El bulldog inglés fue originalmente un perro de pelea contra toros en Gran Bretaña, y se ha convertido en un símbolo nacional. Aunque su origen exacto no se conoce, se cree que descienden de perros celtas grandes que combatían a las legiones romanas. Actualmente son mascotas populares para familias con niños debido a su naturaleza dócil y amigable, aunque requieren un cuidado firme para su entrenamiento.