Este documento habla sobre la herencia eterna que Dios ofrece a los creyentes en Cristo. Describe las riquezas de Cristo como un amor inalterable, una vida inmarchitable, una justicia inquebrantable y una paz incomprensible. Citando 1 Pedro 1:3-4, explica que la herencia reservada en los cielos para los creyentes es incorruptible, incontaminada e inmarcesible. Además, señala que los creyentes heredarán la tierra, el reino de los cielos y la vida eterna. Final