El documento resume el primer capítulo del libro de Efesios. Explica que Dios escogió a los creyentes antes de la creación del mundo para que fueran santos y sin mancha. Dios los bendijo espiritualmente en Cristo con toda clase de bendiciones celestiales. Ellos fueron escogidos por la presciencia de Dios y su conocimiento anticipado, no por ningún mérito propio.