El SIDA es causado por la infección con el VIH y se caracteriza por la incapacidad del sistema inmunológico para combatir infecciones. Las principales vías de transmisión son la sangre, el sexo y de madre a hijo. Una persona se diagnostica con SIDA cuando desarrolla infecciones oportunistas o cáncer debido a su sistema inmunológico debilitado. Más de 25 millones de personas han muerto de SIDA desde que se identificaron los primeros casos en 1981.