El salmo 127 enfatiza la importancia de Dios en la construcción de una casa y la protección de una ciudad, y describe a los hijos como una bendición de Dios. Explica que el trabajo humano es en vano sin Dios y compara a los hijos con flechas bien preparadas por un hombre poderoso, resaltando la necesidad de esforzarse en educarlos para que alcancen metas positivas.