Para vivir plenamente y felizmente, debemos romper con hábitos limitantes, pensar positivamente sobre nosotros mismos, actuar en lugar de reaccionar, y seguir el ejemplo de Jesús. La oración y sinceridad con Dios nos permiten recibir su luz y alcanzar nuestra plenitud. Cambiar nuestra actitud interna es la clave para cambiar nuestra vida.