Los vampiros emocionales son depredadores disfrazados que manipulan y abusan psicológicamente de las personas para alimentarse de sus emociones. Se describen cuatro tipos comunes y se explica que parecen encantadores al principio pero que luego dejan a las personas vacías y con problemas. Para defenderse, se recomienda tener una actitud mental positiva, aprender a decir no, y no dejarse afectar por sus mentiras o críticas.