La tecnología OLED se basa en diodos orgánicos que emiten luz por sí mismos y se utilizan para producir pantallas delgadas y flexibles. Se desarrolló en los años 70 pero no se utilizó comercialmente hasta esta década. Las pantallas OLED ofrecen ventajas como mayor brillo, contraste y menor consumo energético en comparación con otras tecnologías, aunque también tienen desventajas como tiempos de vida más cortos y un proceso de fabricación caro.