El documento describe el teorema del programa estructurado, el cual establece que cualquier función computable puede implementarse utilizando solo tres estructuras lógicas: secuencia, selección e iteración. Esto demuestra que la instrucción GOTO no es estrictamente necesaria y que todo programa que la utilice puede reescribirse sin ella. Los científicos de la computación atribuyen el teorema a un artículo de 1966, aunque sus orígenes se remontan a 1946.