Un amigo acepta a la persona tal como es, cree en ella y no se rinde, admira todas sus partes, perdona sus errores, se entrega incondicionalmente, ayuda a levantarse y ofrece apoyo. Un amigo verdadero calma los temores, eleva el espíritu, dice cosas positivas, dice la verdad cuando se necesita escucharla y camina a tu lado.