpancés y orangutanes). Otro cambio climático forzó a algunos de los simios a
convertirse en cazadores hace 5 m.a., resultando en los primeros homínidos.
Todos los homínidos ofrecen unas características comunes. La primera de ellas
es la inteligencia reflexiva, que se manifiesta con el empleo y fabricación de útiles con
los que ayudarse en las tareas cotidianas, particularmente en las tareas de procurarse
alimentos y aprovecharlos mejor. Desde el punto de vista de la antropología física, los
elementos definitorios son los brazos, las piernas con la posición erecta del cuerpo
(bipedismo) y el cráneo. Desde el punto de vista paleontológico, la hominización sólo se
pudo producir en determinados espacios naturales, siendo aparentemente el ambiente de
la sabana africana el mejor para ello, aunque casi todos los científicos están de acuerdo
en que el elemento decisivo fue la transformación, por parte de los primates, de
recolectores de frutos a cazadores. Ese proceso de hominización nunca hubiera sido
posible sin un conjunto de mecanismos responsables del mismo:
- El desafío ecológico. El cambio climático de hace 22 m.a. y 5 m.a. convirtió
el bosque tropical del África meridional en una sabana herbácea, provocando
un auténtico desafío ecológico para los primates arborícolas que dependían de
estos frutos, causando que algunos de ellos se convirtieron en cazadores. La
caza trajo consigo las siguientes consecuencias: una mayor cooperación de los
individuos que formaban el grupo, el desarrollo de la capacidad de
observación y con ello de la inteligencia, la necesidad de fabricar útiles ante la
ausencia de garras y grandes colmillos, y el incremento de la energía por la
ingestión de carne, resultando en un aumento del tiempo libre dedicado al
aprendizaje.
- La relación dialéctica mano-cerebro. El cambio climático también liberó la
mano de la función locomotriz. Los homínidos debían erguirse con frecuencia
por encima de las altas hierbas para observar —tanto para cazar como para
evitar ser cazados—, de modo que la mano pronto se utilizó para manipular
objetos encontrados y posteriormente para fabricar sus propios útiles. Al
mismo tiempo que aumentaba la habilidad manual, esta repercutía en un
mayor desarrollo del cerebro, lo cual retroalimentaba la propia habilidad a la
hora de confeccionar útiles cada vez más perfeccionados y ajustados a labores
concretas.
- El proceso de juvenilización. El célebre investigador Johanson propuso una
explicación del desarrollo cerebral y de los hábitos sociales a través de los
cuidados paternos y el desarrollo del juego: estas actividades posibilitarían en
los individuos una niñez prolongada pero muy rentable para el grupo porque
permitiría acrecentar el desarrollo cerebral y mejoraba las relaciones sociales,
con lo que el grupo ganaba coherencia y se adaptaba mejor al medio.
2. Los primeros tipos evolutivos
A continuación, se tratarán las principales fases del proceso evolutivo: los pre-
australopitecinos, los australopitecinos, los primeros homínidos, los neandertales y los
seres humanos modernos. Algunas de estas especies vivieron durante las épocas
geológicas del Plioceno (5,3 m.a.-2,6 m.a.) y otras en el Pleistoceno (2,6 m.a.-12.000
a.C.), quedando el ser humano moderno como único ejemplar del género Homo antes
del Holoceno (12.000-hoy). Esta cronología geológica ha sido modificada
recientemente por la Comisión Internacional de Estratigrafía.
2.1.Los pre-australopitecinos
Los primeros posibles tipos evolutivos bípedos son el Sahelanthropus tchadiensis
(con una antigüedad de 6 ó 7 m.a.), el Orrorin tugenensis (unos 6 m.a.), el Ardipithecus
kadabba y (5,77-5,2 m.a) y el Ardipithecus ramidus (entre 5,5 y 4,5 m.a.). Los fósiles
encontrados son escasos y fragmentarios y no hay acuerdo general sobre si eran
totalmente bípedos, aunque el descubrimiento del esqueleto casi completo del
Ardipithecus en 1992 indica que era bípedo y que caminaba con la espalda recta,
aunque no podía recorrer grandes distancias. Los hallazgos de 2005 y 2009 en Etiopía lo
confirman.
Cráneo de Sahelanthropus tchadiensis
2.2. Los australopitecinos
Existe una gran controversia a la hora de establecer algún parentesco entre los
australopitécinos y los homínidos. Richard Leakey negaba cualquier clase de
parentesco entre unos y otros salvo la existencia de un posible antepasado común, el
australopithecus anamensis. Johanson y White afirmaban la existencia de parentesco
entre los australopitécinos y los homínidos a través del australopithecus afarensis, cuyo
fósil más conocido, Lucy, fue descubierto en 1974 por Johanson; el descubrimiento del
Ardipithecus ramidus pareció confirmar esta teoría.
Australopithecus afarensis Australopithecus africanus
Cronología. Surgen hace más de 4 millones en África y desaparecen por encima
de los 2 m.a. debido a una crisis climática que condujo a una desertificación de la
sabana. Algunos australopitecos se especializaron en la explotación de productos
vegetales duros desarrollando un impresionante aparato masticador como sucede con el
Paranthropus. Sin embargo, otros australopitecos se hicieron paulatinamente más
carnívoros, originando los primeros Homo.
Características morfológicas. 1,20-1,40 m de estatura, capacidad craneana no
superior a 500cc, frente huidiza, arcos supraorbitatorios formando un torus
supraorbitatorio, rostro prognato sin mentón, bípedos, no hablaban, de frágil
complexión y manos largas y finas.
Industria. No se cree que fueran capaces de fabricar herramientas, no obstante, en
1999 se descubrieron a orillas del lago Turkana (Kenia) unos instrumentos líticos de una
antigüedad de 2,3 m.a., con lo que se abre la posibilidad de que los primeros hacedores
de útiles fueran australopitecos y no Homo habilis.
Formas de vida. Fueron herbívoros y omnívoros, cazaban sirviéndose de palos,
huesos y piedras, y vivían entre la selva tropical y la sabana.
Australopithecus anamensis: 4,2-3,9 m.a. Sus restos han sido encontrados en las
orillas del lago Turkana (Kenia) en 1995 por los Leakey. Tim White encontró más
fósiles directos en 2005 en Etiopía.
Australopithecus bahrelghazali: 3,6 m.a. Es una especie hallada en 1995 por
Brunet en Koro Toro (Chad). Es la primera evidencia de fósiles tan antiguos al oeste del
valle del Rift, lo que plantea problemas con la hipótesis de la East Side Story según la
cual los primeros homínidos bípedos habrían aparecido al este de dicho valle. Se
considera que representa una línea de Australopithecus distinta de la que evolucionó
hacia Homo.
Australopithecus afarensis: 3,9-3 m.a. Sus restos más populares son los de
Lucy, encontrados en Hadar (Etiopía) por Johanson, quien los calificó el primer
antepasado del hombre. Mary Leakey en Laetoli sacó a la luz las primeras huellas
dejadas por los pies desnudos de unos homínidos sobre el Iodo fresco de una erupción
volcánica.
Australopithecus africanus: 3,3-2,5 m.a. Vivió en África meridional, fue
descubierto en Taung por Dart en 1924 (el célebre cráneo del Niño de Taung).
Australopithecus garhi: 2,5 m.a. Garhi significa sorpresa. Fue descubierto en
1996 por White y Asfaw. En opinión de muchos científicos constituye una pieza clave
en la transición de los austrolopitecos a los homínidos por sus rasgos más modernos. Se
plantea la posibilidad de que fuera autor de la industria lítica del Olduvayense.
Australopithecus sediba: 1,95-1,78 m.a. Sediba significa manantial. Fue
descubierto por el profesor Lee R. Berger en 2008. Esta especie sí que fabricaba
herramientas.
Paranthropus aethiopicus: 2,6-2,2 m.a. Vivió en África Oriental, tenía
poderosos músculos masticadores que se sujetaban al cráneo gracias a una prominente
cresta sagital similar a la de los gorilas. Los Paranthropus (parántropos o
australopitecinos robustos) descienden probablemente del género Australopithecus
(australopitecos o australopitecinos gráciles). Algunos paleontólogos consideran que los
australopitecinos robustos pertenecen al género Australopithecus. Este fósil representa
el eslabón entre el Australopithecus afarensis y el Paranthropus boisei.
Paranthropus boisei: 2,3-1,3 m.a. Descubierto por Mary Leakey en Olduvai.
Tenía una capacidad craneal algo mayor que los anteriores y cierto parecido con los
gorilas. Compartió su hábitat con otros tres homínidos: el Homo habilis, el Homo
rudolfensis y el Homo erectus. A diferencia de estos, el boisei tenía una dieta herbívora.
Paranthropus robustus: 2-1,2 m.a. Vivió en un medio forestal en Sudáfrica. No
era especialmente fuerte, el término robustus procede de su mandíbula, que sí lo era.
Paranthropus boisei
Evolución del cráneo humano
3. El género Homo
En 2013 fue descubierto un nuevo tipo de homínido bautizado con el nombre de
Homo naledi (del sesotho naledi "estrella"), se situaría entre los australopitecinos y los
primeros homínidos. Existe mucha controversia sobre su pertenencia al género Homo lo
que ha originado un intenso debate en las principales revistas de investigación tras la
publicación de los resultados del hallazgo en 2015. La especie ha sido descrita en 2015
por Berger y colaboradores a partir de los fósiles de al menos 15 individuos de edades
diferentes encontrados en la cueva Rising Star, cerca de Johannesburgo (Sudáfrica). No
se ha podido realizar una datación fiable de los fósiles y su posición filogenética es
incierta. Sin embargo, las características anatómicas lo sitúan en las raíces de los
primeros Homo: la morfología del cráneo se aproxima a la del erectus, habilis y
rudolfensis; y el volumen endocraneal, con unos 500 cm³, es similar al del
Australopithecus; su estatura media era de 1,50 metros y su peso de 45 kilos.
3.1. Los primeros homínidos
Homo rudolfensis: 2,4-1,9 m.a. Vivió en África Oriental y fue hallado en
Tanzania. A partir del descubrimiento del Kenyanthropus platyops por Meave Leakey
en 1999, se acepta que Homo rudolfensis podría haber evolucionado a partir de
Kenyanthropus —que mostraba rasgos entre Homo y Australopithecus—, aunque
existen otras hipótesis sobre sus relaciones filogenéticas. Andaba erguido, tenía una
estatura 1,55m y su cráneo de 750 cc combinaba rasgos primitivos con otros más
modernos. Autor de la cultura de guijarros, era omnívoro.
Homo habilis: 1,9-1,6 m.a. Vivió en África y fue descubierto en Olduvai. Ha sido
considerado el más antiguo hacedor de útiles conocido, de ahí su nombre. De bipedismo
bastante desarrollado, su capacidad cerebral era de 650 cc. Su hábitat se situaba a la
orilla de los lagos, donde siendo omnívoro se alimentaba sobre todo de una pequeña
caza de aves, peces y reptiles.
Homo ergaster: 1,75-1 m.a. Sus restos se encontraron en Koobi Fora, Kenia,
suponiendo un hallazgo muy controvertido. Algunos creen que es un intermedio entre el
habilis y el erectus, otros que los últimos pasos de la humanidad resultan del ergaster —
que precede al antecessor (tesis Atapuerca)—, mientras que otros creen que el erectus y
el ergaster son la misma especie. Alcanzaba el 1,60 m y los 900 cc. El Homo georgicus,
posiblemente emparentado con el ergaster, fue encontrado en 2002 en Dmanisi
(Georgia) con una cronología de 1,8 m.a. Fue la clave para comprender el poblamiento
de Europa y de Asia.
Homo erectus: 1,8 m.a.-300.000 años antes del presente (BP), sintió una
curiosidad exploratoria que llevó a la humanidad fuera de África hace un millón de
años. Algunos especímenes son legendarios, como el Hombre de Java Homo
floresiensis (que se extingue al principio del Holoceno) o el Sinanthropus pekinensis.
Con una capacidad cerebral entre 900 y 1.200 cc. y superando el 1,5 m de altura, este
homínido no sólo era ya capaz de fabricar utensilios muy elaborados (industrias del
Paleolítico inferior) sino también de producir fuego.
Una visión más conservadora de esta etapa de la evolución humana reduce todas
las especies que a continuación se mencionan a una, Homo erectus, que es considerada
como una especie politípica de amplia dispersión con numerosas subespecies y
poblaciones interfértiles genéticamente interconectadas.
Homo cepranensis: el Hombre de Ceprano fue descubierto por Bidittu en 1994
en Italia. Con una antigüedad de 800.000 años y una capacidad craneana de 1.200cc, es
considerado en ocasiones erectus, además de estar relacionado con el Homo antecessor
y el Homo heidelbergensis.
Homo antecessor: en la Sierra de Atapuerca, en la Gran Dolina, se han
encontrado restos de un homínido con una cronología de 780.000 años BP que
practicaba la antropofagia con fines nutritivos, aunque no se sabe si las víctimas
pertenecían al mismo grupo humano de los consumidores. En la Sima del Elefante se
encontraron en 2008 restos antrópicos directos con una antigüedad de 1,2 m.a. y
asociados a industrias del tipo olduvayense, lo que nos indica una ocupación más
antigua de Europa. En la Sima de los Huesos se encontraron restos antrópicos de 28
individuos con una antigüedad de 430.000 años BP, el estudio de su ADN realizado por
Svante Pääbo del Instituto de Antropología Evolutiva de Maz Planck de Leipzig ha
demostrado en 2016 que se trataba de un grupo de neandertales arcaicos. Este
acontecimiento complica la denominada “Teoría Atapuerca” de Arsuaga y Carbonell
que sostiene que el ser humano actual procede en línea evolutiva directa del ergaster.
Según esta hipótesis, parte de la población del H. antecessor abandonó África hace un
millón de años, evolucionó en Europa hacia el heildelbergensis y más tarde sus
descendientes dieron lugar al neanderthalensis, mientras que en África el resto de la
población del antecessor evolucionaba hacia
Nuestras formas homínidas (Homo rhodesiensis) que darían lugar más tarde a los
primeros sapiens (La especie Elegida, Arsuaga, 2007). En 2010 se informó sobre el
descubrimiento de herramientas en Happisburgh, Norfolk, Inglaterra, las cuales se cree
fueron usadas por H. antecessor y datan de hace 780.000 años antes del presente. Los
estudios de Pääbo demuestran que en la Sima de los Huesos no teníamos
heidelbergensis, sino otros neandertales arcaicos.
Homo heidelbergensis: sus restos más antiguos —no tienen más de 600.000 años
BP— fueron encontrados en Alemania. Se extinguió en torno a los 250.000 años BP. Es
un antepasado directo del Hombre de Neandertal en Europa.
Homo rhodesiensis: Se trata de un homínido que vivió sólo en África entre los
años 600.000-160.000 BP. Con una capacidad craneana de 1.300 cc, muestra rasgos
muy contemporáneos. Según Tim White, es antecesor del Homo sapiens idaltu.
3.2. Los Neandertales
Cronología. Aunque el Homo neanderthalensis ha sido considerado con
frecuencia como subespecie de Homo sapiens, el análisis del ADN mitocondrial de
fósiles de H. neanderthalensis sugiere que la diferencia existente es suficiente para
considerarlos dos especies diferentes. Se extiende desde hace 230.000-28.000 años BP,
aunque esta cronología es muy imprecisa debido a la falta de acuerdo sobre considerar a
los anteneandertales como neandertales o no. Vivieron en el continente euroasiático y
norte de África. Sus restos se hallaron en Neander, cerca de Dusseldorf, pero antes que
en Alemania se habían descubierto en Gibraltar. Debieron surgir por evolución del
Homo erectus en Asia y del Homo heidelbergensis en Europa y África, aunque hay
muchas teorías al respecto.
Características morfológicas. Especie de hombres bajos (superior a 1,55m) y
fuertes, su cráneo (1.500cc) presentaba una notable dolicocefalia: pinzamiento occipital
a manera de moño, región frontal achatada, arco superciliar prominente, rostro
prognato, cara grande, nariz ancha y achatada (para calentar mejor el aire frío) y sin
barbilla. De fémur corto y curvado, su constitución física responde a una perfecta
adaptación al periodo glaciar (disipaban menos calor).
Industria. Paleolítico medio.
Formas de vida. Vivieron en la glaciación de Riss y Würm y convivieron con
animales como el rinoceronte lanudo, el mamut, el reno, el lobo y el bisonte. Eran
cazadores de grupos de entre 8 y 30 individuos. Sus coprolitos muestran una proporción
de carne similar a la de los lobos. Vivieron en cuevas y abrigos rocosos y usaron el
fuego para tener calor, luz y cocinar. Inhumaban a los muertos con prácticas religiosas.
Con él quizá hiciera su aparición el arte.
3.3. Los seres humanos modernos: Homo sapiens
Cronología. La aparición de nuestra especie es un tema muy controvertido,
actualmente hemos llegado a la siguiente conciliación: llamamos Homo sapiens o seres
humanos atómicamente modernos a los que aparecieron hace 250.000 años BP en el
norte de África y Próximo Oriente, donde se situaría el Homo sapiens idaltu
(encontrado por Tim White en Etiopía en 1997); también al Homo sapiens sapiens o
seres humanos modernos —los que manifiestan las mismas características físicas y
comportamiento simbólico semejantes a nosotros— hace unos 200.000 años BP. En
cualquier caso, tuvieron que ser poblaciones escasas de no más de 30.000 individuos
que sobrevivieron a duras penas hasta su expansión por Europa.
La madre común de los 7.000 millones de seres que forman la humanidad actual
fue una "Eva africana". Las pruebas de los análisis de ADNm demuestran que todas las
razas actuales proceden de mutaciones de dicho tronco genético común. Nuestra Eva
mitocondrial se cree que vivió en el África Oriental (probablemente Tanzania) hace
unos 200.000 años. Por otra parte, la línea patrilineal nos lleva hasta el Adán
cromosómico, quien nos confirma un origen para los humanos modernos en el África
subsahariana y se le calcula unos 140.000 años de antigüedad. Queda ya rechazada la
tesis tradicional que sostenía la procedencia neandertal, afirmándse que pudieran venir
de los antecesores u otros preneandertales (como el ergaster, erectus, antecessor,
rhodesiensis) que quedaron en África. Fueron contemporáneos de los neandertales.
Puede ser que el hombre del Cro-Magnon (terminología anticuada) desplazase,
persiguiese o conviviese con los últimos neandertales. Se extendieron por todo el
mundo y se distinguen diferentes razas: la de Chancelade, de rasgos esquimoides, y la
de Grimaldi, de rasgos negroides.
Características morfológicas. Los seres humanos anatómicamente modernos
presentan un cráneo de 1.450cc hiperdolicocéfalo, largo y estrecho y órbitas
rectangulares achatadas.
Industria. Paleolítico Superior.
Formas de vida. Vivieron en la última glaciación de Würm. Eran cazadores-
recolectores, de grupos fácilmente superiores a 30 individuos. Se da un desarrollo
importante del hábitat humano, que ya no es exclusivo de las cuevas. Se hacen más
complicadas las prácticas religiosas y aparece el arte parietal de gran naturalismo.
4. La cultura material
Las primeras herramientas se agrupan bajo la denominación de cultura de
guijarros (pebble culture) u Olduvayense; se extiende de 2,5 m.a. a 700.000 BP y sus
autores fueron el H. Habilis y probablemente algunos australopitécinos. Las principales
herramientas fueron el chopper o canto trabajado con un solo filo, y el chopping tool
con dos caras trabajadas.
4.1. Paleolítico Inferior
Su cronología 700.000-125.000 BP es imprecisa, según se acepte o no la técnica
levallois dentro de esta industria —en cuyo caso negativo se extiende hasta el 300.000
BP. Sus autores fueron los primeros homínidos como el antecessor y el erectus.
Existieron distintas culturas:
Cultura Abbevillense. Fabricación de hachas de mano de talla bifacial (bifaces)
mediante desbaste de lascas sobre un nódulo con un percutor grueso. Conservan restos
del córtex del núcleo de sílex, cuarcita u obsidiana.
Cultura Achelense. Se distinguen el achelense antiguo (de hachas bifaciales
alargadas sobre núcleo y lascas groseras que pudieron servir como hendedores o
raederas), el achelense medio (con hachas bifaciales alargadas (lanceoladas), cada vez
más perfeccionadas, hendedores, raederas y triedros) y el achelense superior (que
presenta hachas de mano mejor retocadas y lascas obtenidas con técnica levallois,
hendedores y raederas). La fase final del achelense es la industria micoquiense
caracterizada por las hachas de mano de punta afilada, lanceoladas o cordiformes, así
como una industria de lascas y unas puntas denominadas de Tayac (Tayacienses). Todas
ellas se obtenían mediante el uso de percutores blandos (madera, asta, hueso).
Industria sin bifaces. Se realizaron útiles en serie (puntas de flecha) a partir de
la confección de un núcleo en el que se habían practicado múltiples retoques, rebajes y
acanaladuras, a fin de obtener las lascas levallois, clactonienses y tayacienses.
Ejemplos de cultural material del Paleolítico Inferior
Canto tallado por unifacialmente Canto tallado bifacialmente
Bifaz
Talla experimental/Bifaz: https://www.youtube.com/watch?v=3cX3lpjWxbQ
Talla experimental/Raspador lítico: https://www.youtube.com/watch?v=T0m-3LzeU44
Talla experimental/Lasca Levallois: https://www.youtube.com/watch?v=saAU_OJrk2E
Método Levallois: https://www.youtube.com/watch?v=YGOYJbM7JS4
4.2. Paleolítico Medio
Cronología: 300.000 BP ó 125.000 BP al 35.000 BP, la industria musteriense
pertenece al Neanderthal.
Características: se trata de una industria mejor adaptada a una función concreta
pero todavía de tamaño grande. Se obtiene sobre núcleos y sobre lascas. Para el
investigador Bordes se pueden distinguir los siguientes tipos: musteriense típico,
musteriense de tradición achelense, musteriense tipo de la Quina, musteriense tipo de La
Ferraisie y musteriense con denticulados.
Herramientas: existe una enorme variedad de herramientas, puntas musterienses,
denticulados, escotaduras, raederas, raspadores, buriles (que indican que el trabajo de la
madera adquirió gran importancia), bolas de roca calcárea. Al final se introducen los
cuchillos de dorso y todavía hay bifaces y lascas levallois. El paso de las industrias
musterienses a las del Paleolítico Superior no se efectuó de una manera tajante, lo que
es de gran interés en cuanto a las relaciones entre las poblaciones neandertales y las de
Homo sapiens.
4.3. Paleolítico Superior
Cronología: 35.000-9.000 BP (Edad del Reno), pertenece al Homo sapiens.
Características: se inicia la industria ósea, se economiza mejor la materia prima
y se trabajan los núcleos para la obtención de lascas, luego láminas y más tarde láminas
sobre lascas (laminillas).
Éstos son los principales tipos de industrias clasificados por Ignacio Barandiarán:
Auriñaciense 31.000-27.000 BP, que aparece tras los niveles Châtelperroniense
35.000-31.000 BP (de etapa de transición); dentro del Auriñaciense se distinguen el
Perigordiense y Auriñaciense propio.
Gravetiense 27.000-19.000 BP dentro del cual se distingue un Perigordiense
superior y un Auriñaciense propio avanzado. En el Auriñaciense y en el Gravetiense
encontramos raspadores, buriles, láminas de dorso, hojas auriñacienses, puntas de hueso
y puntas alargadas con retoques (punta de la Gravette) en el Gravetiense.
Solutrense 19.000-15.000 BP presentando raspadores, buriles, láminas de dorso,
puntas de cara plana, puntas de muesca y hojas de laurel láminas de dorso de sauce e
industria ósea. La novedad técnica de laminado les posibilita obtener de seis a ocho
metros de filo útil por kilo de sílex, por lo que el hombre deja de habitar las zonas de
producción de sílex.
Magdaleniense 15.000-9.000 BP donde predominan los bastones de mando,
azagayas, arpones, punzones, agujas, espátulas, varillas y propulsores todos ellos de
hueso. También aparece la industria lítica con raspadores, buriles, láminas de dorso y
puntas.
5. La revolución neolítica y su expansión
Actualmente, presenta un significado más global al hacer referencia a una serie de
cambios tecnológicos como la cerámica, el telar, el pulimento; socioculturales como la
sedentarización, los poblados, un nuevo arte, nuevas relaciones sociales; y económicos
como la agricultura, la ganadería, el comercio y el reparto de tareas cada vez más
diversificadas, que producen una nueva relación entre el hombre y el medio.
Estas modificaciones coinciden con el cambio climático producido con el inicio
del Holoceno y suponen tal transformación que Gordon Childe acuñó el término de
revolución neolítica para definir este periodo. Si bien es un concepto controvertido,
pues los cambios fueron lentos y, no siempre, produjeron mejores condiciones de vida a
corto plazo. Además, no fue un proceso cultural único, ya que podemos diferenciar una
gran variedad de grupos neolíticos diferentes a partir de tradiciones culturales y
condiciones ecológicas distintas.
Gordon Childe consideró el proceso de neolitización exclusivo de Próximo
Oriente, desde donde se extendió al resto del mundo. Hoy sabemos que hubo, al menos,
4 focos de invención, donde existían especies vegetales y animales susceptibles de ser
domesticadas: trigo y cebada en Próximo Oriente; arroz y mijo en Extremo Oriente;
maíz, chile, calabaza y frijol en Mesoamérica y los Andes; y el ñame en las áreas
tropicales.
Transformaciones económicas y sociales. Además del descubrimiento de la
agricultura y la ganadería, surge el trueque. A nivel social aparece la división social del
trabajo, y con ella la diferenciación de los individuos en función de su riqueza (aparece
la propiedad privada) o del papel que ocupan en la escala social; el excedente posibilitó
que una parte de la población quedara libre de las tareas agrícolas, apareciendo las
primeras jerarquías secuenciales o consejos de ancianos; las jerarquías personales no
aparecen hasta el final del Calcolítico, cuyo poder se transmite por herencia. El aumento
de población va acompañado de sedentarismo.
El desarrollo de la ganadería establece una nueva relación entre hombres y
animales que provoca cambios en ambos: en el animal, morfológicos, y en el hombre,
de tipo cultural y económico. Se desarrolla en tres fases:
1. Control. El ser humano controla las manadas de animales salvajes, reservando
los jóvenes y las hembras y cazando los viejos;
2. Custodia. El individuo captura animales salvajes y los guarda en corrales para
disponer de ellos cuando tuviera necesidad
3. Crianza. Se capturan animales con características favorables para la
domesticación y los traslada a áreas distintas a su entorno natural y controla su
crianza.
Transformaciones tecnológicas. Pulimento de la piedra (boles, morteros, hachas,
hachuelas, brazaletes...), especialización de los útiles líticos relacionados con la
agricultura (geométricos, láminas para hoces...), menor uso de la industria ósea
sustituida por la madera, desarrollo de la cerámica, del telar, la cestería, técnicas de
navegación, y sistemas de irrigación y drenaje. Se abre el camino a la utilización de
objetos de metal.
Transformaciones culturales, religiosas y artísticas. Se desarrollan los cultos
telúricos y de las fuerzas de la naturaleza; la Tierra es adorada como la diosa madre,
quedando materializada en forma de estatuillas femeninas (Venus). Se impone el culto a
los muertos con distintas formas de enterramiento, algunas vinculadas a la arquitectura
megalítica. En arte se imponen las formas esquemáticas y abstractas, en contraste con el
naturalismo del Paleolítico.
Elaboración de hacha pulimentada neolítica:
https://www.youtube.com/watch?v=ZWEuoyNsfzA
6. La Edad de los metales
La profesora Ana Fernández Vega en su obra Prehistoria II: las sociedades
metalúrgicas (2011), caracteriza la Edad de los Metales por el uso de útiles hechos con
diferentes aleaciones metálicas. En ella se iniciaron las primeras civilizaciones, siendo
considerada la última etapa de la Prehistoria. Los arqueólogos clásicos establecen tres
etapas para el final de la Prehistoria en función del metal principal aparecido en los
yacimientos: a) las muestras más antiguas de metal son objetos de cobre pertenecientes
a los últimos momentos del Neolítico, esta etapa de transición entre el Neolítico y la
Edad del Bronce se le suele llamar Eneolítico o Calcolítico (IV-III milenio a. C) ; b) el
uso del bronce dio lugar a la Edad del Bronce (III-II milenio); c) la Edad del Hierro (a
partir del I milenio) muestra los primeros objetos realizados con hierro. Según la teoría
tradicional de Childe, la aparición de la metalurgia en Europa fue consecuencia del
resultado de la difusión de su secreto hacia occidente desde las altas culturas del
Próximo Oriente. Alcanzó primero Anatolia, después el Mediterráneo Oriental y
posteriormente los Balcanes, donde se desarrolló la cultura de Vinca. Hoy en día esta
teoría está en revisión y se sostiene un posible origen autóctono de la metalurgia en
Vinca y en la Península Ibérica. En cualquier caso, hacia el 4.000 a.C. o poco después,
existió un centro metalúrgico precoz en los Balcanes, independiente o no, desde aquí se
extendió hacia la Europa interior.
6.1. La Edad del Cobre
Al periodo del neolítico final en transición a la Edad del Bronce se le ha llamado
Edad del Cobre, Eneolítico o Calcolítico. La primera metalurgia se apoyó en un
elemento que era escaso en la naturaleza, el cobre, y por ello los objetos metálicos eran
bienes valiosos: armas, adornos y objetos de lujo. Aumentó la complejidad social (que
generó cierta división del trabajo y la aparición de incipientes jerarquías sociales) y tuvo
lugar el origen del urbanismo. Su principal fuente arqueológica es el vaso
campaniforme, una manifestación cultural asociada al Calcolítico y al período inicial
de la Edad del Bronce. Su cronología e interpretación es controvertida. Su nombre es la
consecuencia de las especiales características de estas vasijas (en arqueología
denominadas vasos) con forma de campana invertida y profusamente decoradas que se
han encontrado, generalmente en contextos funerarios, en buena parte de Europa: por
casi toda la península ibérica, en islas del Mediterráneo occidental, en la Francia
mediterránea y atlántica, Gran Bretaña e Irlanda, los Países Bajos y parte de Europa
central. Su presencia está relacionada con la difusión de la metalurgia del cobre por
Europa occidental, hasta el punto de haberse convertido en fósil director de esta
expansión.
6.2. La Edad del Bronce
Durante el Bronce Medio y sobre un territorio que prácticamente coinciden con el
mismo espacio de Unetice, se extendió esta cultura, integrada por una gran diversidad
de grupos regionales, cuyo factor de unión es el tipo de sepulturas. Se trata de túmulos,
que siguen desde los Kurganes, Unetice, Armórica, Wessex, pero que generalizaron e
implantaron con gran profusión en territorios concretos, presentando peculiares ajuares
funerarios. Estos túmulos son de piedra y redondos, algo más pequeños que los de
Unetice, y en ocasiones forman parte de necrópolis con centenares de enterramientos
como sucede en Haguenau.
En su interior hay cistas de piedra o de madera con enterramientos individuales o
dobles. Los grupos sociales más bajos se entierran en posición fetal, y los más elevados
en posición extendida. Numerosas armas y objetos de bronce acompañan a los
cadáveres en su sepultura. Es frecuente que hubiese animales sacrificados, lo que
testimonia la importancia de la ganadería entre estos grupos, que realizan una
agricultura cerealista. Aunque el ritual predominante será la inhumación, a partir de este
periodo empieza a registrarse un notable alcance de incineración, lo que avanza el éxito
que tendrá en los campos de urnas.
Los asentamientos se conocen peor que las sepulturas. Se ubican en lugares
elevados con sistemas defensivos de tierra o madera. Las viviendas son rectangulares o
trapezoidales. Están hechas de madera.
6.3. La Edad del Hierro
En Europa occidental el paso de la Edad del Bronce a la Edad del Hierro fue
tradicionalmente considerado consecuencia de las oleadas de guerreros hallstáticos de
finales del siglo IX y comienzos del VIII a.C. Durante largo tiempo se dividió a la Edad
del Hierro en dos culturas: Hallstatt y La Tène, pero actualmente se habla de una
Primera y Segunda Edad del Hierro. El uso y expansión del hierro fue fruto de un
lento proceso, su empleo pudo comenzar en el II milenio a.C. en el Cáucaso. Los hititas
fueron el primer reino que controló su producción hacia el 1200 a.C., fecha en que el
decaimiento del poder hitita provocó el comienzo de la difusión del metal por Europa.
La expansión se hizo desde Irán, a través del Cáucaso, pasando desde aquí a Europa
central, en la transición entre el II y I milenio a.C., llegando a Europa occidental y las
Islas Británicas en los siglos VII-VI a.C. por vía continental y mediterránea. Los
colonos fenicios y griegos llevaron su siderurgia a las islas y costas mediterráneas,
extendiéndose desde allí por el interior. La civilización hallstática se había
caracterizado por el uso de la siderurgia desarrollada, el nacimiento de un arte
decorativo geométrico, la coexistencia de dos ritos de enterramiento (inhumación e
incineración) y la progresiva consolidación de una sociedad jerarquizada con jefes
militares. El siglo V estuvo marcado por la quiebra del mundo hallstático y el
nacimiento de la civilización de La Tène o Lateniense en Europa central. En Europa
del este aparecieron los escitas y los pueblos de las estepas euroasiáticas.
7. Arte prehistórico
Al margen de las cuestiones relativas a la cultura material que hemos visto a lo
largo del tema para las diversas periodizaciones y culturas, a continuación haremos
referencia a otras manifestaciones artísticas del ser humano de época prehistórica.
Las obras conservadas corresponden a un momento avanzado del Paleolítico
Superior. Debido a esto y a que ofrecen tal perfección técnica, se ha llegado a afirmar
que no serían las primeras y que las más primitivas se han perdido. Podemos
encontrarnos ante la posibilidad de su inexistencia por falta de conservación, pero
también ante la teoría de que no existiera porque su desarrollo dependiera del tiempo
que el ser humano pudiera dedicar a estas manifestaciones al margen de la búsqueda de
sustento alimenticio y de un espacio en el que resguardarse.
7.1. Arte mobiliar
Existen estatuillas de marfil de cabezas o cuerpos de mujer de en torno a los
40.000-20.000 a.C. No obstante, nos encontramos con el problema de la conservación,
puesto que es fácil pensar que la Humanidad debió representar ese mismo tipo de
imágenes en materiales más de más fácil trabajo. La talla en madera o el modelado en
barro debieron de preceder a la talla en piedra, pero su conservación es mucho más
complicada.
A lo largo del continente europeo se han encontrado estatuillas femeninas, que
reciben el nombre genérico de Venus, como las de Savignano, Willendorf, Lespugue o
Laussel, caracterizadas por el abultamiento de senos, vientre y caderas. En ellas se
refleja el culto a la mujer y a la fecundidad, de manera paralela al de la fertilidad de la
tierra, algo muy importante en sociedades cuyo sustento se basaba en la caza y la
recolección. Al final del auriñaciense (final del Paleolítico Superior), junto a estas
esculturas de bulto redondo se han conservado pequeños bajorrelieves hechos por
incisiones lineales en la piedra para representar escenas de caza o mujeres unidas a
símbolos de fecundidad.
https://human.libretexts.org/Visualizations_and_Simulations/Interactive_Art/Venus_of_
Willendorf
7.2. La cerámica
El desarrollo de la cerámica es fundamental para entender los modos de vida
humanos a partir del Neolítico. No solo sirvieron para almacenar y transportar
alimentos, sino que también reflejó un importante control del fuego y las temperaturas
necesarias para la correcta cocción del barro. Los tipos cerámicos más usuales en la
Prehistoria fueron: la cerámica de bandas; la cerámica lisa con pezones en relieve; la
cerámica cordada, con incisiones de cuerda en arcilla fresca; y el vaso campaniforme,
de época del Bronce.
Venus de Willendorf Venus de Savignano
Venus de Lespugue Venus de Laussel
7.3. El arte rupestre
La pintura sobre roca es otra de las manifestaciones prehistóricas relevantes. El
primer descubrimiento se produjo en Altamira en 1879, aunque su autenticidad no se
aceptó de manera general hasta que unos años después aparecieron otras similares en
Lascaux (Francia). Estarían datadas en torno al 25.000 a.C. Representan escenas de
caza, de animales y su función no se limitaría a representar los animales y al propio
entretenimiento de pintar y observar, sino que se les ha atribuido también una función
propiciatoria previa al propio acto de la caza. Un acercamiento mágico al animal a
través de su representación.
A través de estas imágenes podemos conocer la forma de vida de los seres
humanos del Paleolítico, las formas de caza, las armas utilizadas, la variedad de la
fauna... Por otra parte, artísticamente nos ofrecen información sobre las técnicas
empleadas (utilización de las manos, algún útil a modo de pincel, incluso el grafiti
empleando la boca) y los medios para conseguir los colores (mezclas de grasas
animales, jugos vegetales, tierras de variado cromatismo, madera quemada para las
siluetas en negro. Pero también transmiten ideas sobre el movimiento, la sensibilidad
vital y el aprovechamiento de las rugosidades de las paredes para dar volumen a los
cuerpos y movimiento a sus miembros.
En casos como los de Altamira y Lascaux, se han encontrado en cuevas de techo
impermeable que han facilitado su conservación. Prescinden de la representación
humana y se puede observar animales aislados que no representan ninguna escena
(bisontes, caballos, ciervos, jabalíes). Se distinguen por su representación naturalista,
por su policromía (negro, blanco, rojo, amarillo, ocre) y por representar detalles (ojos,
crines, pezuñas)
En otras, como las del Levante de la Península Ibérica (Alpera, Minateda), las
pinturas no están en cuevas, sino en abrigos, sin apenas protección, y se han conservado
por la sequedad del ambiente. En ellas, el individuo está representado en escenas de
caza, danza o recolección, en imágenes estilizadas y monocromas. Se encontrarían en
un proceso de abstracción y esquematización de las figuras, hasta el punto de
convertirse en un tejido de rayas y ángulos.
http://archeologie.culture.fr/lascaux/es; http://virtual.fundacionbotin.org/visita_altamira/
Cueva de Altamira
Cueva de Lascaux
Cueva de la Vieja. Alpera
Cueva de Minateda
Cueva de los caballos. Valltorta
7.4. Arquitectura prehistórica
Durante las primeras etapas de la Historia, el ser humano fue nómada y no vio
necesario el establecimiento de poblados fijos. Ello cambió con el Neolítico y el inicio
de la domesticación de las especies vegetales y animales, donde sí fue obligatorio tener
lugares en los que esperar la recogida de la cosecha y los cercados para esa novedosa
ganadería. De este modo, con el Neolítico surgieron las primeras viviendas y poblados,
aunque todavía no se pueda hablar de la aparición de ciudades, un concepto de
implicaba otras cuestiones a nivel administrativo, por ejemplo, que todavía no había en
estas sociedades.
Junto con este sedentarismo, los arqueólogos han destacado la aparición desde el
Neolítico de cultos funerarios con la aparición de diferentes monumentos megalíticos
(grandes piedras) que servían como enterramientos. De esta manera, nos encontramos
con tumbas construidas con enormes bloques de piedra desbastada, con una forma más
o menos geométrica. Su existencia implica vivencias religiosas avanzadas y una
estructura social compleja, ya que exigen trabajo coordinado y una autoridad reguladora
de la vida colectiva (Véase Rapa Nui y las escultura de la Isla de Pascua).
Entre los megalitos, el más sencillo es el menhir, que consiste en una pieza
simple dispuesta de manera vertical. Podía aparecer de manera simple o de manera
alineada y formando hileras o círculos, como el caso de Stonehenge (Inglaterra)
El megalito más complejo es el dolmen, una sepultura colectiva que normalmente
constaba de un corredor y una cámara cubierta por una falta cúpula hecha por hiladas de
piedras que se van aproximando hacia el centro. Pero no era necesario que tuvieran
corredor y solo consistieran en la cámara funeraria. Ejemplo de dolmen son los de la
provincia de Málaga.
Otros megalitos son los talayots (torres defensivas de vigilancia), la taula
(megalito en forma de T usado para el descarnamiento de cadáveres) y la naveta
(funerario, en forma de nave invertida)
Menhir de Champ Dolent Taula de Torralba D´en Salort, Menorca
Dolmen de Poulnabrone, Irlanda
Dolmen de Menga, Antequera
Talayot de Torrellonet Vell

Prehistoriaddddddddddddddddddddddddddddd

  • 1.
    Prehistoria 1. El procesode la hominización El ser humano, al igual que las demás especies, es la consecuencia de un largo proceso evolutivo conocido como hominización. Nuestra especie pertenece al grupo zoológico de los primates, los que surgieron hace 70 millones de años. El Purgatorius es uno de sus representantes; poseían un gran cerebro, visión estereoscópica y unas manos que sufrieron una doble transformación: el pulgar se hizo oponible y las garras se sustituyeron por uñas. De los primates surgieron varias ramas, una de ellas los simios que aparecieron hace 30 m.a. Algunos de estos iniciaron un proceso de hominización a consecuencia de un cambio climático, como es el caso del Procónsul —localizado en África con una cronología de 22 m.a.—, otros no se hominizaron y dieron lugar a los póngidos (gorilas, chimpancés y orangutanes). Otro cambio climático forzó a algunos de los simios a convertirse en cazadores hace 5 m.a., resultando en los primeros homínidos. Todos los homínidos ofrecen unas características comunes. La primera de ellas es la inteligencia reflexiva, que se manifiesta con el empleo y fabricación de útiles con los que ayudarse en las tareas cotidianas, particularmente en las tareas de procurarse alimentos y aprovecharlos mejor. Desde el punto de vista de la antropología física, los elementos definitorios son los brazos, las piernas con la posición erecta del cuerpo (bipedismo) y el cráneo. Desde el punto de vista paleontológico, la hominización sólo se pudo producir en determinados espacios naturales, siendo aparentemente el ambiente de la sabana africana el mejor para ello, aunque casi todos los científicos están de acuerdo en que el elemento decisivo fue la transformación, por parte de los primates, de recolectores de frutos a cazadores. Ese proceso de hominización nunca hubiera sido posible sin un conjunto de mecanismos responsables del mismo: - El desafío ecológico. El cambio climático de hace 22 m.a. y 5 m.a. convirtió el bosque tropical del África meridional en una sabana herbácea, provocando un auténtico desafío ecológico para los primates arborícolas que dependían de estos frutos, causando que algunos de ellos se convirtieron en cazadores. La caza trajo consigo las siguientes consecuencias: una mayor cooperación de los
  • 2.
    individuos que formabanel grupo, el desarrollo de la capacidad de observación y con ello de la inteligencia, la necesidad de fabricar útiles ante la ausencia de garras y grandes colmillos, y el incremento de la energía por la ingestión de carne, resultando en un aumento del tiempo libre dedicado al aprendizaje. - La relación dialéctica mano-cerebro. El cambio climático también liberó la mano de la función locomotriz. Los homínidos debían erguirse con frecuencia por encima de las altas hierbas para observar —tanto para cazar como para evitar ser cazados—, de modo que la mano pronto se utilizó para manipular objetos encontrados y posteriormente para fabricar sus propios útiles. Al mismo tiempo que aumentaba la habilidad manual, esta repercutía en un mayor desarrollo del cerebro, lo cual retroalimentaba la propia habilidad a la hora de confeccionar útiles cada vez más perfeccionados y ajustados a labores concretas. - El proceso de juvenilización. El célebre investigador Johanson propuso una explicación del desarrollo cerebral y de los hábitos sociales a través de los cuidados paternos y el desarrollo del juego: estas actividades posibilitarían en los individuos una niñez prolongada pero muy rentable para el grupo porque permitiría acrecentar el desarrollo cerebral y mejoraba las relaciones sociales, con lo que el grupo ganaba coherencia y se adaptaba mejor al medio. 2. Los primeros tipos evolutivos A continuación, se tratarán las principales fases del proceso evolutivo: los pre- australopitecinos, los australopitecinos, los primeros homínidos, los neandertales y los seres humanos modernos. Algunas de estas especies vivieron durante las épocas geológicas del Plioceno (5,3 m.a.-2,6 m.a.) y otras en el Pleistoceno (2,6 m.a.-12.000 a.C.), quedando el ser humano moderno como único ejemplar del género Homo antes del Holoceno (12.000-hoy). Esta cronología geológica ha sido modificada recientemente por la Comisión Internacional de Estratigrafía. 2.1.Los pre-australopitecinos Los primeros posibles tipos evolutivos bípedos son el Sahelanthropus tchadiensis (con una antigüedad de 6 ó 7 m.a.), el Orrorin tugenensis (unos 6 m.a.), el Ardipithecus
  • 3.
    kadabba y (5,77-5,2m.a) y el Ardipithecus ramidus (entre 5,5 y 4,5 m.a.). Los fósiles encontrados son escasos y fragmentarios y no hay acuerdo general sobre si eran totalmente bípedos, aunque el descubrimiento del esqueleto casi completo del Ardipithecus en 1992 indica que era bípedo y que caminaba con la espalda recta, aunque no podía recorrer grandes distancias. Los hallazgos de 2005 y 2009 en Etiopía lo confirman. Cráneo de Sahelanthropus tchadiensis 2.2. Los australopitecinos Existe una gran controversia a la hora de establecer algún parentesco entre los australopitécinos y los homínidos. Richard Leakey negaba cualquier clase de parentesco entre unos y otros salvo la existencia de un posible antepasado común, el australopithecus anamensis. Johanson y White afirmaban la existencia de parentesco entre los australopitécinos y los homínidos a través del australopithecus afarensis, cuyo
  • 4.
    fósil más conocido,Lucy, fue descubierto en 1974 por Johanson; el descubrimiento del Ardipithecus ramidus pareció confirmar esta teoría. Australopithecus afarensis Australopithecus africanus Cronología. Surgen hace más de 4 millones en África y desaparecen por encima de los 2 m.a. debido a una crisis climática que condujo a una desertificación de la sabana. Algunos australopitecos se especializaron en la explotación de productos vegetales duros desarrollando un impresionante aparato masticador como sucede con el Paranthropus. Sin embargo, otros australopitecos se hicieron paulatinamente más carnívoros, originando los primeros Homo. Características morfológicas. 1,20-1,40 m de estatura, capacidad craneana no superior a 500cc, frente huidiza, arcos supraorbitatorios formando un torus supraorbitatorio, rostro prognato sin mentón, bípedos, no hablaban, de frágil complexión y manos largas y finas. Industria. No se cree que fueran capaces de fabricar herramientas, no obstante, en 1999 se descubrieron a orillas del lago Turkana (Kenia) unos instrumentos líticos de una antigüedad de 2,3 m.a., con lo que se abre la posibilidad de que los primeros hacedores de útiles fueran australopitecos y no Homo habilis.
  • 5.
    Formas de vida.Fueron herbívoros y omnívoros, cazaban sirviéndose de palos, huesos y piedras, y vivían entre la selva tropical y la sabana. Australopithecus anamensis: 4,2-3,9 m.a. Sus restos han sido encontrados en las orillas del lago Turkana (Kenia) en 1995 por los Leakey. Tim White encontró más fósiles directos en 2005 en Etiopía. Australopithecus bahrelghazali: 3,6 m.a. Es una especie hallada en 1995 por Brunet en Koro Toro (Chad). Es la primera evidencia de fósiles tan antiguos al oeste del valle del Rift, lo que plantea problemas con la hipótesis de la East Side Story según la cual los primeros homínidos bípedos habrían aparecido al este de dicho valle. Se considera que representa una línea de Australopithecus distinta de la que evolucionó hacia Homo. Australopithecus afarensis: 3,9-3 m.a. Sus restos más populares son los de Lucy, encontrados en Hadar (Etiopía) por Johanson, quien los calificó el primer antepasado del hombre. Mary Leakey en Laetoli sacó a la luz las primeras huellas dejadas por los pies desnudos de unos homínidos sobre el Iodo fresco de una erupción volcánica. Australopithecus africanus: 3,3-2,5 m.a. Vivió en África meridional, fue descubierto en Taung por Dart en 1924 (el célebre cráneo del Niño de Taung). Australopithecus garhi: 2,5 m.a. Garhi significa sorpresa. Fue descubierto en 1996 por White y Asfaw. En opinión de muchos científicos constituye una pieza clave en la transición de los austrolopitecos a los homínidos por sus rasgos más modernos. Se plantea la posibilidad de que fuera autor de la industria lítica del Olduvayense. Australopithecus sediba: 1,95-1,78 m.a. Sediba significa manantial. Fue descubierto por el profesor Lee R. Berger en 2008. Esta especie sí que fabricaba herramientas. Paranthropus aethiopicus: 2,6-2,2 m.a. Vivió en África Oriental, tenía poderosos músculos masticadores que se sujetaban al cráneo gracias a una prominente cresta sagital similar a la de los gorilas. Los Paranthropus (parántropos o australopitecinos robustos) descienden probablemente del género Australopithecus (australopitecos o australopitecinos gráciles). Algunos paleontólogos consideran que los australopitecinos robustos pertenecen al género Australopithecus. Este fósil representa el eslabón entre el Australopithecus afarensis y el Paranthropus boisei.
  • 6.
    Paranthropus boisei: 2,3-1,3m.a. Descubierto por Mary Leakey en Olduvai. Tenía una capacidad craneal algo mayor que los anteriores y cierto parecido con los gorilas. Compartió su hábitat con otros tres homínidos: el Homo habilis, el Homo rudolfensis y el Homo erectus. A diferencia de estos, el boisei tenía una dieta herbívora. Paranthropus robustus: 2-1,2 m.a. Vivió en un medio forestal en Sudáfrica. No era especialmente fuerte, el término robustus procede de su mandíbula, que sí lo era. Paranthropus boisei
  • 7.
  • 8.
    3. El géneroHomo En 2013 fue descubierto un nuevo tipo de homínido bautizado con el nombre de Homo naledi (del sesotho naledi "estrella"), se situaría entre los australopitecinos y los primeros homínidos. Existe mucha controversia sobre su pertenencia al género Homo lo que ha originado un intenso debate en las principales revistas de investigación tras la publicación de los resultados del hallazgo en 2015. La especie ha sido descrita en 2015 por Berger y colaboradores a partir de los fósiles de al menos 15 individuos de edades diferentes encontrados en la cueva Rising Star, cerca de Johannesburgo (Sudáfrica). No se ha podido realizar una datación fiable de los fósiles y su posición filogenética es incierta. Sin embargo, las características anatómicas lo sitúan en las raíces de los primeros Homo: la morfología del cráneo se aproxima a la del erectus, habilis y rudolfensis; y el volumen endocraneal, con unos 500 cm³, es similar al del Australopithecus; su estatura media era de 1,50 metros y su peso de 45 kilos. 3.1. Los primeros homínidos Homo rudolfensis: 2,4-1,9 m.a. Vivió en África Oriental y fue hallado en Tanzania. A partir del descubrimiento del Kenyanthropus platyops por Meave Leakey en 1999, se acepta que Homo rudolfensis podría haber evolucionado a partir de Kenyanthropus —que mostraba rasgos entre Homo y Australopithecus—, aunque existen otras hipótesis sobre sus relaciones filogenéticas. Andaba erguido, tenía una estatura 1,55m y su cráneo de 750 cc combinaba rasgos primitivos con otros más modernos. Autor de la cultura de guijarros, era omnívoro. Homo habilis: 1,9-1,6 m.a. Vivió en África y fue descubierto en Olduvai. Ha sido considerado el más antiguo hacedor de útiles conocido, de ahí su nombre. De bipedismo bastante desarrollado, su capacidad cerebral era de 650 cc. Su hábitat se situaba a la orilla de los lagos, donde siendo omnívoro se alimentaba sobre todo de una pequeña caza de aves, peces y reptiles. Homo ergaster: 1,75-1 m.a. Sus restos se encontraron en Koobi Fora, Kenia, suponiendo un hallazgo muy controvertido. Algunos creen que es un intermedio entre el habilis y el erectus, otros que los últimos pasos de la humanidad resultan del ergaster — que precede al antecessor (tesis Atapuerca)—, mientras que otros creen que el erectus y el ergaster son la misma especie. Alcanzaba el 1,60 m y los 900 cc. El Homo georgicus,
  • 9.
    posiblemente emparentado conel ergaster, fue encontrado en 2002 en Dmanisi (Georgia) con una cronología de 1,8 m.a. Fue la clave para comprender el poblamiento de Europa y de Asia. Homo erectus: 1,8 m.a.-300.000 años antes del presente (BP), sintió una curiosidad exploratoria que llevó a la humanidad fuera de África hace un millón de años. Algunos especímenes son legendarios, como el Hombre de Java Homo floresiensis (que se extingue al principio del Holoceno) o el Sinanthropus pekinensis. Con una capacidad cerebral entre 900 y 1.200 cc. y superando el 1,5 m de altura, este homínido no sólo era ya capaz de fabricar utensilios muy elaborados (industrias del Paleolítico inferior) sino también de producir fuego. Una visión más conservadora de esta etapa de la evolución humana reduce todas las especies que a continuación se mencionan a una, Homo erectus, que es considerada como una especie politípica de amplia dispersión con numerosas subespecies y poblaciones interfértiles genéticamente interconectadas. Homo cepranensis: el Hombre de Ceprano fue descubierto por Bidittu en 1994 en Italia. Con una antigüedad de 800.000 años y una capacidad craneana de 1.200cc, es considerado en ocasiones erectus, además de estar relacionado con el Homo antecessor y el Homo heidelbergensis. Homo antecessor: en la Sierra de Atapuerca, en la Gran Dolina, se han encontrado restos de un homínido con una cronología de 780.000 años BP que practicaba la antropofagia con fines nutritivos, aunque no se sabe si las víctimas pertenecían al mismo grupo humano de los consumidores. En la Sima del Elefante se encontraron en 2008 restos antrópicos directos con una antigüedad de 1,2 m.a. y asociados a industrias del tipo olduvayense, lo que nos indica una ocupación más antigua de Europa. En la Sima de los Huesos se encontraron restos antrópicos de 28 individuos con una antigüedad de 430.000 años BP, el estudio de su ADN realizado por Svante Pääbo del Instituto de Antropología Evolutiva de Maz Planck de Leipzig ha demostrado en 2016 que se trataba de un grupo de neandertales arcaicos. Este acontecimiento complica la denominada “Teoría Atapuerca” de Arsuaga y Carbonell que sostiene que el ser humano actual procede en línea evolutiva directa del ergaster. Según esta hipótesis, parte de la población del H. antecessor abandonó África hace un
  • 10.
    millón de años,evolucionó en Europa hacia el heildelbergensis y más tarde sus descendientes dieron lugar al neanderthalensis, mientras que en África el resto de la población del antecessor evolucionaba hacia Nuestras formas homínidas (Homo rhodesiensis) que darían lugar más tarde a los primeros sapiens (La especie Elegida, Arsuaga, 2007). En 2010 se informó sobre el descubrimiento de herramientas en Happisburgh, Norfolk, Inglaterra, las cuales se cree fueron usadas por H. antecessor y datan de hace 780.000 años antes del presente. Los estudios de Pääbo demuestran que en la Sima de los Huesos no teníamos heidelbergensis, sino otros neandertales arcaicos. Homo heidelbergensis: sus restos más antiguos —no tienen más de 600.000 años BP— fueron encontrados en Alemania. Se extinguió en torno a los 250.000 años BP. Es un antepasado directo del Hombre de Neandertal en Europa. Homo rhodesiensis: Se trata de un homínido que vivió sólo en África entre los años 600.000-160.000 BP. Con una capacidad craneana de 1.300 cc, muestra rasgos muy contemporáneos. Según Tim White, es antecesor del Homo sapiens idaltu. 3.2. Los Neandertales Cronología. Aunque el Homo neanderthalensis ha sido considerado con frecuencia como subespecie de Homo sapiens, el análisis del ADN mitocondrial de fósiles de H. neanderthalensis sugiere que la diferencia existente es suficiente para considerarlos dos especies diferentes. Se extiende desde hace 230.000-28.000 años BP, aunque esta cronología es muy imprecisa debido a la falta de acuerdo sobre considerar a los anteneandertales como neandertales o no. Vivieron en el continente euroasiático y norte de África. Sus restos se hallaron en Neander, cerca de Dusseldorf, pero antes que en Alemania se habían descubierto en Gibraltar. Debieron surgir por evolución del Homo erectus en Asia y del Homo heidelbergensis en Europa y África, aunque hay muchas teorías al respecto. Características morfológicas. Especie de hombres bajos (superior a 1,55m) y fuertes, su cráneo (1.500cc) presentaba una notable dolicocefalia: pinzamiento occipital
  • 11.
    a manera demoño, región frontal achatada, arco superciliar prominente, rostro prognato, cara grande, nariz ancha y achatada (para calentar mejor el aire frío) y sin barbilla. De fémur corto y curvado, su constitución física responde a una perfecta adaptación al periodo glaciar (disipaban menos calor). Industria. Paleolítico medio. Formas de vida. Vivieron en la glaciación de Riss y Würm y convivieron con animales como el rinoceronte lanudo, el mamut, el reno, el lobo y el bisonte. Eran cazadores de grupos de entre 8 y 30 individuos. Sus coprolitos muestran una proporción de carne similar a la de los lobos. Vivieron en cuevas y abrigos rocosos y usaron el fuego para tener calor, luz y cocinar. Inhumaban a los muertos con prácticas religiosas. Con él quizá hiciera su aparición el arte. 3.3. Los seres humanos modernos: Homo sapiens Cronología. La aparición de nuestra especie es un tema muy controvertido, actualmente hemos llegado a la siguiente conciliación: llamamos Homo sapiens o seres humanos atómicamente modernos a los que aparecieron hace 250.000 años BP en el norte de África y Próximo Oriente, donde se situaría el Homo sapiens idaltu (encontrado por Tim White en Etiopía en 1997); también al Homo sapiens sapiens o seres humanos modernos —los que manifiestan las mismas características físicas y comportamiento simbólico semejantes a nosotros— hace unos 200.000 años BP. En cualquier caso, tuvieron que ser poblaciones escasas de no más de 30.000 individuos que sobrevivieron a duras penas hasta su expansión por Europa. La madre común de los 7.000 millones de seres que forman la humanidad actual fue una "Eva africana". Las pruebas de los análisis de ADNm demuestran que todas las razas actuales proceden de mutaciones de dicho tronco genético común. Nuestra Eva mitocondrial se cree que vivió en el África Oriental (probablemente Tanzania) hace unos 200.000 años. Por otra parte, la línea patrilineal nos lleva hasta el Adán cromosómico, quien nos confirma un origen para los humanos modernos en el África subsahariana y se le calcula unos 140.000 años de antigüedad. Queda ya rechazada la tesis tradicional que sostenía la procedencia neandertal, afirmándse que pudieran venir
  • 12.
    de los antecesoresu otros preneandertales (como el ergaster, erectus, antecessor, rhodesiensis) que quedaron en África. Fueron contemporáneos de los neandertales. Puede ser que el hombre del Cro-Magnon (terminología anticuada) desplazase, persiguiese o conviviese con los últimos neandertales. Se extendieron por todo el mundo y se distinguen diferentes razas: la de Chancelade, de rasgos esquimoides, y la de Grimaldi, de rasgos negroides. Características morfológicas. Los seres humanos anatómicamente modernos presentan un cráneo de 1.450cc hiperdolicocéfalo, largo y estrecho y órbitas rectangulares achatadas. Industria. Paleolítico Superior. Formas de vida. Vivieron en la última glaciación de Würm. Eran cazadores- recolectores, de grupos fácilmente superiores a 30 individuos. Se da un desarrollo importante del hábitat humano, que ya no es exclusivo de las cuevas. Se hacen más complicadas las prácticas religiosas y aparece el arte parietal de gran naturalismo. 4. La cultura material Las primeras herramientas se agrupan bajo la denominación de cultura de guijarros (pebble culture) u Olduvayense; se extiende de 2,5 m.a. a 700.000 BP y sus autores fueron el H. Habilis y probablemente algunos australopitécinos. Las principales herramientas fueron el chopper o canto trabajado con un solo filo, y el chopping tool con dos caras trabajadas. 4.1. Paleolítico Inferior Su cronología 700.000-125.000 BP es imprecisa, según se acepte o no la técnica levallois dentro de esta industria —en cuyo caso negativo se extiende hasta el 300.000 BP. Sus autores fueron los primeros homínidos como el antecessor y el erectus. Existieron distintas culturas:
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    Cultura Abbevillense. Fabricaciónde hachas de mano de talla bifacial (bifaces) mediante desbaste de lascas sobre un nódulo con un percutor grueso. Conservan restos del córtex del núcleo de sílex, cuarcita u obsidiana. Cultura Achelense. Se distinguen el achelense antiguo (de hachas bifaciales alargadas sobre núcleo y lascas groseras que pudieron servir como hendedores o raederas), el achelense medio (con hachas bifaciales alargadas (lanceoladas), cada vez más perfeccionadas, hendedores, raederas y triedros) y el achelense superior (que presenta hachas de mano mejor retocadas y lascas obtenidas con técnica levallois, hendedores y raederas). La fase final del achelense es la industria micoquiense caracterizada por las hachas de mano de punta afilada, lanceoladas o cordiformes, así como una industria de lascas y unas puntas denominadas de Tayac (Tayacienses). Todas ellas se obtenían mediante el uso de percutores blandos (madera, asta, hueso). Industria sin bifaces. Se realizaron útiles en serie (puntas de flecha) a partir de la confección de un núcleo en el que se habían practicado múltiples retoques, rebajes y acanaladuras, a fin de obtener las lascas levallois, clactonienses y tayacienses. Ejemplos de cultural material del Paleolítico Inferior
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    Canto tallado porunifacialmente Canto tallado bifacialmente Bifaz Talla experimental/Bifaz: https://www.youtube.com/watch?v=3cX3lpjWxbQ Talla experimental/Raspador lítico: https://www.youtube.com/watch?v=T0m-3LzeU44 Talla experimental/Lasca Levallois: https://www.youtube.com/watch?v=saAU_OJrk2E Método Levallois: https://www.youtube.com/watch?v=YGOYJbM7JS4
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    4.2. Paleolítico Medio Cronología:300.000 BP ó 125.000 BP al 35.000 BP, la industria musteriense pertenece al Neanderthal. Características: se trata de una industria mejor adaptada a una función concreta pero todavía de tamaño grande. Se obtiene sobre núcleos y sobre lascas. Para el investigador Bordes se pueden distinguir los siguientes tipos: musteriense típico, musteriense de tradición achelense, musteriense tipo de la Quina, musteriense tipo de La Ferraisie y musteriense con denticulados. Herramientas: existe una enorme variedad de herramientas, puntas musterienses, denticulados, escotaduras, raederas, raspadores, buriles (que indican que el trabajo de la madera adquirió gran importancia), bolas de roca calcárea. Al final se introducen los cuchillos de dorso y todavía hay bifaces y lascas levallois. El paso de las industrias musterienses a las del Paleolítico Superior no se efectuó de una manera tajante, lo que es de gran interés en cuanto a las relaciones entre las poblaciones neandertales y las de Homo sapiens. 4.3. Paleolítico Superior Cronología: 35.000-9.000 BP (Edad del Reno), pertenece al Homo sapiens. Características: se inicia la industria ósea, se economiza mejor la materia prima y se trabajan los núcleos para la obtención de lascas, luego láminas y más tarde láminas sobre lascas (laminillas). Éstos son los principales tipos de industrias clasificados por Ignacio Barandiarán: Auriñaciense 31.000-27.000 BP, que aparece tras los niveles Châtelperroniense 35.000-31.000 BP (de etapa de transición); dentro del Auriñaciense se distinguen el Perigordiense y Auriñaciense propio. Gravetiense 27.000-19.000 BP dentro del cual se distingue un Perigordiense superior y un Auriñaciense propio avanzado. En el Auriñaciense y en el Gravetiense encontramos raspadores, buriles, láminas de dorso, hojas auriñacienses, puntas de hueso y puntas alargadas con retoques (punta de la Gravette) en el Gravetiense.
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    Solutrense 19.000-15.000 BPpresentando raspadores, buriles, láminas de dorso, puntas de cara plana, puntas de muesca y hojas de laurel láminas de dorso de sauce e industria ósea. La novedad técnica de laminado les posibilita obtener de seis a ocho metros de filo útil por kilo de sílex, por lo que el hombre deja de habitar las zonas de producción de sílex. Magdaleniense 15.000-9.000 BP donde predominan los bastones de mando, azagayas, arpones, punzones, agujas, espátulas, varillas y propulsores todos ellos de hueso. También aparece la industria lítica con raspadores, buriles, láminas de dorso y puntas. 5. La revolución neolítica y su expansión Actualmente, presenta un significado más global al hacer referencia a una serie de cambios tecnológicos como la cerámica, el telar, el pulimento; socioculturales como la sedentarización, los poblados, un nuevo arte, nuevas relaciones sociales; y económicos como la agricultura, la ganadería, el comercio y el reparto de tareas cada vez más diversificadas, que producen una nueva relación entre el hombre y el medio. Estas modificaciones coinciden con el cambio climático producido con el inicio del Holoceno y suponen tal transformación que Gordon Childe acuñó el término de revolución neolítica para definir este periodo. Si bien es un concepto controvertido, pues los cambios fueron lentos y, no siempre, produjeron mejores condiciones de vida a corto plazo. Además, no fue un proceso cultural único, ya que podemos diferenciar una gran variedad de grupos neolíticos diferentes a partir de tradiciones culturales y condiciones ecológicas distintas. Gordon Childe consideró el proceso de neolitización exclusivo de Próximo Oriente, desde donde se extendió al resto del mundo. Hoy sabemos que hubo, al menos, 4 focos de invención, donde existían especies vegetales y animales susceptibles de ser domesticadas: trigo y cebada en Próximo Oriente; arroz y mijo en Extremo Oriente; maíz, chile, calabaza y frijol en Mesoamérica y los Andes; y el ñame en las áreas tropicales.
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    Transformaciones económicas ysociales. Además del descubrimiento de la agricultura y la ganadería, surge el trueque. A nivel social aparece la división social del trabajo, y con ella la diferenciación de los individuos en función de su riqueza (aparece la propiedad privada) o del papel que ocupan en la escala social; el excedente posibilitó que una parte de la población quedara libre de las tareas agrícolas, apareciendo las primeras jerarquías secuenciales o consejos de ancianos; las jerarquías personales no aparecen hasta el final del Calcolítico, cuyo poder se transmite por herencia. El aumento de población va acompañado de sedentarismo. El desarrollo de la ganadería establece una nueva relación entre hombres y animales que provoca cambios en ambos: en el animal, morfológicos, y en el hombre, de tipo cultural y económico. Se desarrolla en tres fases: 1. Control. El ser humano controla las manadas de animales salvajes, reservando los jóvenes y las hembras y cazando los viejos; 2. Custodia. El individuo captura animales salvajes y los guarda en corrales para disponer de ellos cuando tuviera necesidad 3. Crianza. Se capturan animales con características favorables para la domesticación y los traslada a áreas distintas a su entorno natural y controla su crianza.
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    Transformaciones tecnológicas. Pulimentode la piedra (boles, morteros, hachas, hachuelas, brazaletes...), especialización de los útiles líticos relacionados con la agricultura (geométricos, láminas para hoces...), menor uso de la industria ósea sustituida por la madera, desarrollo de la cerámica, del telar, la cestería, técnicas de navegación, y sistemas de irrigación y drenaje. Se abre el camino a la utilización de objetos de metal.
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    Transformaciones culturales, religiosasy artísticas. Se desarrollan los cultos telúricos y de las fuerzas de la naturaleza; la Tierra es adorada como la diosa madre, quedando materializada en forma de estatuillas femeninas (Venus). Se impone el culto a los muertos con distintas formas de enterramiento, algunas vinculadas a la arquitectura megalítica. En arte se imponen las formas esquemáticas y abstractas, en contraste con el naturalismo del Paleolítico. Elaboración de hacha pulimentada neolítica: https://www.youtube.com/watch?v=ZWEuoyNsfzA
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    6. La Edadde los metales La profesora Ana Fernández Vega en su obra Prehistoria II: las sociedades metalúrgicas (2011), caracteriza la Edad de los Metales por el uso de útiles hechos con diferentes aleaciones metálicas. En ella se iniciaron las primeras civilizaciones, siendo considerada la última etapa de la Prehistoria. Los arqueólogos clásicos establecen tres etapas para el final de la Prehistoria en función del metal principal aparecido en los yacimientos: a) las muestras más antiguas de metal son objetos de cobre pertenecientes a los últimos momentos del Neolítico, esta etapa de transición entre el Neolítico y la Edad del Bronce se le suele llamar Eneolítico o Calcolítico (IV-III milenio a. C) ; b) el uso del bronce dio lugar a la Edad del Bronce (III-II milenio); c) la Edad del Hierro (a partir del I milenio) muestra los primeros objetos realizados con hierro. Según la teoría tradicional de Childe, la aparición de la metalurgia en Europa fue consecuencia del resultado de la difusión de su secreto hacia occidente desde las altas culturas del Próximo Oriente. Alcanzó primero Anatolia, después el Mediterráneo Oriental y posteriormente los Balcanes, donde se desarrolló la cultura de Vinca. Hoy en día esta teoría está en revisión y se sostiene un posible origen autóctono de la metalurgia en Vinca y en la Península Ibérica. En cualquier caso, hacia el 4.000 a.C. o poco después, existió un centro metalúrgico precoz en los Balcanes, independiente o no, desde aquí se extendió hacia la Europa interior. 6.1. La Edad del Cobre Al periodo del neolítico final en transición a la Edad del Bronce se le ha llamado Edad del Cobre, Eneolítico o Calcolítico. La primera metalurgia se apoyó en un elemento que era escaso en la naturaleza, el cobre, y por ello los objetos metálicos eran bienes valiosos: armas, adornos y objetos de lujo. Aumentó la complejidad social (que generó cierta división del trabajo y la aparición de incipientes jerarquías sociales) y tuvo lugar el origen del urbanismo. Su principal fuente arqueológica es el vaso campaniforme, una manifestación cultural asociada al Calcolítico y al período inicial de la Edad del Bronce. Su cronología e interpretación es controvertida. Su nombre es la consecuencia de las especiales características de estas vasijas (en arqueología denominadas vasos) con forma de campana invertida y profusamente decoradas que se han encontrado, generalmente en contextos funerarios, en buena parte de Europa: por casi toda la península ibérica, en islas del Mediterráneo occidental, en la Francia
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    mediterránea y atlántica,Gran Bretaña e Irlanda, los Países Bajos y parte de Europa central. Su presencia está relacionada con la difusión de la metalurgia del cobre por Europa occidental, hasta el punto de haberse convertido en fósil director de esta expansión. 6.2. La Edad del Bronce Durante el Bronce Medio y sobre un territorio que prácticamente coinciden con el mismo espacio de Unetice, se extendió esta cultura, integrada por una gran diversidad de grupos regionales, cuyo factor de unión es el tipo de sepulturas. Se trata de túmulos, que siguen desde los Kurganes, Unetice, Armórica, Wessex, pero que generalizaron e implantaron con gran profusión en territorios concretos, presentando peculiares ajuares funerarios. Estos túmulos son de piedra y redondos, algo más pequeños que los de Unetice, y en ocasiones forman parte de necrópolis con centenares de enterramientos como sucede en Haguenau. En su interior hay cistas de piedra o de madera con enterramientos individuales o dobles. Los grupos sociales más bajos se entierran en posición fetal, y los más elevados en posición extendida. Numerosas armas y objetos de bronce acompañan a los cadáveres en su sepultura. Es frecuente que hubiese animales sacrificados, lo que testimonia la importancia de la ganadería entre estos grupos, que realizan una agricultura cerealista. Aunque el ritual predominante será la inhumación, a partir de este periodo empieza a registrarse un notable alcance de incineración, lo que avanza el éxito que tendrá en los campos de urnas. Los asentamientos se conocen peor que las sepulturas. Se ubican en lugares elevados con sistemas defensivos de tierra o madera. Las viviendas son rectangulares o trapezoidales. Están hechas de madera. 6.3. La Edad del Hierro En Europa occidental el paso de la Edad del Bronce a la Edad del Hierro fue tradicionalmente considerado consecuencia de las oleadas de guerreros hallstáticos de finales del siglo IX y comienzos del VIII a.C. Durante largo tiempo se dividió a la Edad
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    del Hierro endos culturas: Hallstatt y La Tène, pero actualmente se habla de una Primera y Segunda Edad del Hierro. El uso y expansión del hierro fue fruto de un lento proceso, su empleo pudo comenzar en el II milenio a.C. en el Cáucaso. Los hititas fueron el primer reino que controló su producción hacia el 1200 a.C., fecha en que el decaimiento del poder hitita provocó el comienzo de la difusión del metal por Europa. La expansión se hizo desde Irán, a través del Cáucaso, pasando desde aquí a Europa central, en la transición entre el II y I milenio a.C., llegando a Europa occidental y las Islas Británicas en los siglos VII-VI a.C. por vía continental y mediterránea. Los colonos fenicios y griegos llevaron su siderurgia a las islas y costas mediterráneas, extendiéndose desde allí por el interior. La civilización hallstática se había caracterizado por el uso de la siderurgia desarrollada, el nacimiento de un arte decorativo geométrico, la coexistencia de dos ritos de enterramiento (inhumación e incineración) y la progresiva consolidación de una sociedad jerarquizada con jefes militares. El siglo V estuvo marcado por la quiebra del mundo hallstático y el nacimiento de la civilización de La Tène o Lateniense en Europa central. En Europa del este aparecieron los escitas y los pueblos de las estepas euroasiáticas.
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    7. Arte prehistórico Almargen de las cuestiones relativas a la cultura material que hemos visto a lo largo del tema para las diversas periodizaciones y culturas, a continuación haremos referencia a otras manifestaciones artísticas del ser humano de época prehistórica. Las obras conservadas corresponden a un momento avanzado del Paleolítico Superior. Debido a esto y a que ofrecen tal perfección técnica, se ha llegado a afirmar que no serían las primeras y que las más primitivas se han perdido. Podemos encontrarnos ante la posibilidad de su inexistencia por falta de conservación, pero también ante la teoría de que no existiera porque su desarrollo dependiera del tiempo que el ser humano pudiera dedicar a estas manifestaciones al margen de la búsqueda de sustento alimenticio y de un espacio en el que resguardarse.
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    7.1. Arte mobiliar Existenestatuillas de marfil de cabezas o cuerpos de mujer de en torno a los 40.000-20.000 a.C. No obstante, nos encontramos con el problema de la conservación, puesto que es fácil pensar que la Humanidad debió representar ese mismo tipo de imágenes en materiales más de más fácil trabajo. La talla en madera o el modelado en barro debieron de preceder a la talla en piedra, pero su conservación es mucho más complicada. A lo largo del continente europeo se han encontrado estatuillas femeninas, que reciben el nombre genérico de Venus, como las de Savignano, Willendorf, Lespugue o Laussel, caracterizadas por el abultamiento de senos, vientre y caderas. En ellas se refleja el culto a la mujer y a la fecundidad, de manera paralela al de la fertilidad de la tierra, algo muy importante en sociedades cuyo sustento se basaba en la caza y la recolección. Al final del auriñaciense (final del Paleolítico Superior), junto a estas esculturas de bulto redondo se han conservado pequeños bajorrelieves hechos por incisiones lineales en la piedra para representar escenas de caza o mujeres unidas a símbolos de fecundidad. https://human.libretexts.org/Visualizations_and_Simulations/Interactive_Art/Venus_of_ Willendorf 7.2. La cerámica El desarrollo de la cerámica es fundamental para entender los modos de vida humanos a partir del Neolítico. No solo sirvieron para almacenar y transportar alimentos, sino que también reflejó un importante control del fuego y las temperaturas necesarias para la correcta cocción del barro. Los tipos cerámicos más usuales en la Prehistoria fueron: la cerámica de bandas; la cerámica lisa con pezones en relieve; la cerámica cordada, con incisiones de cuerda en arcilla fresca; y el vaso campaniforme, de época del Bronce.
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    Venus de WillendorfVenus de Savignano Venus de Lespugue Venus de Laussel
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    7.3. El arterupestre La pintura sobre roca es otra de las manifestaciones prehistóricas relevantes. El primer descubrimiento se produjo en Altamira en 1879, aunque su autenticidad no se aceptó de manera general hasta que unos años después aparecieron otras similares en Lascaux (Francia). Estarían datadas en torno al 25.000 a.C. Representan escenas de caza, de animales y su función no se limitaría a representar los animales y al propio entretenimiento de pintar y observar, sino que se les ha atribuido también una función propiciatoria previa al propio acto de la caza. Un acercamiento mágico al animal a través de su representación. A través de estas imágenes podemos conocer la forma de vida de los seres humanos del Paleolítico, las formas de caza, las armas utilizadas, la variedad de la fauna... Por otra parte, artísticamente nos ofrecen información sobre las técnicas empleadas (utilización de las manos, algún útil a modo de pincel, incluso el grafiti empleando la boca) y los medios para conseguir los colores (mezclas de grasas animales, jugos vegetales, tierras de variado cromatismo, madera quemada para las siluetas en negro. Pero también transmiten ideas sobre el movimiento, la sensibilidad vital y el aprovechamiento de las rugosidades de las paredes para dar volumen a los cuerpos y movimiento a sus miembros. En casos como los de Altamira y Lascaux, se han encontrado en cuevas de techo impermeable que han facilitado su conservación. Prescinden de la representación humana y se puede observar animales aislados que no representan ninguna escena (bisontes, caballos, ciervos, jabalíes). Se distinguen por su representación naturalista, por su policromía (negro, blanco, rojo, amarillo, ocre) y por representar detalles (ojos, crines, pezuñas) En otras, como las del Levante de la Península Ibérica (Alpera, Minateda), las pinturas no están en cuevas, sino en abrigos, sin apenas protección, y se han conservado por la sequedad del ambiente. En ellas, el individuo está representado en escenas de caza, danza o recolección, en imágenes estilizadas y monocromas. Se encontrarían en un proceso de abstracción y esquematización de las figuras, hasta el punto de convertirse en un tejido de rayas y ángulos. http://archeologie.culture.fr/lascaux/es; http://virtual.fundacionbotin.org/visita_altamira/
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    Cueva de laVieja. Alpera Cueva de Minateda
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    Cueva de loscaballos. Valltorta
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    7.4. Arquitectura prehistórica Durantelas primeras etapas de la Historia, el ser humano fue nómada y no vio necesario el establecimiento de poblados fijos. Ello cambió con el Neolítico y el inicio de la domesticación de las especies vegetales y animales, donde sí fue obligatorio tener lugares en los que esperar la recogida de la cosecha y los cercados para esa novedosa ganadería. De este modo, con el Neolítico surgieron las primeras viviendas y poblados, aunque todavía no se pueda hablar de la aparición de ciudades, un concepto de implicaba otras cuestiones a nivel administrativo, por ejemplo, que todavía no había en estas sociedades. Junto con este sedentarismo, los arqueólogos han destacado la aparición desde el Neolítico de cultos funerarios con la aparición de diferentes monumentos megalíticos (grandes piedras) que servían como enterramientos. De esta manera, nos encontramos con tumbas construidas con enormes bloques de piedra desbastada, con una forma más o menos geométrica. Su existencia implica vivencias religiosas avanzadas y una estructura social compleja, ya que exigen trabajo coordinado y una autoridad reguladora de la vida colectiva (Véase Rapa Nui y las escultura de la Isla de Pascua). Entre los megalitos, el más sencillo es el menhir, que consiste en una pieza simple dispuesta de manera vertical. Podía aparecer de manera simple o de manera alineada y formando hileras o círculos, como el caso de Stonehenge (Inglaterra) El megalito más complejo es el dolmen, una sepultura colectiva que normalmente constaba de un corredor y una cámara cubierta por una falta cúpula hecha por hiladas de piedras que se van aproximando hacia el centro. Pero no era necesario que tuvieran corredor y solo consistieran en la cámara funeraria. Ejemplo de dolmen son los de la provincia de Málaga. Otros megalitos son los talayots (torres defensivas de vigilancia), la taula (megalito en forma de T usado para el descarnamiento de cadáveres) y la naveta (funerario, en forma de nave invertida)
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    Menhir de ChampDolent Taula de Torralba D´en Salort, Menorca Dolmen de Poulnabrone, Irlanda
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