Alejandro Toledo ganó las elecciones presidenciales del 2001 como candidato del partido Perú Posible. En su gobierno mantuvo bajos niveles de inflación e incrementó las reservas internacionales, pero le faltó realizar mayores gastos sociales para beneficiar a los más pobres. Además, la vida personal de Toledo y los discursos de su esposa afectaron su popularidad.