La madre prepara un pastel para consolar a su hija que está pasando por momentos difíciles. Le explica que los ingredientes por separado no son comestibles, pero juntos hacen algo delicioso, al igual que Dios permite momentos difíciles pero los usa para crear obras perfectas. El mensaje final insta a las personas a confiar en que Dios usará los malos momentos para hacer algo maravilloso.