El resumen compara las dificultades de la vida con los ingredientes para hacer un pastel. Al principio, los ingredientes por separado parecen desagradables, pero cuando se combinan en la proporción correcta, producen algo delicioso. Del mismo modo, Dios permite los momentos difíciles, pero siempre obra para bien cuando todo encaja en su debido orden. La gente no debe conformarse con "ingredientes crudos", sino dejar que Dios maneje la situación para que se torne en algo fantástico.