El poema habla sobre volver a los 17 años y sentirse como un niño frente a Dios, frágil y profundo. Describe cómo el amor puede convertir a las personas en seres puros e inocentes, liberar a los prisioneros y convertir a los viejos en niños. El amor es comparado con un torbellino que suaviza los rencores. Al final, se explica que el poema fue escrito en Cádiz y dedicado a los 17 años de Ignacia.