Los virus solo pueden propagarse dentro de células vivas, por lo que se utilizan cultivos celulares para estudiarlos. Los cultivos celulares consisten en líneas celulares mantenidas en condiciones controladas que permiten a los virus infectar y multiplicarse en las células. El método más común son los cultivos celulares en monocapa, donde las células se adhieren a la superficie del recipiente y se multiplican, lo que permite evidenciar la invasión viral a través de cambios en las células.