San Antonio de Padua nació en Portugal en una familia adinerada. A los 15 años ingresó en un monasterio agustino contra los deseos de su familia. Más tarde se unió a la orden franciscana y predicó con gran elocuencia en Italia y Francia, convirtiéndose en uno de los mayores predicadores de la Edad Media. Pasó sus últimos años en Padua realizando predicaciones, confesiones y ayudando a los pobres.