El documento analiza la fe de Abraham desde tres perspectivas. Explica que Abraham reconoció en la llamada de Dios una voz profunda inscrita en su corazón. También señala que Dios se reveló a Abraham como la fuente de toda vida al prometerle un hijo a través de su esposa Sara. Por último, destaca que la gran prueba de fe de Abraham al estar dispuesto a sacrificar a su hijo Isaac demuestra la capacidad del amor de Dios de garantizar la vida incluso después de la muerte.