Santa María Faustina Kowalska nació en una familia campesina pobre en Polonia a principios del siglo XX. Desde pequeña sintió el llamado a la vida religiosa. A pesar de su falta de educación formal, Jesús le confió la misión de difundir el mensaje de la Divina Misericordia al mundo, incluyendo la imagen y la Fiesta de la Misericordia el primer domingo después de Pascua.