La autora recuerda algunos de los primeros aparatos tecnológicos de su vida, incluyendo su primera radio a baterías, las máquinas fotográficas de los años 60, su primer televisor de madera en blanco y negro, los teléfonos escasos pero necesarios de los años 60 con su sonido fuerte e inconfundible, y los teléfonos de escritorio modernos con fax y otras funciones, contrastados con la gran variedad y capacidad de los celulares de hoy en día.