La historia narra la vida de una anciana que siembra semillas de flores mientras viaja en autobús, con la esperanza de embellecer el paisaje para los demás, a pesar de no vivir para verlo. Su legado se materializa en un colorido paisaje, que trae alegría a un niño, ilustrando cómo el esfuerzo individual puede impactar positivamente a la comunidad. Esta presentación destaca la importancia del trabajo comunitario y la educación, especialmente en relación con las personas con autismo.