Para instalar un sistema operativo de 64 bits se requiere un procesador y placa base compatibles. Las versiones de 64 bits permiten instalar más memoria RAM que las de 32 bits, cuyo límite son 4GB. Aunque los sistemas de 64 bits ofrecen mayores prestaciones, para el usuario doméstico promedio no es necesario cambiar a una versión de 64 bits a menos que se necesite más de 3.5GB de RAM.