La televisión a color funciona mediante la mezcla de tres imágenes monocromáticas: rojo, verde y azul. Sin embargo, este sistema requiere mucho brillo para mostrar colores intermedios como el amarillo y el cian. El sistema Quattron mejora esto al añadir un cuarto color, el amarillo, que permite mostrar tonos intermedios con mayor eficiencia de brillo. Este sistema produce una paleta de colores mil veces mayor que un panel RGB convencional.