El documento aborda la violencia hacia las mujeres en Japón, destacando que una gran porción de mujeres casadas sufre maltrato físico o psicológico, pero muchas no denuncian por miedo a represalias. También se menciona la discriminación hacia mujeres solteras mayores de 25 años y cómo la cultura machista del país perpetúa el ciclo de abuso. Además, se señala que muchas víctimas consideran que la violencia es un tema familiar y no violaciones a sus derechos humanos.