TEMAS ILUSTRADOS 3 Y 4
Marcos Díaz López
TEMA 3-EL SIGLO XVII: LA CRISIS DE LA MONARQUÍA DE LOS AUSTRIAS
A-Introducción:
El siglo XVII supone la pérdida progresiva de la hegemonía político-militar de la monarquía
hispánica en Europa. El declive, cuyas bases se asientan en el siglo anterior, coincide con la
decadencia económica de Castilla y con la crisis socio-política en el conjunto peninsular. Faltaron las
transformaciones socio-económicas necesarias y la renovación de la política agresiva con Felipe IV
llevará a la definitiva derrota militar y ruina económica y financiera.
Los reyes de esta dinastía en el siglo XVII van a ser Felipe III (1598-1621), Felipe IV (1621-1665)
y Carlos II(1665-1700), conocidos como los Austrias Menores.
B-DECADENCIA ECONÓMICA Y CRISIS SOCIAL
Los Austrias menores se caracterizaron en lo personal por su carácter débil y abúlico. Esto
propicia la aparición de la figura de los validos, personajes que se convierten en principio en apoyos
personales de los reyes y que terminan por acaparar todo el poder para usarlo en su propio beneficio y
en el de sus protegidos. Pero la decadencia de la monarquía hispánica ya se venía forjando desde el
siglo anterior y se habría necesitado algo más que reyes o validos hábiles en el gobierno. Las causas
de la decadencia son muy variadas, empezando por el descenso demográfico. En efecto, Castilla, con
ocho millones de habitantes a principios del siglo XVI, vio reducida su población a unos siete millones a
mediados del siglo XVII. Los motivos de este descenso son, a su vez, bastantes variados: la migración
hacia América, las continuas guerras del siglo XVI, la expulsión de los moriscos o la enorme cantidad de
personas que ingresaban en los conventos. Las epidemias y malas cosechas, junto a la grave recesión
económica (general en Europa pero más aguda en España), provocan un empeoramiento de la ya
débil agricultura española, bloqueada en su renovación técnica por el régimen señorial dominante,
donde además los campesinos sufren un aumento de las cargas e impuestos. También la ganadería se
ve afectada, y la lana castellana empieza a tener problemas de competitividad y calidad para su
exportación. Igualmente, se redujo la actividad artesanal: la textil, ante la caída de la demanda y la
competencia de los productos extranjeros. La quiebra financiera de la monarquía provoca al fin una
reducción de gastos e inversiones que paralizan la metalurgia y la construcción naval. Desciende
también la llegada de plata americana, y sobre todo aumenta de modo brutal el fraude y el contrabando.
Esto va a ayudar a la bancarrota de las finanzas estatales.
Esta bancarrota fue potenciada por la corrupción, el despilfarro y la inoperancia de la
Administración de Hacienda, que llegó en ocasiones a gastar en la propia recaudación más que el
dinero recaudado. A ello hay que unir la venta de los territorios de realengo a la nobleza para obtener
ingresos extraordinarios pero con el efecto de reducir los ingresos ordinarios procedentes de esas tierras.
Si a ello unimos que otra de las soluciones para obtener recursos era la venta de cargos en los municipios
y en las Cortes, con la consecuencia de que esos cargos eran ejercidos con una mentalidad depredadora
por sus propietarios, se completa el cuadro de inoperancia y bloqueo de toda la Administración del
Estado.
La Administración no sabe y no quiere tomar las medidas que pudieran modernizar la
economía o resolver problemas financieros, sociales y económicos, pues solo le interesaba la
recaudación a corto plazo, y sin lesionar los intereses de los poderosos. Las subidas de impuestos
no hacen más que agotar al contribuyente. Las bancarrotas sucesivas (suspensión de pagos por el
Estado) llevan a los banqueros europeos a dejar de prestar dinero a la Corona. El recurso final va a
ser la emisión descontrolada de moneda de baja calidad (el vellón de cobre), que nadie valora y que
ocasiona una elevada inflación que vuelve a agravar las dificultades de la población y del Estado. Las
bancarrotas financieras del Estado y su completo endeudamiento llevarán al colapso financiero y
económico cuyo punto más duro se alcanza hacia 1685. Determinados economistas como Martín de
Azpilicueta o Tomás de Mercado (los arbitristas), intentaban dar con las claves para evitar esa
decadencia, reduciendo gastos y aplicando políticas mercantilistas de desarrollo de la economía
nacional y control del flujo de metales preciosos en su beneficio. Influyeron en el ambiente en época de
Olivares, pero la dinámica de guerras se reanudó e hizo inútil todo esfuerzo
La sociedad del siglo XVII se corresponde con una sociedad en graves dificultades. Una
sociedad muy polarizada, con un grupo muy reducido (la alta aristocracia y los altos cargos públicos)
que disponen de los recursos y mantienen una vida ociosa, y una inmensa mayoría de población
empobrecida (campesinos, artesanos, pordioseros…). Pocos viven decorosamente de su trabajo. Por
ello, el modelo social al que todos aspiran es el de vivir de las rentas, como los nobles, sin trabajar. El
trabajo manual no tiene prestigio social, y se genera una sociedad de nobles, hidalgos y pícaros, con
un sentimiento del honor exagerado hasta el ridículo. Se minusvaloran los trabajos productivos
(campesinos, artesanos, comerciantes). Esta mentalidad social es otro factor de la decadencia
española del siglo.
Esta situación configura la España del Barroco, tan brillante en las artes que se ha dado en
llamar el “Siglo de Oro” español: la literatura (Cervantes, Lope, Quevedo, Calderón) y las artes (sobre
todo en escultura y pintura-el Greco, Velázquez, Ribera, Zurbarán, Murillo…), son, no obstante su
brillantez, fiel reflejo de la decadencia social, económica y política española.
En Castilla-La Mancha, la decadencia fue igual o superior. Es parte de Castilla (donde la crisis
es más profunda) y se sitúa en el interior peninsular, donde la crisis se sufre más y no se produce,
desde 1685, la recuperación que sí nota la periferia española y que se incrementará en el siglo XVIII.
Toledo pasa en el s. XVII de 60.000 a 20.000 habitantes.
C-LA POLÍTICA EXTERIOR: PÉRDIDA DE LA HEGEMONÍA
En el terreno militar, tras la época de paz de Felipe III (paz con Inglaterra y Tregua de los Doce
Años(1609) con los Países Bajos), Felipe IV y el conde-duque de Olivares se dejan arrastrar por los
Habsburgo austriacos y entran en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), buscando una
recuperación de la hegemonía del siglo XVI. Desde los años 30, los españoles son derrotados en tierra
y mar por franceses (batalla de Rocroi-1643) y holandeses. La Paz de Westfalia (1648) significó la
derrota de los Habsburgo en Europa, que tuvieron que aceptar la desintegración política del Imperio
Alemán y el principio de libertad religiosa de los príncipes protestantes. La continuación de la guerra
entre España y Francia termina en la paz de los Pirineos (1659) que supone el final de la hegemonía
española en Europa, que pasa a Francia.
Los años del reinado de Carlos II suponen los de las sucesivas agresiones de la Francia de Luis
XIV, que va recortando los territorios españoles en Flandes y Franco-Condado, los cuales no generan
más que problemas y gastos a la Corona española.
La previsible muerte de Carlos II, temprana y sin sucesión directa, lleva a la monarquía a un punto
de casi disolución (planes de reparto entre las potencias).
D-EL DESARROLLO POLÍTICO INTERNO:
En cuanto al reinado de Felipe III (1598-1621), puso el gobierno en manos de su valido, el
duque de Lerma. Un reinado pacífico pero que no significó la recuperación económica, ante el
derroche, la rapiña y la ineptitud del valido. El acontecimiento que marcó el reinado fue la expulsión
de los moriscos (1609). Especialmente grave fue en Valencia, que quedo sin mano de obra
campesina, a pesar de la oposición de la nobleza propietaria. Sin embargo, tan desastrosa decisión
fue la más popular de las tomadas por el valido.
El reinado de Felipe IV (1621-1665), lo marca la figura de su valido, don Gaspar de Guzmán,
Conde-Duque de Olivares. Este nos introduce en la ya iniciada Guerra de los Treinta Años. Olivares
diseñó un plan completo de recuperación política, social y económica. El principal empeño de Olivares
será la política de uniformización de todos los reinos peninsulares, en torno a las leyes vigentes en
Castilla, castellanizando los territorios y haciendo que todos contribuyeran económica y militarmente
(Unión de Armas) por igual al mantenimiento de la política imperial. Este empeño hirió muchas
sensibilidades. Provocó la sublevación de Cataluña en 1640 y otras: Aragón, Nápoles, Andalucía y
sobre todo Portugal (1640). Cataluña volvió a la obediencia a la Corona en 1652, pero España deberá
reconocer la independencia de Portugal en 1668.
Carlos II (1665-1700), rey con 4 años, es hombre apocado y en el límite de la normalidad mental
y física. Se suceden las regencias (Mariana de Austria, su madre) y los validos (Nithard, Valenzuela).
Tras la paz de los Pirineos, con una España acosada por la política expansionista de la Francia de XIV.
Los validos sucesivos llevan a España a tocar fondo en su crisis general; la recuperación se inicia
desde 1685, y solo en la periferia peninsular. Su previsible muerte sin sucesión había provocado planes
de reparto entre las potencias europeas. Ante tal idea, Carlos II tuvo un rasgo de decisión y designó al
francés Felipe, duque de Anjou y nieto de Luis XIV, como heredero de todas sus posesiones, tanto
en Europa (España, Flandes, Italia) como en América.
Al morir Carlos II en 1700, su testamento no sería aceptado por algunas potencias europeas, con lo que
se inició la Guerra de Sucesión Española. Con la muerte de Carlos II se extingue la dinastía Habsburgo
en su rama española.
E-AMÉRICA ESPAÑOLA EN EL SIGLO XVII:
En este siglo, destaca la evolución económica de las colonias, que diversifican su economía
progresivamente, haciéndola menos dependiente de la metrópoli, que de todos modos sufre tal crisis
que no puede abastecer a América, y menos aun con el rígido sistema de monopolio centrado en Sevilla.
Además, los americanos recurren al contrabando y al comercio ilegal con otros países pues logran
productos más baratos. La minería sufre además una crisis y desde 1640 los envíos de plata descienden
inexorablemente.
La sociedad americana también evoluciona. Por un lado, entre los blancos, empieza a
diferenciarse entre los españoles de nacimiento (que suelen acaparar cargos) y los criollos
(descendientes de españoles, pero ya nacidos en América). También cambia la consideración social de
los mestizos, muy abundantes: en el siglo XVI mantenían una buena posición social, pero la afluencia
progresiva de mujeres blancas terminará por degradar la unión de españoles con no-blancos y la propia
posición social de los mestizos.
Con respecto a la población india, que tan drástica reducción sufrió durante el siglo anterior
(sobre todo en determinadas zonas), estabiliza su número. La crítica de los misioneros por el trato a los
indios va a generar alternativas a las formas “civiles” de colonización. Hubo misioneros que pusieron en
práctica una colonización evangelizadora, en alguna medida al margen de la “hispanización”; los
mejores intentos fueron las “reducciones” de los jesuitas, en las selvas del Paraguay.
TEMA 4-EL SIGLO XVIII: EL REFORMISMO BORBÓNICO Y LA ILUSTRACIÓN
A-Introducción:
El siglo XVIII se inicia en España con un cambio de dinastía, fruto de una larga Guerra de Sucesión.
Por ella, se asientan en la Corona española los Borbones, de origen francés. A partir de ella, los Borbones
van a cambiar por completo la estructura multinacional de la monarquía hispánica por una estructura política
centralizada, avanzando así en el absolutismo. También varía nuestra política exterior, estableciéndose
alianzas con Francia y volcándonos progresivamente en la defensa del imperio colonial. Este imperio también
sufre cambios en su organización política. Pero los cambios políticos, trascendentes, no se acompañan de
grandes cambios económicos, sociales y culturales, por más que el reformismo ilustrado se haga fuerte,
sobre todo con Carlos III. Pero la Ilustración es un fenómeno de minorías, y sus críticas no son
revolucionarias.
Los Borbones en el siglo XVIII son Felipe V (1700-1746), Luis I (1724), Fernando VI (1746-1759),
Carlos III (1759-1788) y Carlos IV (1788-1808).
B- LA GUERRA DE SUCESIÓN Y LA POLÍTICA EXTERIOR EN EL S. XVIII:
En 1700 murió sin descendencia Carlos II. Su testamento favorecía a Felipe de Anjou, nieto del rey
francés Luis XIV de Borbón. Pero las potencias europeas no lo aceptan y crean una gran alianza
encabezada por Inglaterra, Holanda y Austria, que apoya al candidato austríaco el archiduque Carlos.
Estalla la Guerra de Sucesión Española (1701-1714).
Esta guerra, por un lado, fue un conflicto internacional en el que Francia se jugaba la hegemonía
sobre Europa. Pero por otro lado fue una guerra civil, que enfrentó a Castilla, que apoya a Felipe V, con la
Corona de Aragón, que apoya al archiduque deseando mantener la monarquía multinacional y su
autonomía, pues teme el centralismo y el absolutismo francés.
La guerra tuvo muchos vaivenes, En Europa se decantó por los aliados. Pero en España, tras una
fase de triunfos del archiduque (entrada en Madrid, ocupación británica de Gibraltar -1704- y de
Menorca), se vuelve a favor de Felipe; tras la batalla de Almansa (1707), controla Aragón y Valencia.
Pero el momento clave es 1711, cuando el archiduque Carlos accedió al trono imperial alemán.
Inglaterra ya no lo quiere como rey también en España. La paz se alcanzó en los tratados de Utrecht (1713)
y Rastadt (1714). Cataluña será sometida en 1714.
Se reconoce a Felipe V como rey de España y de las Indias. Pero se ceden los territorios en Italia y
Países Bajos, e Inglaterra se quedaba con Gibraltar y Menorca.
Las grandes líneas de la política exterior española en el siglo XVIII serán:
1-Recuperar territorios italianos y lograr reinos para los hijos de Isabel de Farnesio, segunda esposa
de Felipe V. Será una costosa tarea, pero se lograrán los objetivos.
2-Recuperar Gibraltar y Menorca de manos británicas; Se logra recuperar Menorca (1783 y,
definitivamente, e 1802), pero se fracasa reiteradamente ante Gibraltar.
3-Fortalecimiento del control de las Indias. Se postula un progresivo enfrentamiento con Inglaterra
en el Atlántico por su amenaza a las posesiones españolas en las Indias.
Para los tres objetivos, se establece la alianza con Francia, concretada en los Pactos de Familia
sucesivos: el Primer Pacto de Familia (1733), dio la corona de Nápoles al infante don Carlos (futuro Carlos
III). El Tercer Pacto de Familia (1761) supuso la participación de la España de Carlos III en la guerra de los
Siete Años y en la guerra de Independencia de los Estados Unidos, siempre contra Inglaterra. Esta última
fue favorable, pero no se recuperó Gibraltar.
C-POLÍTICA CENTRALIZADORA Y REFORMISMO BORBÓNICO
Los Borbones supondrán importantes cambios en la estructura del Estado. Serán introducidos
esencialmente con Felipe V (1700-1746). Medidas centralizadoras, con el objetivo de hacer un estado más
eficaz y una monarquía fuerte y unificada, siguiendo el modelo francés. Se adoptaron novedades importantes:
• Decretos de Nueva Planta (1707 Aragón y Valencia, 1715 Mallorca, 1716 Cataluña): Abolición de los
fueros e instituciones propias de los reinos de la Corona de Aragón. Los fueros de las provincias vascas y
Navarra se mantuvieron ya que apoyaron a Felipe V durante la Guerra de Sucesión. Los Decretos suponen
la unificación jurídica e institucional, por la vía de la “castellanización“ general de las instituciones.
• Nuevo modelo de administración territorial: división del territorio en provincias; sustitución de los
Virreyes por los Capitanes Generales como gobernadores políticos de las provincias y presidentes de las
Reales Audiencias, que se mantienen para las cuestiones judiciales; y siguiendo el modelo francés, se
creó la figura de los Intendentes, funcionarios encargados de las cuestiones económicas.
• Quedan unas Cortes, las de Castilla; acogen representantes de todos los territorios; tienen poder mínimo
(jura del heredero, aprobación dócil de leyes...) y apenas serán convocadas.
• Los Borbones también reformaron la administración central consolidando el establecimiento de una
plena monarquía absoluta. Se suprimieron todos los Consejos, exceptuando el Consejo de Castilla que
se convirtió en el gran órgano asesor del rey. También pervivió el Consejo de Indias. Se crearon las
Secretarías de Despacho (Estado, Guerra, Marina, Hacienda, Justicia e Indias), antecedentes de los
ministerios. En 1787 se establece la Junta Suprema de Estado, antecedente del Consejo de Ministros.
• Se intensifica la política regalista, que busca el control de la Iglesia nacional, como una rama más de la
Administración estatal, controlando sus ingresos y nombramientos, en contra del Papa; la consecuencia
más espectacular será la expulsión de la Compañía de Jesús (jesuítas) adoptada por Carlos III en 1767,
que se negaba a “obedecer” al Estado.
• Se intenta reformar el sistema de Hacienda. Se trató de unificar y racionalizar el sistema de impuestos y,
para ello, se llevó a cabo el Catastro del Marqués de la Ensenada (ministro de Fernando VI) en 1749 en
la Corona de Castilla. Este Catastro es un censo de todas las propiedades del reino. Se promocionaron
igualmente las obras públicas (caminos, canales…) y la Marina, para potenciar el comercio con América.
• El reformismo ilustrado de Carlos III, punto culminante de la influencia ilustrada, a través de sus
ministros: Esquilache, Campomanes, Floridablanca, Cabarrus. La etapa de reformismo profundo de
Esquilache termina con el llamado motín de Esquilache (1766). El miedo a las revueltas moderará las
reformas. Abarcan reformas militares (servicio obligatorio-las quintas), sociales (legislación a favor de
dignificar los trabajos manuales) o económicas (repoblaciones en Sierra Morena, liberalización del comercio
con América, creación del Banco de San Carlos -1782-) y una política proteccionista de fomento de las
manufacturas nacionales que llevará a la creación de las Reales fábricas, grandes talleres de escasa
rentabilidad. Destacan, en Castilla la Mancha, las de Paños de Guadalajara o Brihuega, las de seda y
armas de Toledo o la Real Fábrica de Latón de Riópar (Albacete)
• El reformismo en América: como medidas políticas, destaca la reorganización de los virreinatos, al
dividir el del Perú en tres (Perú, Nueva Granada y Río de la Plata). Como medidas económicas destaca la
progresiva liberalización del comercio con América hasta los decretos de Carlos IIII (1778), que elevó
mucho el tráfico. La Casa de Contratación pasó a Cádiz (1717) y en 1790 desapareció. La sociedad
americana evoluciona: crece el descontento de los criollos ante los españoles, y va madurando su
independentismo del siguiente siglo. El siglo XVIII es el del apogeo del tráfico de esclavos negros a
América.
D-LA ILUSTRACIÓN EN ESPAÑA
Se inscribe en el marco de la Ilustración europea y francesa (espíritu crítico, fe en la razón, en la
ciencia y en la educación, búsqueda del progreso y de la felicidad popular). Los ilustrados españoles fueron
una minoría y su tono crítico fue moderado. Su afán reformista les llevó a chocar con la Iglesia y la mayor
parte de la aristocracia, y hasta con el pueblo.
Podemos distinguir varias etapas: en la primera mitad de siglo se crearon las Academias,
instrumento de difusión de las luces, Se establecieron la Real Academia de la Lengua, Historia, etc. Destacar
las obras críticas de Feijóo.
La ilustración llega a su apogeo en el reinado de Carlos III, representante español del Despotismo
Ilustrado, y sus ministros ilustrados. Fruto de ese interés por los asuntos económicos y sociales fue la mejora
sistema educativo potenciando la enseñanza técnica y las ciencias útiles, la creación de las Reales
Sociedades Económicas de Amigos del País, preocupadas por la difusión de las ciencias y el desarrollo
económico, y el fomento de la prensa periódica de carácter científico o literario. Entre las Sociedades
Económicas, destacar en nuestra región las de Toledo y Sigüenza, creadas en 1776, y la de Talavera.
E- LÍMITES DEL REFORMISMO: CONTINUIDAD DEL ANTIGUO RÉGIMEN
Las críticas a la sociedad estamental, a la Iglesia, a la propiedad vinculada y amortizada, solo quedan
en eso. Cuando se plantean reformas profundas, que afectan a privilegios, la propia monarquía frena dichas
reformas. Hacia 1800, se observa la continuidad del Antiguo Régimen en España:
• Sistema político absolutista: todos los poderes los tiene el rey. El llamado Despotismo Ilustrado solo
supone una nueva legitimidad, al valorar al gobierno absoluto como el más efectivo para lograr el
progreso y la felicidad del pueblo.
• Sociedad estamental, sin movilidad social, con una diferenciación social basada en los privilegios
jurídicos y el linaje, no tanto en la riqueza. Con grupos o estamentos privilegiados (nobleza y clero) y no
privilegiados (Tercer Estado o Pueblo Llano: burguesía, campesinos, artesanos, vagabundos...).
Tampoco cambia mucho la mentalidad y los valores sociales dominantes (desprecio de trabajos
manuales, etc)
Economía agraria y con numerosas restricciones: la agricultura sigue siendo la base. Las trabas se
centran en la propiedad de la tierra, mayoritariamente feudal, concentrada en señoríos nobiliarios o
eclesiásticos. El 70% de las tierras se hallan “amortizadas” (bienes de “manos muertas”,
“propiedades vinculadas” a una familia o institución): sus dueños (Iglesia, municipios o los nobles-que
por el “mayorazgo” dejan todo el señorío para el hijo mayor), no podían vender o dividir esas tierras,
aunque lo necesitaran. Así, pocas tierras se vendían, y por ello muy caras. Trabas también en
artesanía (persisten los gremios, que controlan los oficios y su producción) o en comercio (con tasas y
peajes dentro del país, que encarecen el tráfico).

Temas ilustrados 3 y 4.pdfaaaaaaaaaaaaaa

  • 1.
    TEMAS ILUSTRADOS 3Y 4 Marcos Díaz López TEMA 3-EL SIGLO XVII: LA CRISIS DE LA MONARQUÍA DE LOS AUSTRIAS A-Introducción: El siglo XVII supone la pérdida progresiva de la hegemonía político-militar de la monarquía hispánica en Europa. El declive, cuyas bases se asientan en el siglo anterior, coincide con la decadencia económica de Castilla y con la crisis socio-política en el conjunto peninsular. Faltaron las transformaciones socio-económicas necesarias y la renovación de la política agresiva con Felipe IV llevará a la definitiva derrota militar y ruina económica y financiera. Los reyes de esta dinastía en el siglo XVII van a ser Felipe III (1598-1621), Felipe IV (1621-1665) y Carlos II(1665-1700), conocidos como los Austrias Menores. B-DECADENCIA ECONÓMICA Y CRISIS SOCIAL Los Austrias menores se caracterizaron en lo personal por su carácter débil y abúlico. Esto propicia la aparición de la figura de los validos, personajes que se convierten en principio en apoyos personales de los reyes y que terminan por acaparar todo el poder para usarlo en su propio beneficio y en el de sus protegidos. Pero la decadencia de la monarquía hispánica ya se venía forjando desde el siglo anterior y se habría necesitado algo más que reyes o validos hábiles en el gobierno. Las causas de la decadencia son muy variadas, empezando por el descenso demográfico. En efecto, Castilla, con ocho millones de habitantes a principios del siglo XVI, vio reducida su población a unos siete millones a mediados del siglo XVII. Los motivos de este descenso son, a su vez, bastantes variados: la migración hacia América, las continuas guerras del siglo XVI, la expulsión de los moriscos o la enorme cantidad de personas que ingresaban en los conventos. Las epidemias y malas cosechas, junto a la grave recesión económica (general en Europa pero más aguda en España), provocan un empeoramiento de la ya débil agricultura española, bloqueada en su renovación técnica por el régimen señorial dominante, donde además los campesinos sufren un aumento de las cargas e impuestos. También la ganadería se ve afectada, y la lana castellana empieza a tener problemas de competitividad y calidad para su
  • 2.
    exportación. Igualmente, seredujo la actividad artesanal: la textil, ante la caída de la demanda y la competencia de los productos extranjeros. La quiebra financiera de la monarquía provoca al fin una reducción de gastos e inversiones que paralizan la metalurgia y la construcción naval. Desciende también la llegada de plata americana, y sobre todo aumenta de modo brutal el fraude y el contrabando. Esto va a ayudar a la bancarrota de las finanzas estatales. Esta bancarrota fue potenciada por la corrupción, el despilfarro y la inoperancia de la Administración de Hacienda, que llegó en ocasiones a gastar en la propia recaudación más que el dinero recaudado. A ello hay que unir la venta de los territorios de realengo a la nobleza para obtener ingresos extraordinarios pero con el efecto de reducir los ingresos ordinarios procedentes de esas tierras. Si a ello unimos que otra de las soluciones para obtener recursos era la venta de cargos en los municipios y en las Cortes, con la consecuencia de que esos cargos eran ejercidos con una mentalidad depredadora por sus propietarios, se completa el cuadro de inoperancia y bloqueo de toda la Administración del Estado. La Administración no sabe y no quiere tomar las medidas que pudieran modernizar la economía o resolver problemas financieros, sociales y económicos, pues solo le interesaba la recaudación a corto plazo, y sin lesionar los intereses de los poderosos. Las subidas de impuestos no hacen más que agotar al contribuyente. Las bancarrotas sucesivas (suspensión de pagos por el Estado) llevan a los banqueros europeos a dejar de prestar dinero a la Corona. El recurso final va a ser la emisión descontrolada de moneda de baja calidad (el vellón de cobre), que nadie valora y que ocasiona una elevada inflación que vuelve a agravar las dificultades de la población y del Estado. Las bancarrotas financieras del Estado y su completo endeudamiento llevarán al colapso financiero y económico cuyo punto más duro se alcanza hacia 1685. Determinados economistas como Martín de Azpilicueta o Tomás de Mercado (los arbitristas), intentaban dar con las claves para evitar esa decadencia, reduciendo gastos y aplicando políticas mercantilistas de desarrollo de la economía nacional y control del flujo de metales preciosos en su beneficio. Influyeron en el ambiente en época de Olivares, pero la dinámica de guerras se reanudó e hizo inútil todo esfuerzo La sociedad del siglo XVII se corresponde con una sociedad en graves dificultades. Una sociedad muy polarizada, con un grupo muy reducido (la alta aristocracia y los altos cargos públicos) que disponen de los recursos y mantienen una vida ociosa, y una inmensa mayoría de población empobrecida (campesinos, artesanos, pordioseros…). Pocos viven decorosamente de su trabajo. Por ello, el modelo social al que todos aspiran es el de vivir de las rentas, como los nobles, sin trabajar. El trabajo manual no tiene prestigio social, y se genera una sociedad de nobles, hidalgos y pícaros, con un sentimiento del honor exagerado hasta el ridículo. Se minusvaloran los trabajos productivos (campesinos, artesanos, comerciantes). Esta mentalidad social es otro factor de la decadencia española del siglo. Esta situación configura la España del Barroco, tan brillante en las artes que se ha dado en llamar el “Siglo de Oro” español: la literatura (Cervantes, Lope, Quevedo, Calderón) y las artes (sobre todo en escultura y pintura-el Greco, Velázquez, Ribera, Zurbarán, Murillo…), son, no obstante su brillantez, fiel reflejo de la decadencia social, económica y política española. En Castilla-La Mancha, la decadencia fue igual o superior. Es parte de Castilla (donde la crisis es más profunda) y se sitúa en el interior peninsular, donde la crisis se sufre más y no se produce, desde 1685, la recuperación que sí nota la periferia española y que se incrementará en el siglo XVIII. Toledo pasa en el s. XVII de 60.000 a 20.000 habitantes.
  • 3.
    C-LA POLÍTICA EXTERIOR:PÉRDIDA DE LA HEGEMONÍA En el terreno militar, tras la época de paz de Felipe III (paz con Inglaterra y Tregua de los Doce Años(1609) con los Países Bajos), Felipe IV y el conde-duque de Olivares se dejan arrastrar por los Habsburgo austriacos y entran en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), buscando una recuperación de la hegemonía del siglo XVI. Desde los años 30, los españoles son derrotados en tierra y mar por franceses (batalla de Rocroi-1643) y holandeses. La Paz de Westfalia (1648) significó la derrota de los Habsburgo en Europa, que tuvieron que aceptar la desintegración política del Imperio Alemán y el principio de libertad religiosa de los príncipes protestantes. La continuación de la guerra entre España y Francia termina en la paz de los Pirineos (1659) que supone el final de la hegemonía española en Europa, que pasa a Francia. Los años del reinado de Carlos II suponen los de las sucesivas agresiones de la Francia de Luis XIV, que va recortando los territorios españoles en Flandes y Franco-Condado, los cuales no generan más que problemas y gastos a la Corona española. La previsible muerte de Carlos II, temprana y sin sucesión directa, lleva a la monarquía a un punto de casi disolución (planes de reparto entre las potencias). D-EL DESARROLLO POLÍTICO INTERNO: En cuanto al reinado de Felipe III (1598-1621), puso el gobierno en manos de su valido, el duque de Lerma. Un reinado pacífico pero que no significó la recuperación económica, ante el
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    derroche, la rapiñay la ineptitud del valido. El acontecimiento que marcó el reinado fue la expulsión de los moriscos (1609). Especialmente grave fue en Valencia, que quedo sin mano de obra campesina, a pesar de la oposición de la nobleza propietaria. Sin embargo, tan desastrosa decisión fue la más popular de las tomadas por el valido. El reinado de Felipe IV (1621-1665), lo marca la figura de su valido, don Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares. Este nos introduce en la ya iniciada Guerra de los Treinta Años. Olivares diseñó un plan completo de recuperación política, social y económica. El principal empeño de Olivares será la política de uniformización de todos los reinos peninsulares, en torno a las leyes vigentes en Castilla, castellanizando los territorios y haciendo que todos contribuyeran económica y militarmente (Unión de Armas) por igual al mantenimiento de la política imperial. Este empeño hirió muchas sensibilidades. Provocó la sublevación de Cataluña en 1640 y otras: Aragón, Nápoles, Andalucía y sobre todo Portugal (1640). Cataluña volvió a la obediencia a la Corona en 1652, pero España deberá reconocer la independencia de Portugal en 1668. Carlos II (1665-1700), rey con 4 años, es hombre apocado y en el límite de la normalidad mental y física. Se suceden las regencias (Mariana de Austria, su madre) y los validos (Nithard, Valenzuela). Tras la paz de los Pirineos, con una España acosada por la política expansionista de la Francia de XIV. Los validos sucesivos llevan a España a tocar fondo en su crisis general; la recuperación se inicia desde 1685, y solo en la periferia peninsular. Su previsible muerte sin sucesión había provocado planes de reparto entre las potencias europeas. Ante tal idea, Carlos II tuvo un rasgo de decisión y designó al francés Felipe, duque de Anjou y nieto de Luis XIV, como heredero de todas sus posesiones, tanto en Europa (España, Flandes, Italia) como en América. Al morir Carlos II en 1700, su testamento no sería aceptado por algunas potencias europeas, con lo que se inició la Guerra de Sucesión Española. Con la muerte de Carlos II se extingue la dinastía Habsburgo en su rama española. E-AMÉRICA ESPAÑOLA EN EL SIGLO XVII: En este siglo, destaca la evolución económica de las colonias, que diversifican su economía progresivamente, haciéndola menos dependiente de la metrópoli, que de todos modos sufre tal crisis que no puede abastecer a América, y menos aun con el rígido sistema de monopolio centrado en Sevilla. Además, los americanos recurren al contrabando y al comercio ilegal con otros países pues logran productos más baratos. La minería sufre además una crisis y desde 1640 los envíos de plata descienden inexorablemente. La sociedad americana también evoluciona. Por un lado, entre los blancos, empieza a diferenciarse entre los españoles de nacimiento (que suelen acaparar cargos) y los criollos (descendientes de españoles, pero ya nacidos en América). También cambia la consideración social de los mestizos, muy abundantes: en el siglo XVI mantenían una buena posición social, pero la afluencia progresiva de mujeres blancas terminará por degradar la unión de españoles con no-blancos y la propia posición social de los mestizos. Con respecto a la población india, que tan drástica reducción sufrió durante el siglo anterior (sobre todo en determinadas zonas), estabiliza su número. La crítica de los misioneros por el trato a los indios va a generar alternativas a las formas “civiles” de colonización. Hubo misioneros que pusieron en
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    práctica una colonizaciónevangelizadora, en alguna medida al margen de la “hispanización”; los mejores intentos fueron las “reducciones” de los jesuitas, en las selvas del Paraguay. TEMA 4-EL SIGLO XVIII: EL REFORMISMO BORBÓNICO Y LA ILUSTRACIÓN A-Introducción: El siglo XVIII se inicia en España con un cambio de dinastía, fruto de una larga Guerra de Sucesión. Por ella, se asientan en la Corona española los Borbones, de origen francés. A partir de ella, los Borbones van a cambiar por completo la estructura multinacional de la monarquía hispánica por una estructura política centralizada, avanzando así en el absolutismo. También varía nuestra política exterior, estableciéndose alianzas con Francia y volcándonos progresivamente en la defensa del imperio colonial. Este imperio también sufre cambios en su organización política. Pero los cambios políticos, trascendentes, no se acompañan de grandes cambios económicos, sociales y culturales, por más que el reformismo ilustrado se haga fuerte, sobre todo con Carlos III. Pero la Ilustración es un fenómeno de minorías, y sus críticas no son revolucionarias. Los Borbones en el siglo XVIII son Felipe V (1700-1746), Luis I (1724), Fernando VI (1746-1759), Carlos III (1759-1788) y Carlos IV (1788-1808). B- LA GUERRA DE SUCESIÓN Y LA POLÍTICA EXTERIOR EN EL S. XVIII: En 1700 murió sin descendencia Carlos II. Su testamento favorecía a Felipe de Anjou, nieto del rey francés Luis XIV de Borbón. Pero las potencias europeas no lo aceptan y crean una gran alianza
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    encabezada por Inglaterra,Holanda y Austria, que apoya al candidato austríaco el archiduque Carlos. Estalla la Guerra de Sucesión Española (1701-1714). Esta guerra, por un lado, fue un conflicto internacional en el que Francia se jugaba la hegemonía sobre Europa. Pero por otro lado fue una guerra civil, que enfrentó a Castilla, que apoya a Felipe V, con la Corona de Aragón, que apoya al archiduque deseando mantener la monarquía multinacional y su autonomía, pues teme el centralismo y el absolutismo francés. La guerra tuvo muchos vaivenes, En Europa se decantó por los aliados. Pero en España, tras una fase de triunfos del archiduque (entrada en Madrid, ocupación británica de Gibraltar -1704- y de Menorca), se vuelve a favor de Felipe; tras la batalla de Almansa (1707), controla Aragón y Valencia. Pero el momento clave es 1711, cuando el archiduque Carlos accedió al trono imperial alemán. Inglaterra ya no lo quiere como rey también en España. La paz se alcanzó en los tratados de Utrecht (1713) y Rastadt (1714). Cataluña será sometida en 1714. Se reconoce a Felipe V como rey de España y de las Indias. Pero se ceden los territorios en Italia y Países Bajos, e Inglaterra se quedaba con Gibraltar y Menorca. Las grandes líneas de la política exterior española en el siglo XVIII serán: 1-Recuperar territorios italianos y lograr reinos para los hijos de Isabel de Farnesio, segunda esposa de Felipe V. Será una costosa tarea, pero se lograrán los objetivos. 2-Recuperar Gibraltar y Menorca de manos británicas; Se logra recuperar Menorca (1783 y, definitivamente, e 1802), pero se fracasa reiteradamente ante Gibraltar. 3-Fortalecimiento del control de las Indias. Se postula un progresivo enfrentamiento con Inglaterra en el Atlántico por su amenaza a las posesiones españolas en las Indias. Para los tres objetivos, se establece la alianza con Francia, concretada en los Pactos de Familia sucesivos: el Primer Pacto de Familia (1733), dio la corona de Nápoles al infante don Carlos (futuro Carlos III). El Tercer Pacto de Familia (1761) supuso la participación de la España de Carlos III en la guerra de los Siete Años y en la guerra de Independencia de los Estados Unidos, siempre contra Inglaterra. Esta última fue favorable, pero no se recuperó Gibraltar.
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    C-POLÍTICA CENTRALIZADORA YREFORMISMO BORBÓNICO Los Borbones supondrán importantes cambios en la estructura del Estado. Serán introducidos esencialmente con Felipe V (1700-1746). Medidas centralizadoras, con el objetivo de hacer un estado más eficaz y una monarquía fuerte y unificada, siguiendo el modelo francés. Se adoptaron novedades importantes: • Decretos de Nueva Planta (1707 Aragón y Valencia, 1715 Mallorca, 1716 Cataluña): Abolición de los fueros e instituciones propias de los reinos de la Corona de Aragón. Los fueros de las provincias vascas y Navarra se mantuvieron ya que apoyaron a Felipe V durante la Guerra de Sucesión. Los Decretos suponen la unificación jurídica e institucional, por la vía de la “castellanización“ general de las instituciones. • Nuevo modelo de administración territorial: división del territorio en provincias; sustitución de los Virreyes por los Capitanes Generales como gobernadores políticos de las provincias y presidentes de las Reales Audiencias, que se mantienen para las cuestiones judiciales; y siguiendo el modelo francés, se creó la figura de los Intendentes, funcionarios encargados de las cuestiones económicas. • Quedan unas Cortes, las de Castilla; acogen representantes de todos los territorios; tienen poder mínimo (jura del heredero, aprobación dócil de leyes...) y apenas serán convocadas. • Los Borbones también reformaron la administración central consolidando el establecimiento de una plena monarquía absoluta. Se suprimieron todos los Consejos, exceptuando el Consejo de Castilla que se convirtió en el gran órgano asesor del rey. También pervivió el Consejo de Indias. Se crearon las Secretarías de Despacho (Estado, Guerra, Marina, Hacienda, Justicia e Indias), antecedentes de los ministerios. En 1787 se establece la Junta Suprema de Estado, antecedente del Consejo de Ministros. • Se intensifica la política regalista, que busca el control de la Iglesia nacional, como una rama más de la Administración estatal, controlando sus ingresos y nombramientos, en contra del Papa; la consecuencia más espectacular será la expulsión de la Compañía de Jesús (jesuítas) adoptada por Carlos III en 1767, que se negaba a “obedecer” al Estado. • Se intenta reformar el sistema de Hacienda. Se trató de unificar y racionalizar el sistema de impuestos y, para ello, se llevó a cabo el Catastro del Marqués de la Ensenada (ministro de Fernando VI) en 1749 en la Corona de Castilla. Este Catastro es un censo de todas las propiedades del reino. Se promocionaron igualmente las obras públicas (caminos, canales…) y la Marina, para potenciar el comercio con América. • El reformismo ilustrado de Carlos III, punto culminante de la influencia ilustrada, a través de sus ministros: Esquilache, Campomanes, Floridablanca, Cabarrus. La etapa de reformismo profundo de Esquilache termina con el llamado motín de Esquilache (1766). El miedo a las revueltas moderará las reformas. Abarcan reformas militares (servicio obligatorio-las quintas), sociales (legislación a favor de dignificar los trabajos manuales) o económicas (repoblaciones en Sierra Morena, liberalización del comercio con América, creación del Banco de San Carlos -1782-) y una política proteccionista de fomento de las manufacturas nacionales que llevará a la creación de las Reales fábricas, grandes talleres de escasa rentabilidad. Destacan, en Castilla la Mancha, las de Paños de Guadalajara o Brihuega, las de seda y armas de Toledo o la Real Fábrica de Latón de Riópar (Albacete) • El reformismo en América: como medidas políticas, destaca la reorganización de los virreinatos, al dividir el del Perú en tres (Perú, Nueva Granada y Río de la Plata). Como medidas económicas destaca la progresiva liberalización del comercio con América hasta los decretos de Carlos IIII (1778), que elevó mucho el tráfico. La Casa de Contratación pasó a Cádiz (1717) y en 1790 desapareció. La sociedad americana evoluciona: crece el descontento de los criollos ante los españoles, y va madurando su
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    independentismo del siguientesiglo. El siglo XVIII es el del apogeo del tráfico de esclavos negros a América. D-LA ILUSTRACIÓN EN ESPAÑA Se inscribe en el marco de la Ilustración europea y francesa (espíritu crítico, fe en la razón, en la ciencia y en la educación, búsqueda del progreso y de la felicidad popular). Los ilustrados españoles fueron una minoría y su tono crítico fue moderado. Su afán reformista les llevó a chocar con la Iglesia y la mayor parte de la aristocracia, y hasta con el pueblo. Podemos distinguir varias etapas: en la primera mitad de siglo se crearon las Academias, instrumento de difusión de las luces, Se establecieron la Real Academia de la Lengua, Historia, etc. Destacar las obras críticas de Feijóo. La ilustración llega a su apogeo en el reinado de Carlos III, representante español del Despotismo Ilustrado, y sus ministros ilustrados. Fruto de ese interés por los asuntos económicos y sociales fue la mejora sistema educativo potenciando la enseñanza técnica y las ciencias útiles, la creación de las Reales Sociedades Económicas de Amigos del País, preocupadas por la difusión de las ciencias y el desarrollo económico, y el fomento de la prensa periódica de carácter científico o literario. Entre las Sociedades Económicas, destacar en nuestra región las de Toledo y Sigüenza, creadas en 1776, y la de Talavera. E- LÍMITES DEL REFORMISMO: CONTINUIDAD DEL ANTIGUO RÉGIMEN Las críticas a la sociedad estamental, a la Iglesia, a la propiedad vinculada y amortizada, solo quedan en eso. Cuando se plantean reformas profundas, que afectan a privilegios, la propia monarquía frena dichas reformas. Hacia 1800, se observa la continuidad del Antiguo Régimen en España: • Sistema político absolutista: todos los poderes los tiene el rey. El llamado Despotismo Ilustrado solo supone una nueva legitimidad, al valorar al gobierno absoluto como el más efectivo para lograr el progreso y la felicidad del pueblo. • Sociedad estamental, sin movilidad social, con una diferenciación social basada en los privilegios jurídicos y el linaje, no tanto en la riqueza. Con grupos o estamentos privilegiados (nobleza y clero) y no privilegiados (Tercer Estado o Pueblo Llano: burguesía, campesinos, artesanos, vagabundos...). Tampoco cambia mucho la mentalidad y los valores sociales dominantes (desprecio de trabajos manuales, etc)
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    Economía agraria ycon numerosas restricciones: la agricultura sigue siendo la base. Las trabas se centran en la propiedad de la tierra, mayoritariamente feudal, concentrada en señoríos nobiliarios o eclesiásticos. El 70% de las tierras se hallan “amortizadas” (bienes de “manos muertas”, “propiedades vinculadas” a una familia o institución): sus dueños (Iglesia, municipios o los nobles-que por el “mayorazgo” dejan todo el señorío para el hijo mayor), no podían vender o dividir esas tierras, aunque lo necesitaran. Así, pocas tierras se vendían, y por ello muy caras. Trabas también en artesanía (persisten los gremios, que controlan los oficios y su producción) o en comercio (con tasas y peajes dentro del país, que encarecen el tráfico).