El poema habla de una mujer llamada Rosita que vende su alma por una exigua renta debido a su condición de pobreza. A pesar de su situación, limpia los trapos sucios de la nostalgia para no manchar su corazón. Rosita entiende a todos los que se acercan a ella a pesar de las diferencias y ofrece calor. Ella representa a la madre tierra y la madre luna en Perú.