La cuaresma es un período de preparación espiritual para la Pascua que implica escucha, conversión, y prácticas de penitencia como la oración, el ayuno y la limosna. Comienza con el Miércoles de Ceniza, que simboliza la fragilidad humana y el llamado a la renovación interior. Durante este tiempo, se exhorta a los fieles a centrarse en las realidades trascendentes y a realizar obras de misericordia, reconociendo la importancia de la confesión y la eucaristía.