La constitución de 1980, elaborada por la comisión Ortúzar, busca consolidar el modelo político y económico del neoliberalismo, protegiendo el régimen de ideologías opuestas. Establece un sistema presidencialista fuerte, un consejo de seguridad nacional mayormente militar y restricciones significativas a la reforma constitucional. Su diseño favorece un sistema político reducido a dos grandes conglomerados, limitando la representación y la pluralidad.