Ricitos de Oro se fue al bosque a recoger flores y descubrió una cabaña. Dentro probó la leche y se sentó en las sillas de los tres osos, rompiendo la más pequeña. Se durmió en la cama pequeña. Llegaron los tres osos y descubrieron que alguien había probado su leche y roto su silla. Ricitos de Oro huyó por la ventana asustada y se encontró con el lobo que la mordió antes de llegar a su casa, donde nunca más fue curiosa.