El LSD es un compuesto semisintético derivado del cornezuelo del centeno, que se consume principalmente por vía oral y puede presentarse en diversas formas como tabletas y tiras de gelatina. Su uso puede provocar graves daños psicológicos, incluyendo paranoia y esquizofrenia, así como efectos físicos como aumento del ritmo cardíaco y temblores. Además, el LSD crea una fuerte dependencia psicológica en los usuarios.