...
Madame bovary el trabajo
Madame bovary el trabajo
Madame bovary el trabajo
Madame bovary el trabajo
Madame bovary el trabajo
Madame bovary el trabajo
Madame bovary el trabajo
Madame bovary el trabajo
Madame bovary el trabajo
Madame bovary el trabajo
Madame bovary el trabajo
Madame bovary el trabajo
Madame bovary el trabajo
Madame bovary el trabajo
Madame bovary el trabajo
Madame bovary el trabajo
Madame bovary el trabajo
Madame bovary el trabajo
Madame bovary el trabajo
Madame bovary el trabajo
Próxima SlideShare
Cargando en…5
×

Madame bovary el trabajo

20.626 visualizaciones

Publicado el

1 comentario
7 recomendaciones
Estadísticas
Notas
Sin descargas
Visualizaciones
Visualizaciones totales
20.626
En SlideShare
0
De insertados
0
Número de insertados
9
Acciones
Compartido
0
Descargas
149
Comentarios
1
Recomendaciones
7
Insertados 0
No insertados

No hay notas en la diapositiva.

Madame bovary el trabajo

  1. 1. <br />ANA IEREMIE, 2º B<br />PRIMERA PARTE<br />I<br />1. ¿Qué tipo de narrador se observa ya desde la primera frase? ¿En qué persona gramatical se expresa?<br /> Desde la primera frase se observa el narrador protagonista. Se expresa en la primera persona plural.<br />“Estábamos en el estudio cuando entró el director…”<br />5. Observa cómo se sintetiza en unos párrafos la iniciación a la vida de Charles, y cómo, al final, ocurre lo mismo con su matrimonio.<br />Durante el primer capítulo, se hace una especie de resumen de la vida de Charles Bovary.<br />Se empieza con la niñez, y con su primer día de clase:<br />“Estábamos en el estudio cuando entró el director, y tras él un nuevo, vestido de paisano...”<br />La familia de Charles Bovary, no era muy acomodada, pero hicieron esfuerzos para que su hijo estudiara.<br />Al principio le enseñaba el cura: “Cuando cumplió los 12 años, su madre consiguió que le pusieran a estudiar. Se lo encomendaron al cura.”<br />Pero aún así no podía aprovechar al máximo su inteligencia, porque el cura tenía que trabajar y no tenía todo el día libre: “las lecciones eran tan cortas y el muchacho las seguía tan mal que no podían servir de mucho. Las daban a ratos perdidos, en la sacristía, de pie, a toda prisa, entre un bautizo y un entierro...”<br />Al final, sus padres se esperan hasta la primera comunión de Charles y deciden enviarle a Ruán a estudiar.<br />“..Esperaron un año más, hasta que el muchacho hiciera la primera comunión.”<br />“..Y al año siguiente mandaron por fin a Carlos al colegio de Ruán, adonde le llevó el propio padre...”<br />Al acabar tercero, sus padres le sacaron del colegio para que hiciera medicina: “pero cuando acabó tercero, sus padres le sacaron del colegio para que estudiara medicina...”<br />Para que Carlos hiciera medicina, su madre tuvo que alquilar otra habitación y traerle algo de muebles, en la casa de un conocido: “Su madre le eligió en un cuarto piso una habitación que daba el Eau-de-Robec, en casa de un tintorero conocido suyo…se agencio unos muebles, una mesa y dos sillas…”<br />Pero a Carlos, no se le daban muy bien las asignaturas que daba en medicina, y el examen final lo suspendió: “No entendió nada; por más que escuchara, no le entraba…fue abandonando todas las resoluciones que había tomado…acabó por no volver.”<br />Al final aprueba el examen final y se va a Tostes a ejercer de médico.<br />“Aprobó con bastante buena nota… ¿A dónde iría a ejercer su arte? A Tostes.”<br />Y sus padres decidieron que tenía que casarse, pero la mujer que había encontrado no era exactamente lo que Carlos quería: “Pero no bastaba con haber criado al hijo, haberle hecho estudiar medicina y haber descubierto Tostes para que la ejerciera: necesitaba una mujer. Y le encontró una….era fea, seca…”<br />“Pero su mujer asumió el mando, delante de gente, el hombre tenía que decir esto y no lo otro, guardar vigilia los viernes, vestirse como a ella le parecía, apremiar siguiendo sus órdenes a los clientes morosos…”<br />Y todos esos gestos, que la hacían a ella la más importante, hizo que él se enamorara de otra, y que su primer matrimonio no durara: “¡la estaba olvidando, amaba a otra! Bien le habían dicho que iba a ser desgraciada...”<br />II<br />1. Tras una morosa descripción de la casa de Les Bertaux, Charles ve por primera vez a Emma: ¿qué impresión le causa? ¿Qué detalles de su aspecto le atraen, y cuáles le desagradan?<br />A Carlos no le gustaban las manos de Emma, pero sí que le gustaban sus ojos, porque al mirarlos enamoraban a cualquiera.<br />“Pero la mano no era bonita, quizá no bastante pálida y un poco enjuta en las falanges; eran también demasiado larga y sin suaves inflexiones de líneas en los contornos .Lo mejor que tenía eran los ojos: aunque eran pardos, parecían negros por causa de las pestañas, y su mirada llegaba francamente a las personas, con un atrevimiento cándido.”<br />3. ¿Qué objetos del vestuario de Emma atraen particularmente, a manera de fetiches, la atención de Charles?<br />A Charles le gustaban los zapatos de Emma: “le gustaban los pequeños zuecos de Emma en las losas lavadas de la cocina...”<br />5. Para expresar los sentimientos de Charles sobre su mujer, y más adelante, los de la madre de Charles sobre su hijo, el autor recurre al estilo indirecto libre. Señala los párrafos o las frases en que aparece ese estilo indirecto libre.<br />La mujer de Carlos, se había enterado que el enfermo que estaba curando su marido, tenía una hija educada y muy inteligente y por esto se puso celosa, y le pidió a Charles que dejara de ir a Les Bertaux.<br />“Eloísa, después de muchos sollozos y besos, en una explosión de amor, le había hecho jurar, con la mano sobre el libro de misa, que no volvería más.”<br />El autor, para enseñar los sentimientos de Charles hacia su mujer, hace una pequeña descripción sobre Eloísa.<br />“Y además la viuda era flaca, tenía los dientes largos, llevaba en todo el tiempo una toquilla negra cuya punta le caía entre los omoplatos, su rígido cuerpo estaba embutido en unos vestidos a modo de vaina, demasiado cortos, que dejaban de ver los tobillos con las cintas de los anchos zapatos, trenzadas sobre unas medias grises.”<br />Para enseñar los sentimientos hacia su madre, enseña la relación que tenia la suegra con la nuera. Cada vez que la madre de Charles venía a verle, Eloísa se ponía a discutir con ella por el mal comportamiento de su marido.<br />“La madre de Carlos iba a verle de vez en cuando; pero, al cabo de unos días, la nuera parecía azuzarla contra el hijo, y entonces, como dos cuchillos, se dedicaban a escarificarle con sus reflexiones y sus observaciones.”<br />III<br />4. ¿Cómo contrasta el deseo de Emma con la realidad de la boda, de la que, significativamente, sólo se ofrecen dos datos: el número de asistentes y las horas (dieciséis) que pasaron sentados en la mesa? ¿Qué rasgo del carácter de Emma sugiere ese deseo suyo, no realizado, respecto a la boda?<br />A Emma le hubiera gustado casarse por la noche, a la luz de las antorchas, pero su deseo no se cumplió porque a Rouault no se le había ocurrido esa idea.<br />“A Emma, por su parte, le hubiera gustado casarse a media noche, a la luz de las antorchas; pero al tío Rouault no le entró esa idea. Se celebró pues una boda a la que asistieron cuarenta y tres personas, pasaron dieciséis horas en la mesa y la cosa se repitió al día siguiente y un poco los días sucesivos.”<br />IV<br />1. ¿Comienza el matrimonio con la pasión propia de una relación amorosa? ¿Cómo se explica que no sea así? ¿Deja traslucir Emma alguna emoción al día siguiente de la boda?<br />El matrimonio no empieza con la pasión propia de una relación amorosa porque Emma no mostraba ningún sentimiento de felicidad, por haberse casado.<br />Emma no dejaba que se vea ningún sentimiento suyo y no se mostraba muy feliz al lado de su marido.<br />“..Mientras que la recién casada no dejaba translucir nada que permitiera adivinar algo.”<br />V<br />1. Charles es feliz, y el narrador así lo recalca-ya lo había hecho notar tras la boda-pero, ¿dice algo de cómo se siente Emma? ¿Qué indica su silencio?<br />3. ¿Qué objeto despierta momentáneamente en Emma premoniciones de un final trágico?<br />El objeto que despierta momentáneamente en Emma premoniciones de un final trágico es el ramo de flores de la difunta mujer de Charles.<br />“Junto a la ventana, en una garrafa, un ramo de flores de azahar, atado con unas cintas de raso blanco. Era un ramo de novia, ¡el ramo de la otra! Lo miró. Carlos se dio cuenta, lo cogió y fue a llevarlo al desván, mientras Emma, sentada en un sillón(estaban disponiendo sus cosas en torno a ella), pensaba en su ramo de novia, metido en una caja, y se preguntaba, pensativa, qué harían con él si por casualidad muriera ella.”<br />4. Comenta el último párrafo: ¿Cómo se siente Emma? ¿Con qué vidas compara la suya?<br />Emma, compara su vida con la de los libros que las monjas le habían dejado. Ella al leer esos libros, se imaginaba que todo el mundo pasaba por las mismas historias de amor y que se enamoraban de la misma manera. Por eso para ella el matrimonio suyo, la deprime porque no tenía nada que ver con las vidas de los personajes de los libros que ella se había leído.<br />“Antes de casarse, se había creído enamorada; pero como la felicidad que debía resultar de este amor no llegó, debía de haberse equivocado, pensaba. Y quería saber qué se entendía exactamente en la vida por las palabras felicidad, pasión y deliquio, que tan hermosas le habían parecido en los libros.”<br />VI<br />3. Como antes ocurriera con Charles, el narrador vuelve ahora atrás en el tiempo para contar la infancia y adolescencia de Emma. ¿Cómo influyó en ella el ambiente en que se educó? Señala los rasgos más importantes del carácter de Emma en esa etapa.<br />Emma, fue educada en un convento, al que la llevó su propio padre.<br />“Cuando cumplió catorce años, su padre la llevó él mismo a la ciudad para meterla en el convento.”<br />A diferencia de otras chicas de su edad, a Emma le gustaba mucho estar en el convento, y las historias que le contaban las monjas.<br />“Lejos de aburrirse al principio, le agradó la compañía de las bondadosas monjas que, para entretenerla, la llevaban a la capilla.”<br />Era una chica muy estudiosa y no solía jugar mucho. Se inventaba pecados pequeños para que estuviera más tiempo de rodillas al confesarse y hasta se pasaba algún día sin comer nada.<br />“Jugaba muy poco en los recreos...y siempre era ella la que contestaba al señor vicario en las preguntas difíciles.”<br />“Cuando iba a confesar, inventaba pequeños pecados para quedarse más tiempo de rodillas, juntas las manos, pegado el rostro a la rejilla bajo el cuchicheo del sacerdote.”<br />4. ¿Cómo se parodian las novelas románticas?<br />“Todo eran amores, amadas, damas perseguidas que se desmayaban en pabellones solitarios, postillones a los que matan en todos los relevos, caballos reventados en todas las páginas, bosques sombríos, cuitas del corazón, juramentos, sollozos, lágrimas y besos, barquillas a la luz de la luna, ruiseñores en los bosquecillos, caballeros bravos como leones, dulces como corderos, virtuosos sin tacha, perennemente de punta en blanco y que lloran como urna funerarias.!<br />Flaubert parodia las novelas románticas comparándolas con cosas absurdas de la vida.<br />6. ¿Qué amaba Emma en la religión, en la música y en la literatura?<br />A Emma, en la religión le gustaba el hecho de creer en las historias de amor que duran toda la vida, unidos por lazos fuertes.<br />“Las comparaciones de prometido, de esposo, de amante celestial y de bodas eternas que salen a cada paso en los sermones le suscitaban en el fondo del alma unas dulzuras inesperadas.”<br />De la literatura le gustaban las historias de amor que eran dulces y llenas de musicalidad.<br />“Por la noche, antes de la oración, se hacía en el estudio una lectura religiosa. Era, en semana, algún resumen de historia sagrada o las Conféreces del abate Frayssinous, y el domingo, por recreo, algunos pasajes de Le Génie du Christianisme. ¡Cómo escuchaba, las primeras veces la lamentación sonora de las melancolías románticas repitiéndose en todos los ecos de la tierra y de la eternidad.”<br />De la música le gustaban también la parte romántica, que le dejaba volar la imaginación y pensar en amores.<br />“En la clase de música en los romanzos que cantaba, todo eran ángeles con alas de oro, madonas, lagunas, gondoleros, pacíficas composiciones que le permitían entrever, a través de la bobería del estilo y las imprudencias de la nota, la atrayente fantasmagoría de las realidades sentimentales.”<br />VII<br />1. ¿A qué se debe ese “vago malestar” que experimenta Emma?<br />Emma tiene un “vago malestar” porque le hubiera gustado haber ido en su luna de miel a otros países, divertirse al lado de su marido que sea romántico y un galán, y lo que no le gusta nada es que Charles no se haya dado cuenta de sus deseos.<br />“A veces, sin embargo, estaba viviendo los días más hermosos de su vida, eso que llamaban la luna de miel. ¡Para gustar su dulzura habría sido, sin duda, necesario, ir a esos países de nombres sonoros donde los días siguientes a la boda tienen más suaves odios! En sillas de posta, bajo cortinillas de seda azul, se sube al paso por caminos escarpados, escuchando al cantar del postillón, que se repite en la montaña con las campanillas de las cabras y el rumor sordo de la cascada. Cuando se pone el sol, se respira a la orilla de los golfos el perfume de los limoneros; luego, por la noche, en la terraza de las quintas, solos y con los dedos enlazados, se mira a las estrellas haciendo proyectos. Y le parecía que algunos lugares en la tierra debían de infundir felicidad, como una planta propia de un suelo y que no prospera en otra parte. ¡No poder ella apoyarse en la baranda de los chalés suizos o encerrar su tristeza en un cottage, con un marido que viste un frac de terciopelo negro con largos faldones y calza botas flexibles, lleva un sombrero puntiagudo y puños en las bocamangas!”<br />“Sin embargo, si Carlos hubiera querido, si lo hubiera sospechado, si su mirada hubiera ido, siquiera una vez, al encuentro del pensamiento de ella, le parecía que una abundancia súbita se habría desprendido de su corazón…”<br />2. ¿Qué echa de menos Emma en su marido? ¿Qué le degusta de él?<br />Emma echaba de menos en su marido la intimidad que compartían al principio.<br />“Pero a medida que se estrechaba más la intimidad de su vida, se producía en ella un despego interior que la separaba de él.”<br />A Emma le disgusta que Charles no sea el que le enseñe a ella las cosas, que no sea tan culto como a ella le gustaría que sea. Ella considera que son los hombres quienes tienen que introducir a la mujer en el mundo de las artes y de los intelectuales, que sean ellos quienes enseñan a las damas todo lo que tenga que ver con la cultura general de uno. Le disgustaba que Charles no sepa explicarle alguna palabra que ella no haya entendido de alguna novela, que no se quedara quieto cuando ella tocaba el piano, que la llevara al teatro de París y especialmente que mantuviera más conversación con ella.<br />“La conversación de Carlos era llana como la acera de una calle, y por ella desfilaban las ideas de todo el mundo en su traje ordinario, sin suscitar emoción, risa o ensueño. No sabía ni nadar, ni manejar el floree, ni la pistola, y, un día, no pudo explicarle un término de equitación que ella había encontrado en una novela. ¿Pero no debía un hombre sobresalir en las actividades múltiples, iniciar a la mujer en la fuerza de la pasión, en los refinamientos de la vida, en todos los misterios? Y éste, no enseñaba nada, no sabía nada, no deseaba nada. La creía dichosa, y a ella le irritaba aquella calma tan impasible, aquel paso sereno, hasta la felicidad, que ella le daba.”<br />“A veces dibujaba; y para Carlos era un gran entretenimiento quedarse allí de pie, mirándola inclinada sobre su carpeta, guiñando para ver mejorar su obra…En cuando al piano, cuanto más deprisa corrían los dedos de Emma sobre las teclas, más se maravillaba el hombre.”<br />También le disgustaba que Charles llegara tarde de trabajar, de hacer siempre la misma conversación, de su poca fineza en hacer las cosas, y el hecho de llevar botas fuertes. A Emma no le gustaba que su marido se pusiera un gorro por la noche, para dormir y por la mañana se despertaba muy feo.<br />“Volvía tarde, a las diez, a veces a las doce de la noche.”<br />“Se quitaba la levita para comer más a gusto. Iba nombrando una tras otra a todas las personas que había visto, los pueblos donde había estado, las recetas que había escrito y, satisfecho de sí mismo, comía el resto del guisado, le quitaba la corteza al queso, comía una manzana sin pelarla, apuraba la botella del vino, luego se iba a la cama, se acostaba boca arriba y roncaba.” <br />3. ¿Como hace Emma el papel de enamorada? ¿Qué pretende con ello?<br />Emma se hace la enamorada recitando en la luz de la luna rimas apasionadas, que ella se aprendía de memoria, pero Charles no reaccionaba de ninguna manera a sus gestos de amor y le cantaba canciones tristes.<br />“siguiendo las teorías que ella creía buenas, quiso hacer el papel de la enamorada. A la luz de la luna, en el jardín, recitaba todas las rimas apasionadas que sabía de memoria y le cantaba suspirando adagios melancólicos; pero luego se quedaba tan tranquila como antes, y Carlos, no parecía por aquello ni más enamorado ni más conmovido.<br />4. ¿Qué pensamientos sobre su matrimonio se le ocurren a Emma mientras pasea por el campocon su perra? ¿Cómo describe su vida, y con qué la compara?<br />Emma, al pasear a su perra, se pregunta a sí misma el porqué de su nuevo matrimonio, se arrepiente de haberse casado. Describe su vida como una aburrida y la compara con las vidas que a lo mejor están viviendo sus compañeras de clase, que han tenido más suerte y se han casado con hombres más ricos, más guapos y más románticos.<br />“¿Por qué me habré casado, Dios mío? Se preguntaba si no habría medio, por otras combinaciones del azar, de encontrar otro hombre, e intentaba imaginar cuáles habrían sido aquellos acontecimientos no sobrevenidos, aquella vida diferente, aquel marido al que no conocía. Pues no todos eran como éste. Habría podido ser guapo, inteligente, distinguido, seductor, como eran seguramente los que se habían casado con sus antiguas compañeras de colegio. ¿Qué harían ahora? En la ciudad, con el ruido de las calles, el runruneo de los teatros y las luces del baile, llevaban unas vidas en las que el corazón se esponja, en las que se alegran los sentidos. Pero la suya era fría en un desván cuya claraboya da al norte, y el tedio, araña silenciosa, tejía en la sombra su tela en todos los rincones de su corazón.”<br />IX<br />1. Al comienzo del capítulo hay un ejemplo muy claro de estilo indirecto libre. Señálalo y coméntalo.<br />“Con frecuencia cuando Carlos salía, Emma iba a buscar en el armario, entre los dobleces de la ropa blanca donde la había dejado, la cigarrera de seda verde. La miraba, la abría y hasta aspiraba el olor del foro, una mezcla de verbena y de tabaco. ¿De quién sería?..Del vizconde. Quizá era un regalo de su amante. Habría bordado aquello en un bastidor de palisandro, un mueble monísimo que se escondía de todos los ojos, que había ocupado muchas horas y sobre el que habían caído flojos bucles de la bordadora pensativa. Entre las mallas del cañamazo había pasado un soplo de amor; cada puntada de la aguja había fijado allí una esperanza o un recuerdo, y todos aquellos hilos entrelazados no eran más que la continuidad de la misma pasión silenciosa.”<br />2. ¿Qué le sugiere París a Emma? ¿A qué tres mundos o clases reduce ella la sociedad parisiana? Por contraste, ¿cómo ve el mundo que la rodea?<br />A Emma, París le sugiere siempre aíre de fiesta, teatros, gente rica, de clase alta, que siempre festeja, con ropa en abundancia y las mujeres, felices con los maridos que tienen.<br />“Se suscribió a La Corbeille, periódico para mujeres, y a Le Sylphe del Salons, Devoraba, sin saltar nada, todas las reseñas de los estrenos teatrales, de las carreras y de las fiestas de sociedad, se interesaba por el debut de una cantante, por la apertura de una tienda. Sabía las modas nuevas, la dirección de los buenos sastres, los días de Bois o de Ópera. Estudió en Eugène Sue descripciones de muebles y decoraciones; leyó a Balzac y a George Sand tratando de satisfacer imaginariamente sus ansias personales.”<br />Emma reduce la sociedad parisiana en tres: el mundo de los embajadores, que se movía por sitios de lujo, llenos de espejos; la sociedad de las duquesas que eran pálidas, tenían que madrugar, los chicos siempre tenían que ir a la lucha y se casaban a los 40 con herederas ricas y el resto de la gente, eran personas que pasaban desapercibidas, que no tenían nada de importancia.<br />“Emma no veía más que dos o tres, que le ocultaban todos los demás y que representaban por sí solos la humanidad completa. El mundo de los embajadores se movía sobre suelos ilustrosos, en los salones con paredes cubiertas de espejos, en torno a unas mesas ovaladas con tapetes de terciopelo ribeteados de oro. Se veían allí vestidos de cola, grandes misterios, angustiosas disimuladas bajo sonrisas. Luego venía la sociedad de las duquesas: aquí las personas eran pálidas; se levantaban a las cuatro; las mujeres; ¡pobres ángeles!, llevaban encaje inglés en las enaguas, y los hombres, capacidades desconocidas bajo unas apariencias fútiles, reventaban sus caballos en sus excursiones, iban a pasar a Baden la temporada estival, y por fin, hacia los cuarenta, se casaban con herederas ricas. En los reservados de los restaurantes donde se cena después de media noche, a luz de las bujías, reía la multitud abigarrada de literatos y de actrices. Aquéllos eran pródigos como reyes, llenos de ambiciones ideales y delirios fantásticos. Era una vida por encima de las demás vidas, entre cielo y tierra, en las tempestades, una cosa sublime. En cuanto al resto de la gente, estaba perdida, sin lugar preciso y como inexistente.”<br />4. ¿Con qué escenarios o ambientes asocia Emma el amor? ¿Es sintomático de su carácter?<br />Emma compara el amor con las plantas indias que necesitan una temperatura especial, con la luna. Es sintomático de su carácter que comparara las cosas y que las relacionara con todo tipo de metáforas.<br />“En su deseo, confundía las sensualidades de lujo con los goces del corazón, la elegancia de las costumbres con las delicadezas del sentimiento. ¿Acaso no requería el amor, como las plantas, terrenos preparados, una temperatura especial? Los suspiros a la luz de la luna, los largos brazos, las lágrimas que corren sobre las manos que se abandonan, todas las fiebres de la carne y las languideces de la ternura no se separaban, pues, del balcón de los grandes palacios que están llenos de placenteros con hermosas plantas, una cama sobre un estrado, ni del centello de las piedras preciosas y de los galones de la librea.”<br />6. Al final del capítulo, Emma arroja su ramo de novia a la lumbre: ¿qué significado puede tener este hecho?<br />Este hecho puede significar que Emma tira a la lumbre también su matrimonio, demuestra una vez mes su arrepentimiento de haberse casado.<br />“Un día, en previsión de la marcha, Emma se puso a arreglar cosas en el cajón. Se pinchó los dedos con algo. Era un alambre de su ramo de novia…Lo arrojó a la lumbre.”<br />SEGUNDA PARTE<br />I<br />1. Este es un capítulo fundamentalmente descriptivo, para preparar el escenario al que van a llegar los Bovary. ¿Tiene esta descripción un propósito realista? ¿Cuáles son los centros neurálgicos del pueblo?<br />La descripción del pueblo, el autor la hace con la intención de hacer ver antes de la llegada de la familia Bovary, que a Emma no le gustará, porque no es una gran ciudad(así como ella soñaba).<br />Los centros neurálgicos del pueblo son la Iglesia, el cementerio, el mercado y la botica del señor Homais.<br />“La iglesia está al otro lado de la calle, veinte pasos más allá, a la entrada de la plaza. El pequeño cementerio que la rodea, cerrando con un muro de una altura que permite apoyarse en él...”<br />“El mercado, es decir, un cobertizo de telas sostenido por unos veinte postes, ocupa él sólo la mitad…”<br />“Pero lo que más llama la atención es, frente a la hospedería del Lion d´or, la botica del Monsieur Homais.”<br />2. ¿Qué impresión produce Yonville? ¿Crees que es lo que espera Emma?<br />Yonville produce la impresión de ser un pueblo pequeño, en el que vive gente simple, en el que hay personas honestas y trabajadoras.<br />Yonville, no es nada de lo que espera Emma, porque a ella le gustaban las cosas lujosas, que tenían que ver con la riqueza, con el dinero y la fama.<br />3. No resulta difícil en este primer capítulo qué personaje del pueblo va a tener un protagonismo más destacado en la novela (tanto que será él quien cierre la historia). ¿De qué personaje se trata?<br />Se trata de Homais, que es el propietario de la farmacia del pueblo.<br />“Pero lo que más llama la atención es, frente a la hospedería del Lion d´or, la botica del Monsieur Homais.”<br />“Y la muestra, que ocupa todo el ancho de la tienda, dice en letras de oro: Homais, farmacéutico.”<br />II<br />3. ¿En qué parecen coincidir los gustos de Emma y de León? ¿Qué frase del narrador es reveladora del interés y la admiración que Emma empieza a sentir por León?<br />León y Emma parecen coincidir en el gusto de cambiar siempre de sitio, de estar viajando siempre. <br />“Pero lo desacostumbrado me divierte siempre; me gusta cambiar de lugar.<br /> Pues es muy agradable-repuso León dirigiéndose a madame Bovary-; cuando se puede-añadió.”<br />“Así, uno junto a otro mientras Carlos y el propietario platicaban, entraron en una de esas vagas conversaciones en las que el azar de las frases conduce al centro fijo de una común simpatía.”<br />Esta es la frase en la que el autor deja entender que Emma empieza a sentir gusto por León. <br />III<br />1. ¿Por qué prefiere Emma que su hijo sea varón? El párrafo en el que encontrarás la respuesta a esta cuestión es un ejemplo de estilo indirecto libre. Comenta las características de este estilo tomando como base el citado párrafo.<br />Emma quiere que su hijo sea varón porque el hombre es más libre, puede recorrer el mundo para buscarse la vida, e intentar encontrar la suerte, pero una mujer siempre tiene que estar atada de algo, no tiene las mismas libertades que un hombre.<br />“Deseaba un niño; sería fuerte y moreno, lo llamaría Jorge, y aquella idea de tener un hijo varón era como una promesa de desquite de todas sus impotencias pasadas. Un hombre, por lo menos es libre; puede recorrer los países, atravesar los obstáculos, probar las dichas más lejanas. Pero a una mujer le está continuamente prohibido todo esto. Su voluntad palpita a todos los vientos como el velo de su sombrero sujeto por un cordón: siempre hay algún deseo que tira, alguna conveniencia que coarta.”<br />En este párrafo, el autor describe a todos los hombres, incluyendo a Charles, León, que siendo hombres podían irse a cualquier sitio sin tener ningún problema, en cambio ella no podía cambiar su vida, ni irse a ningún lado, aunque ella lo quisiera.<br />2. Comenta los sentimientos de Emma hacia su hija, ¿puede hablarse de insensibilidad?<br />En lo que tiene que ver los sentimientos de Emma hacia su hija, considero que si se puede hablar de insensibilidad, porque al verla vomitar, lo único que hace es dejarla en su cuna otra vez e irse (también se debería tener en cuenta que en vez de tener a su propia hija en su casa para cuidarla, Emma se la da a la tía Rollet).<br />“Un día, Emma sintió de pronto la necesidad de ver a su niña, que habían dado a criar a la mujer del carpintero.”<br />“Después, Emma volvió a acostar a la pequeña, que acababa de vomitar sobre la gorguera. La nodriza se acercó en seguida a limpiarla, asegurando que no se le notaría.”<br />IV<br />1. ¿Se corresponden los sentimientos de León con los de Emma?<br />Los sentimientos de león no corresponden con los de Emma. Emma, siempre miraba por la ventana para ver a León pasar, pero él no miraba hacia la casa de la familia Bovary, para ver a Emma.<br />“León, iba dos veces al día de su estudio al Lion d´Or, Emma le oía desde lejos; se inclinaba escuchando; y el joven se deslizaba detrás de la cortina, siempre vestido de la misma manera y sin volver la cabeza.”<br />V<br />1. En cuanto a los sentimientos de Emma enamorada: ¿qué hace para no exteriorizarlos? ¿Qué contradicciones experimenta?<br />Emma, para no exteriorizar sus sentimientos, decide quedarse en casa y no ir a la casa de los vecinos a cenar. En este tiempo, se queda en casa, pensando en León, a quien diviniza como si fuera el hombre perfecto para ella, y sufre no haberle conocido antes. Al llegar su marido a casa, le culpa por haber hecho ruido quitándose la ropa, se queja diciéndole que le dolía la cabeza y le pregunta disimuladamente qué es lo que había pasado aquella noche en la velada.<br />“Aquella noche, madame Bovary no fue a casa de sus vecinos y, cuando se marchó Carlos y se sentía sola, volvió a presentársele el paralelo en la claridad de una sensación casi inmediata y con esa lejanía de perspectiva que el recuerdo de da a los objetos. Le encontraba encantador; no podía apartar de él su pensamiento…! Sí, encantador, encantador... ¿Estará enamorado?-se preguntó- ¿Y de quién?..<br />“Cuando Carlos volvió a casa, a media noche, Emma fingió que se despertaba, y, como el hiciera ruido al desnudarse, quejóse ella de jaqueca; después preguntó, en tono indiferente, lo que había pasado en la velada.”<br />VI<br />2 ¿Qué importante hecho social se anuncia al final del capítulo?<br />El hecho social importante anunciado al final del capítulo, son las posibles elecciones del Sena Inferior en Yonville.<br />“! Que es muy probable-enlazó Homais, levantando las cejas y poniendo la cara muy seria- que los comicios agrícolas del Sena Inferior se celebren este año en Yonville-l´Abbaye…Sería importantísimo para nuestro distrito!”<br />VII<br />4. ¿Qué afición de Emma permite establecer cierto paralelismo entre ella y don Quijote?<br />5. ¿Cómo se presenta la relación con Rodolphe? ¿Es fruto del descubrimiento del amor, como la primera, o se trata de una seducción convencional?<br />La relación con Rodolphe es una que surge, no se trata de algo convencional.<br />A Rodolphe le gusta el físico de Madame Bovary, y considera que tiene mala suerte y que está harta de Charles, porque este es un hombre normal (Charles), sucio y tonto desde su punto de vista. Pero Emma, es una mujer fina, refinada y guapa, el único inconveniente es quitársela de encima al ser tan romántica.<br />“Monsieur Rodolfo Boulanger tenía treinta y cuatro años; era de temperamento brutal y de inteligencia perspicaz; además había frecuentado mucho a las mujeres y entendía de mujeres. Ésta le había parecido bonita: quiere decirse que pensaba en ella y en su marido…<<Me parece muy tonto. Seguramente está harta de él. Lleva las uñas sucias y una barba de tres días. Mientras él trota de enfermo en enfermo, ella se queda zurciendo calcetines. ¡Y la mujer se aburre, quisiera vivir en la ciudad, bailar la polka todas las noches! ¡Pobre mujercita! Abre la boca pidiendo amor como una carpa pidiendo agua sobre una mesa de cocina. Con tres palabritas galantes, una mujer así le adoraría a uno, estoy seguro. ¡Sería una cosa tierna, deliciosa!...Sí, pero ¿y cómo desprenderse de ella después?”<br />VIII<br />3. El hecho de que el narrador añada a la visión general que ya tenemos de la feria de la crónica que Homais envía al periódico, ¿crees que puede obedecer a un propósito de objetividad? ¿Puede tomarse la crónica de Homais como una parodia del estilo periodístico de la época?<br />IX<br />2. ¿Qué detalle, mínimo a primera vista pero significativo, empuja definitivamente a Emma a aceptar la proposición de Rodolphe de montar a caballo?<br />Lo que convenció a Emma aceptar la proposición de Rodolphe fue el traje de amazona que iba a tener para montar a caballo.<br />“El traje de amazona la decidió”<br />3. ¿Qué sentimientos y reflexiones expone Emma después de haber sucumbido por la tarde a los deseos de Rodolphe?<br />Emma se siente como las heroínas de los libros que se había leído ella, como una joven enamorada, que es amaba por su amante, se sentía libre y feliz por poder ofrecer sus sentimientos y por tener la aventura de su vida. Recuerda a Rodolphe, como a un novio deseado, piensa en él como si fuera una adolescente enamorada.<br />“Al principio fue como un mareo; veía los árboles, los caminos, las cunetas, a Rodolfo, y sentía aún el cerco de sus brazos, mientras temblaba el follaje y silbaban los juncos. Pero, al mirarse en el espejo, se asombró de su cara. Nunca había tenido los ojos tan grandes, tan negros, ni tan profundos. Algo de sutil derramado sobre su persona la transfiguraba. Se repetía << ¡Tengo un amante! >> ¡Un amante!>>, deleitándose en esa idea como en la otra pubertad renacida. Por fin iba a poseer esos goces del amor, esa fiebre de la felicidad que había desesperado de encontrar. Entraba en algo maravilloso donde todo sería pasión, éxtasis, delirio; una inmensidad azulada la rodeaba, las cimas del sentimiento centelleaban bajo su pensamiento, la existencia ordinaria no aparecía sino a lo lejos, muy allá, en la sombra, entre los intervalos de aquellas alturas. Y recordó a las heroínas de los libros que había leído, la lección lirica de aquellas mujeres adúlteras se puso a cantar en su memoria con voces de hermanas que la seducían. Ella misma se transformaba en una parte verdadera de aquellas imaginaciones y realizaba el largo sueño de su juventud, considerándose en aquel tipo de enamorada que tanto había envidiado. Por otra parte, Emma sentía una satisfacción de venganza. ¡Bastante había sufrid! Pero ahora triunfaba, y el amor, tanto tiempo contenido, brotaba entero a gozosos borbotones. Lo saboreaba sin remordimiento, sin preocupación, sin perturbación.”<br />4. ¿Por qué recuerda Emma ahora a las heroínas de los libros que había leído?<br />Emma recuerda ahora a las heroínas de los libros que había leído, porque se siente como ellas, porque había conseguido amar como ellas, y tener una relación así como ellas tenían, sentir esa libertad por las venas y tener siempre el corazón lleno de sentimientos, amar y ser amada.<br /> “Y recordó a la heroínas de los libros que había leído, la lección lirica de aquellas mujeres adúlteras se puso a cantar en su memoria con voces de hermanas que la seducían. Ella misma se transformaba en una parte verdadera de aquellas imaginaciones y realizaba el largo sueño de su juventud, considerándose en aquel tipo de enamorada que tanto había envidiado. Por otra parte, Emma sentía una satisfacción de venganza. ¡Bastante había sufrid! Pero ahora triunfaba, y el amor, tanto tiempo contenido, brotaba entero a gozosos borbotones. Lo saboreaba sin remordimiento, sin preocupación, sin perturbación.”<br />X<br />¿Qué nuevos sentimientos descubre Emma en su relación con Rodolphe?<br />Emma, al principio se había cegado por amor, luego empezó a sentir miedo, porque no quería perderle, porque Rodolfo era indispensable en su vida. Desde que había empezado la relación con él, prestaba más atención a los detalles y era más observadora.<br />“Poco a poco la fueron dominando los temores de Rodolfo. Al principio la había cegado el amor, no había pensado en nada más. Pero, ahora que le era indispensable, en su vida, temía perder algo de este amor, o simplemente que algo le perturbara. Cuando volvía de casa de Rodolfo, echaba en torno suyo miradas inquietas, espiando cada forma que pasaba en el horizonte y cada ventanillo del pueblo donde pudieran verla. Escuchaba los pasos, los gritos, los ruidos de los carros; y se paraba más pálida y más trémula que las hojas de los álamos que se balanceaban sobre su cabeza.”<br />2. ¿Qué efectos produce en Emma la lectura de la carta de su padre?<br />Emma, al leer la carta de su padre, se puso melancólica y le vinieron a la memoria, todas las cosas que hacía con su padre. Se dio cuenta que al hacerse todos esos caprichos suyos, había perdido todo aquello que tenía que ver con su casa y con su padre.<br />“Ema guardó algunos minutos el rústico papel entre los dedos. Las faltas de ortografía se enlazaban entre sí, y ella persiguió el dulce pensamiento que cloqueaba a lo largo de la carta, como gallina escondida en un seto de espinas. La escritura había sido secada con las cenizas del hogar, porque un poco de polvillo gris se deslizó desde el papel hasta su vestido, y creyó ver a su padre inclinado sobre el fogón para asir las pinzas. ¡Cuánto tiempo ya que no estaba a su lado, en el escabel de la chimenea, haciendo arder la punta de un palo en la llamarada de chisporroteantes juncos marinos!.. Recordó tardes soleadas del verano. Los potrillos relinchaban al paso de la gente y galopaban, galopaban... Bajo su ventana había una colmena de miel y a veces las abejas, revoloteando en la luz, golpeaban los vidrios como saltarinas pelotas de oro. ¡Qué feliz era entonces!, ¡qué libre!, ¡cuánta esperanza la animaba! ¡Qué abundancia de ilusiones! ¡Nada le quedaba ahora! Las había derrochado en aventuras de su alma, a través de las sucesivas condiciones, en la virginidad, en el matrimonio y en el amor; perdiéndolas sin cesar a lo largo de su vida, como viajero que deja parte de sus riquezas en las posadas<br />Del camino.”<br />3. El capítulo termina “en suspense”: explica por qué.<br />El capítulo termina “en suspense” porque llega el boticario queriendo ofrecerle algo interesante a la señora Bovary, pero hasta en el capítulo siguiente no se menciona el qué.<br />“Se preguntó por qué despreciaba a Carlos y si no sería mejor tratar de amarlo. Pero él ofrecía escaso blanco a esos retornos del sentimiento, de modo que ella se perdía en sus veleidades de sacrificio, cuando se presentó el boticario, muy<br />Oportunamente.”<br />XI<br />1. Tras el fracaso del experimento médico llevado a cabo por Charles, ¿qué siente Emma?, ¿Por qué ella misma le había animado a hacerlo? ¿De qué manera repercute en las relaciones entre Charles y Emma el episodio de la pierna amputada al pobre Hipólito?<br />Emma se siente traicionada y decepcionada. Ella creía que su marido era buen cirujano, y que podía operar. Ella le había animado a hacerlo por la fama que podría haberle traído un posible éxito de la operación, el dinero que hubiera podido sacar de la intervención.<br />Al fracasar la operación, Emma, se distancia más de Charles, y le rechaza cada vez más. Emma considera que su marido es una persona que no es responsable.<br />XII<br />1. Emma, de la irritación ante Charles, pasa a la repulsión por él. A continuación, Emma experimenta una serie de cambios, tanto en su relación con Rodolphe como en su comportamiento, en sus modales y en su forma de vestir. ¿Qué hay en el fondo de estos cambios? ¿A qué obedecen?<br />Emma cada día está más enamorada de Rodolfo, y por eso vuelve a ponerse guapa y a arreglarse otra vez, a pesar de las discusiones y la irritación ante Charles.<br />“Su cariño, en efecto, se acrecentaba a diario por la repulsión que el marido le inspiraba. Cuanto más se entregaba a uno más execraba al otro; nunca Carlos le había parecido tan desagradable, de dedos tan cuadrados, espíritu tan torpe, maneras tan vulgares como cuando estaban juntos después de las citas con Rodolfo. Entonces, sin dejar de representar su papel de esposa y de virtuosa, se inflamaba al recordar aquella cabeza cuyos cabellos negros formaban un rizo sobre<br />La frente bronceada, aquel talle robusto y elegante a la vez, ¡aquel hombre, en fin, que poseía tanta experiencia para las cosas de la razón, tanta furia para las del deseo! Para él se limaba las uñas con esmero de cincelador, nunca tenía bastante cold cream en la piel ni pachulí en sus pañuelos. Se cargaba de brazaletes, de sortijas, de collares. Cuando él debía venir a visitarla llenaba de rosas los dos grandes floreros de vidrio azul y disponía su morada y su persona como la cortesana que aguarda a un príncipe. Su criada debía pasar el día entero lavando la lencería y Felicitas no salía de la cocina, donde el joven Justino la miraba trabajar, puesto que solía hacerle compañía.”<br />2. Observa el contraste entre los sueños y proyectos de Charles, familiares y hogareños, y los de Emma, llenos de fantasía, exaltados, novelescos e idealizados.<br />Emma soñaba con una vida al lado de su amante, Rodolfo, en la que se llevaría a su hija también. Emma pensaba en una vida novelesca, como en los libros que ella se había leído. Quería escaparse con Rodolfo, para no ver nunca más a Charles y a su madre.<br />“-¿Qué se puede hacer? ¿Qué quieres?<br />-¡Llévame contigo! - exclamó ella -. Ráptame!.. ¡Oh, te<br />Lo suplico!<br />Y se lanzó sobre su boca como si quisiera arrancarle el<br />Inesperado consentimiento exhalado en un beso.<br />- Pero...- replicó Rodolfo.<br />-¿Qué?<br />-¿Y tu hija?<br />Ella reflexionó algunos minutos y luego respondió:<br />-¡Tanto - peor, la llevaremos con nosotros!<br />" ¡Qué mujer!" , se dijo él mientras la miraba alejarse.”<br />En cambio, Carlos, quería que Emma y su madre se llevaran bien, que tuvieran una vida bella el uno al lado del otro, que se quisieran.<br />“Carlos corrió tras su madre; estaba fuera de quicio, balbucía:<br />-¡Es una insolente! ¡Una disipada! ¡Puede que algo peor!<br />Y quería marcharse inmediatamente si la otra no iba a disculparse. Carlos volvió a su mujer y la conjuró a que cediera. Se puso de rodillas; Emma acabó por contestar: -¡Sea! Allá voy.”<br />Emma, disimulaba, cuando su marido llegaba tarde de trabajar. Hacia como que dormía y pensaba en el viaje que iba a hacer con Rodolf. Soñaba con una tener una vida al igual que las heroínas de sus libros, con casa lujosas, con riquezas y un hombre que sea fino y refinado, así como lo era Rudolf.<br />“Ema no dormía; simulaba hacerlo, y mientras Carlos se adormecía a su lado despertaba a otros sueños. Al galope de cuatro caballos viajaba desde hacía ocho<br />Días hacia un nuevo país de donde nunca regresarían. Andaban y andaban, abrazados, en silencio. De pronto desde lo alto de una montaña divisaban alguna espléndida ciudad con sus cúpulas, sus puentes, sus navíos, bosques de limoneros y catedrales de mármol blanco cuyos agudos campanarios sostenían nidos de cigüeñas. Iban al paso debido al empedrado y en el suelo yacían ramos de flores ofrecidos por mujeres vestidas con rojos corseletes. Se oía el tañido de las campanas, el relincho de las mulas y junto al murmullo de las guitarras y el rumor de las fuentes, cuyos vapores al cobrar vuelo refrescaban montones de frutas dispuestas formando pirámide al pie de pálidas estatuas sonrientes bajo los chorros de agua. Y una noche llegaban a una aldea de pescado res donde las redes oscuras se secaban al viento a lo largo del farallón y de las cabañas. Allí se detendrían para vivir; habitarían una casa baja, de techo plano, a la sombra de una palmera, en el fondo de un golfo, al borde del mar. Pasearían en góndola, se columpiarían en una hamaca; y su existencia sería fácil y amplia como sus ropas de seda, cálida y estrellada como las dulces noches entonces contempladas. Pero en la inmensidad de ese porvenir conjurado nada particular surgía; los días, siempre magníficos, eran semejantes entre sí como olas y se balanceaban en el horizonte infinito, armonioso, azulado y cubierto de sol.”<br />Charles, soñaba en mejorar su vida al lado de Emma y de su hija, Berta. Pensaba con ver a su hija yendo al colegio, estando en un internado. Charles, era capaz de hacer cualquier esfuerzo con tal que las mujeres de su vida (su hija y su mujer) sean felices y vivan una vida tranquila.<br /> <br />“Cuando regresaba en mitad de la noche no osaba despertarla. El velador de porcelana redondeaba en el cielo raso una temblorosa claridad y las cortinas corridas de la cuna formaban una especie de blanca choza arqueándose en la<br />Sombra junto a la cama. Carlos las miraba. Le parecía oír la respiración ligera de su criatura. Crecería; cada estación traería un rápido Progreso; la vela ya al regreso de la escuela, por las tardes, risueña, con su delantal manchado de tinta y el<br />Cesto en el brazo; después habría que ponerla en un pensionado;<br />Eso costaría mucho, ¿cómo hacerlo? Carlos reflexionaba. Pensaba alquilar una pequeña granja en los alrededores, y la vigilaría personalmente mientras visitaba a<br />Sus enfermos. Economizaría las rentas, las colocaría en la caja de ahorros; luego compraría acciones, en cualquier parte, no tenía importancia; además la clientela aumentaría; contaba con ello porque quería educar bien a Berta, dotarla<br />De habilidades, enseñarle a tocar el piano. ¡Ah, qué bonita sería a los quince años, cuando, parecida a su madre, como ella llevaría en el verano grandes sombreros de paja! De lejos las tomarían por dos hermanas. Se la imaginaba trabajando junto a ellos por las noches, a la luz de la lámpara; le bordaría pantuflas; se ocuparía del hogar, llenaría la casa con su gracia y su alegría. Por fin, pensarían en establecerla; le buscarían un buen muchacho de sólida posición; él la haría feliz; esa felicidad duraría siempre.”<br />XIII<br />3. Se trasluce también a continuación la ironía del autor, que parece complacerse presentando a un Homais pedante, pretenciosamente sabio y anticlerical, retrato paródico de las viejas mentalidades ilustradas del siglo xviii.<br />Flaubert critica a la sociedad por ser demasiado católica, y por eso crea a Homais, como un personaje anticlerical, que está seguro que los curos hacen mezclas con los olores para hacer marear a las personas, y en especial a las féminas(siendo sensibles ellas, además)<br />“Extraordinario... - replicó el farmacéutico- ¡Pudiera ser que los albaricoques hayan provocado el síncope! ¡Hay naturalezas muy impresionables ante ciertos olores! Sería interesante estudiar su aspecto patológico tanto como el fisiológico. Los sacerdotes lo saben bien, ellos que siempre mezclan aromas en sus ceremonias. Lo hacen para atontar el entendimiento y provocar éxtasis, cosa que se consigue fácilmente en las personas del sexo débil, más delicadas que las otras. Se cita el caso de algunas que se desmayan con el olor del cuerno quemado, del pan tierno...”<br />XIV<br />3. Observa que en Emma, todo es excesivo (sus sentimientos religiosos, sus inclinaciones caritativas…), porque todo es fruto de su idealismo y de su temperamento soñador.<br />Emma, tenía un don, de hacer lo difícil, más difícil aún. Al haberle fallado Rudolf, hace sufrir a su marido, a su hija y por su enfermedad amorosa, Charles hace unas deudas que se podrían haber ahorrado. <br />Al sentirse cada vez peor, al estar tan deprimida, tiene la sensación que le queda poco para morir, y es cuando se vuelve excesivamente religiosa, que pide que un sacerdote viniera a su casa, a darle la santa hostia.<br />“El invierno fue duro. La convalecencia de la señora, larga. Cuando hacía buen tiempo la llevaban en su sillón hasta la ventana que daba a la plaza, porque ahora le había tomado antipatía al jardín y la persiana de ese lado permanecía siempre<br />Cerrada. Quiso que vendieran el caballo; sus antiguos amores la disgustaban ahora. Sus ideas, al parecer, se limitaban al cuidado de sí misma. No se levantaba para hacer sus pequeñas colaciones, llamaba a la criada y le preguntaba por sus tisanas o charlaba con ella.”<br />“Cierto día, en el período más crítico de su enfermedad, creyendo agonizar, pidió la comunión, y a medida que en su cuarto hacían los preparativos para el sacramento, pusieron como altar la cómoda repleta de jarabes y Felicitas sembraba el piso de flores de dalia, Ema sintió una fuerza que se apoderaba de ella, librándola de sus dolores, percepciones y sentimientos. Su carne aliviada ya no pensaba, otra vida<br />Comenzaba; fue como si su ser ascendiera hacia Dios para aniquilarse en ese amor, de la misma manera que el incienso ardiendo se disipa en vapor. Rociaron de agua bendita las sábanas del lecho; el sacerdote retiró del santo cáliz la blanca hostia, y desfalleciente de alegría celestial, Ema adelantó los labios para aceptar el cuerpo del Salvador ofrecido a ella. Las cortinas de su alcoba se henchían muellemente a su alrededor como nubes y las luces de los dos cirios encendidos sobre la cómoda semejaban deslumbrantes glorias. Emma dejó caer entonces su cabeza, creyó oír en los espacios el canto de seráficas arpas, y divisó en un cielo azul, sobre un trono de oro, en medio de los santos portadores de verdes palmas, a Dios Padre, resplandeciente de majestad, haciendo descender sobre la tierra, con un gesto, ángeles de flamígeras alas para que la llevaran en sus brazos.”<br />XV<br />1. ¿Cómo se siente Emma, al entrar en el teatro?<br />Emma, al entrar en el teatro se siente como un niño feliz que ve cumplido su sueño, y se comporta como si fuera una duquesa, una señora rica que siempre iba al teatro.<br />“Ya en el vestíbulo, el corazón de Emma empezó a palpitar. Sonrió con involuntaria vanidad al ver a la multitud apretujándose en el corredor de la derecha, en tanto que ella subía la escalera de los palcos balcón. Sintió un infantil placer cuando su mano abrió las amplias puertas tapizadas; a pleno pulmón aspiró el aire polvoriento de los pasillos y cuando se sentó en su palco irguió el talle con desenvoltura de duquesa.”<br />2. La ópera a la que asiste Emma en Ruán-Lucia de Lammermoor, de Donzietti, está inspirada en una novela de Walter Scott, uno de los autores más leídos por Emma-vuelve a recordare a Emma las novelas de adolescente y hace que vuelva a ser la de antes: soñadora, exaltada, sentimental… ¿Qué actitud muestra Charles ante la obra que representa? ¿Y cuál es la de Emma?<br />Charles, no se entera de quién era quien en la obra y le va preguntando siempre a Emma sobre la obra, pero ella le explicaba poco y le mandaba callar, como si fuera un niño pequeño que molestaba y Charles, con todo el cariño del mundo le explicaba que a él le gustaba enterarse de qué es lo que pasaba en la obra que estaba viendo, pero que la música no le dejaba entenderla.<br />“-¿Por qué la persigue ese señor? - preguntó Bovary.<br />- Pero no - respondió Ema -, es su amante.<br />- Sin embargo, jura vengarse de su familia, en tanto que<br />El otro, ese que apareció antes, decía: " Amo a Lucía y creo<br />Que ella me ama." Y se marchó del bracete de su padre. Porque<br />Ese bajito feo, con la pluma de gallo en el sombrero, es<br />El padre de ella, ¿no?<br />A pesar de las explicaciones de Ema, a partir del dúo recitativo<br />En el que Gilberto expone a su amo Ashton sus<br />Abominables maniobras, Carlos, al ver el famoso anillo de<br />Bodas que ha de engañar a Lucía, creyó que se trataba de un<br />Recuerdo de amor enviado por Edgardo. Por otra parte, confesaba<br />Que no entendía gran cosa de la historia por culpa de<br />La música, que perjudicaba mucho la letra.<br />-¿Qué importa? - dijo Ema -. ¡Cállate!<br />- Pero, ¿sabes? - replicó él inclinándose sobre el hombro<br />De ella -, me gusta enterarme.<br />-¡Cállate de una vez! - exclamó ella, impaciente.”<br />3. Como don Quijote, de nuevo Emma, durante la representación de la obra, confunde y mezcla su vida real con la que es solo ficción literaria. Al contrastar las dos en su mente, ¿qué destaca de una y de otra?<br />Durante la representación de la obra, Emma, compara su vida con la de Lucia, que se había negado casarse, y ella se arrepiente no haber hecho lo mismo que Lucia, y piensa en qué bonita hubiera sido su vida si hubiera rechazado a Charles y no se hubiera casado con él.<br /> <br />“Lucía se adelantaba, sostenida por sus damas, con una corona de azahares en los cabellos y más pálida que el raso de su vestido. Ema soñaba con el día de su casamiento y se veía de nuevo entre los trigales, en el pequeño sendero que conducía a la iglesia. ¿Por qué, como Lucía, no había suplicado, resistido? Estaba alegre, por lo contrario, sin adivinar el abismo al cual se precipitaba... ¡Ah, sí en plena frescura de su belleza, antes de las manchas del matrimonio y de la desilusión del adulterio hubiera podido entregar su vida a un corazón firme, entonces la virtud, el cariño, las voluptuosidades y el deber se habrían confundido y jamás hubiera perdido felicidad tan alta! Pero sin duda esa dicha era una mentira imaginada para desesperación de todo deseo. Conocía al presente la pequeñez de las pasiones exageradas por el arte. Afanándose por apartar de ellas su pensamiento, Ema se empeñaba en ver en aquella reproducción de sus dolores<br />Una fantasía plástica buena para engañar la vista, y hasta sonreía interiormente con desdeñosa piedad, cuando apareció en la puerta de la sala, bajo el coronado de terciopelo, una figura de hombre envuelta en una capa negra.”<br />XVI<br />2. ¿Qué importante hecho social se anuncia al final del capítulo?<br />Al final del capítulo se anuncia la vuelta de León a Yonville, que prometía volver a pasar por la casa de los Bovary, porque tenía que arreglar unos asuntos de estudios de todas formas.<br />“- Ahora que está en nuestra tierra, espero que vendrá de<br />Vez en cuando a cenar con nosotros.<br />El pasante afirmó que no dejaría de hacerlo, porque<br />Además debía ir a Yonville por un asunto del estudio. Y se<br />Separaron delante del pasaje de Saint-Her-bland, cuando el<br />Reloj de la catedral daba las once y media.”<br />TERCERA PARTE<br />I<br />1. Tiene lugar en este capítulo una de las más famosas escenas de la novela. El paseo de Emma y León en el coche con las cortinillas echadas que deseambula sin rumbo por las calles de Ruán. El lector se ve obligado así a imaginar la escena de amor, puesto que el narrador se limita a recalcar la velocidad del coche y a señalas nombres de las calles por las que circula. ¿Qué crees que ha intentado Flaubert al narrar así la escena? Al final, una mano desnuda que asoma por debajo de las cortinillas que arroja al aíre unos pedacitos de papel: ¿qué revela este detalle?<br />El autor recalca la velocidad del coche para que el lector se diera cuenta que los hechos pasan enseguida y que es muy veloz toda la acción y también lo hace para censurar la acción y señala las calles por las que pasan para que nos diéramos cuenta que el coche también pasa por la calle donde habían estacionado Emma Bovary y Charles.<br />El detalle de la mano desnuda tirando por la ventanilla del coche unos papeles, desvela la acción pasada, es decir que se desvela que Emma se había acostado con León.<br />II<br />1. ¿Cómo se contrasta el “mundo” de Emma con el de Yonville, cuando ella regresa al pueblo?<br />Cuando Emma vuelve a Yonville, se contrasta el mundo irreal en el que vivía ella con el real. Se dan detalles sobre el silencio del pueblo, sobre las costumbres que tenían los aborígenes en Yonville, de hacer el mismo día las provisiones para invierno (hacían mermeladas).<br />“Como de costumbre, la aldea estaba silenciosa. En las esquinas humeaban montones rosados, porque era la época de las mermeladas y en Yonville todos fabricaban su provisión el mismo día. Delante de la botica el montón era más alto y superaba a los otros con la superioridad que una empresa debe tener sobre los hornos domésticos, una necesidad general sobre los caprichos individuales.”<br />2. Comenta los sentimientos de Emma hacia Charles tras conocerse la noticia de la muerte del padre de éste.<br />A Emma, Charles de la pena, y se da cuenta que es un pobre hombre, normal y corriente que sufre por la pérdida de su padre, pero a ella los hombres débiles no le gustaban y se pregunta una y otra vez cómo quitarse de encima a Charles.<br />“Cuando alzaron el mantel, Bovary no se levantó de su<br />Silla. Tampoco Emma; y a medida que lo miraba, la monotonía<br />De ese espectáculo alejaba toda compasión de su ánimo. Le<br />Parecía escuálido, débil, nulo, en fin, un pobre hombre de<br />Todos modos. ¿Cómo librarse de él? ¡Qué velada interminable!<br />Una especie de vapor estupefaciente, como el opio, la<br />Adormecía.”<br />III<br />1. ¿Qué es lo que enturbia el final de la escena del amor de Emma y León en la barca?<br />Al haber encontrado una cinta de seda en el suelo, León se lo da al barquero, que dice que es seguro de alguien que había viajado en barco anteriormente, y que aquellas damas estaban charlando con un tal Rodolf.<br />“León, a su lado, en el suelo, encontró una cinta de seda<br />Punzó.<br />El barquero la examinó y dijo:<br />- Ah, debe de ser de un grupo a quien llevé a pasear hace<br />Unos días. Un montón de barulleros, damas y caballeros,<br />Con dulces, champaña, trompetas, ¡vaya jaleo que armaron!<br />Había uno, sobre todo, un tipo guapo y grandote, con bigotito,<br />De lo más divertido. Y le decían: " A ver, cuéntanos algo...,<br />Adolfo..., Rodolfo..." , creo que era Rodolfo.<br />Ella se estremeció.<br />-¿Te sientes mal? - le preguntó León acercándose.<br />- Oh, no es nada, el fresco de la noche, sin duda.<br />- Y no le deben de faltar las mujeres tampoco - agregó el<br />Viejo barquero despacio, creyendo que hacía un cumplido al<br />Forastero.”<br />V<br />2. ¿Es también León, como Emma Bovary, un romántico afectado?<br />Sí, León también es un romántico afectado, porque Emma le consigue enamorar de tal manera, que llegaba hasta comparar a Emma con las heroínas de las novelas.<br />“Por primera vez León saboreaba la inefable delicadeza de las elegancias femeninas. Nunca había conocido tanta gracia en el lenguaje, tanta reserva en el vestir, esas posturas de paloma adormecida. Admiraba la exaltación de su alma y<br />Las puntillas de su falda. Además, ¿no era, acaso una mujer de mundo? .Y una mujer casada, por añadidura! ¡En fin, una verdadera querida! Por las variaciones de su humor, a veces místico, otras alegre, elocuente, taciturno, arrebatado, negligente, ella iba despertando en él mil deseos, evocando instintos o reminiscencias. Era la enamorada de las novelas, la heroína de los dramas, la vaga ella de los libros de poesía. En sus hombros encontraba el color ambarino de la odalisca en El baño; tenía el largo talle de las castellanas feudales; se parecía también a la pálida mujer de Barcelona, ¡pero sobre todas las cosas era ángel!”<br />VI<br />3. ¿Qué influye en León para hacerle pensar que tiene que abandonar sus relaciones con Emma?<br />A León le influye la carta que había recibido de su madre, y la opinión que tenía su madre sobre la relación que tenía con Emma.<br />“Alguien había enviado a su madre una larga carta anónima diciéndole que León se estaba perdiendo con una mujer casa, e inmediatamente la buena señora, entreviendo el eterno fantasma de las familias, es decir, la indeterminada perniciosa, la sirena, el monstruo que habita en las profundidades del amor…”<br />4. ¿Por qué crees que Emma se siente hastiada, incluso de ella misma?<br />Emma estaba disgustada porque ya se había acostumbrado a León también, quería algo nuevo, que le hiciera sentirse feliz, sin sentir que está cometiendo un adulterio. Se sentía cuando estaba con León, al igual que cuando estaba con Charles y eso, no era bueno para ella, que le gustaba cambiar de lugares, de aíres y de gente.<br />“Emma estaba tan harta de él como él cansado de ella. Volvía a encontrar en el adulterio todas las insipideces del matrimonio.”<br />VII<br />1. Los acontecimientos se precipitan: se ponen a la venta los bienes embargados a Emma, que se siente desbordada por lo que está pasando. ¿A quién le da sus últimos cinco francos? ¿Qué significado crees que tiene el hecho?<br />Emma, le da sus últimos cinco francos al farmacéutico del pueblo.<br />“Emma, llena de asco le tiró por encima del hombro una moneda de cinco francos. Era toda su fortuna. Le parecía bonito tirarla así.”<br />El tirar de la moneda de esa manera puede significar que Emma desea quitarse de encima hasta su última moneda, para no tener nada más ya.<br />2. Comenta la reacción de Emma ante la actitud del notario.<br />Emma está asqueada por la actitud del notario, que pretende que ella se acueste con él, para darle el dinero y antes de marcharse de dice que no se puede aprovechar de ella, y que aunque esté en apuros, ella no se vendería.<br />“Estiró la mano, tomó la de Ema, la cubrió con un beso voraz, la mantuvo sobre su rodilla; y jugaba delicadamente con sus dedos mientras le decía mil ternezas.<br />Su blanda voz susurraba como un arroyo que corre; de sus pupilas brotaba una chispa a través del espejeo de sus gafas, y sus manos se metían por la manga de Ema para palparle el brazo. Ella sentía contra su mejilla el soplo de una respiración agitada. Aquel hombre le molestaba horriblemente. Se puso de pie de un salto y le dijo:<br />-¡Señor, estoy esperando!<br />-¿Qué, por favor? - preguntó el notario, que de pronto<br />Se puso muy pálido.<br />-¡Ese dinero!<br />- Pero...<br />Luego, cediendo a la irrupción de un deseo demasiado<br />Fuerte:<br />- Bueno, ¡sí!...<br />Se arrastraba de rodillas ante Ema sin cuidarse de su<br />Bata.<br />-¡Quédese, por favor! ¡Yo la quiero!<br />Asió su talle.<br />Una ola de púrpura subió rápidamente al rostro de la<br />Señora Bovary. Retrocedió con expresión terrible, gritando<br />Casi:<br />-¡Señor, usted se aprovecha impúdicamente de mi aflicción!<br />¡Soy digna de lástima, pero no me vendo!<br />Y salió.”<br />3. Observa de nuevo el cambio de perspectiva: ¿desde dónde y a través de quién se narra ahora el encuentro entre Emma y Binet?<br />El encuentro entre Emma y Binet lo narra desde la perspectiva de la mujer del alcalde y su vecina, que veía como se destrozaba el matrimonio Bovary, y como Emma intentaba conseguir dinero para poder pagar todas sus deudas.<br />“Ema corrió escaleras abajo y escapó por la plaza; la mujer del alcalde, que charlaba con Lestiboudois delante de la iglesia, la vio entrar en casa del recaudador. Corrió a prevenir a la señora Caron. Las dos señoras treparon al desván y ocultas tras la ropa colgada se apostaron cómodamente para ver lo que pasaba en casa de Binet.”<br />“- Ahí está ella - dijo la señora Tuvache.<br />Pero el ruido del torno no dejaba oír lo que decía.<br />Por fin las señoras creyeron percibir la palabra francos y la tía Tuvache sopló por lo bajo:<br />- Le suplica que le conceda una demora en sus contribuciones.<br />-¡Así parece! - respondió la otra.<br />La vieron pasear de un extremo al otro del cuarto examinando contra las paredes los aros de servilleta, los candeleros, las perillas de escalera, mientras Binet, satisfecho, se acariciaba la barba.<br />-¿Habrá ido a hacerle algún encargo? - dijo la señora Tuvache.<br />-¡Pero si él no vende nada! - objetó su vecina.<br />EL recaudador parecía escuchar, mientras abría tamaños ojos, como si no comprendiera. Ella seguía hablando con semblante tierno, suplicante. Se acercó, palpitante el seno; ya no hablaban.”<br />VIII<br />1. ¿Tiene conciencia Emma de la propia degradación moral al visitar a Rodolphe? ¿Cómo reacciona éste?<br />Sí, Emma se da cuenta de la propia degradación moral al visitar a Rodolphe, al llegar a la puerta de la casa, de él, pero se da cuenta que es su última oportunidad, y se atreve a entrar.<br />“Cuando acertó a poner sus dedos sobre el picaporte, sus fuerzas la abandonaron de improviso. Temía que él no estuviera allí; casi lo deseaba, y sin embargo era su última esperanza, la única oportunidad de salvación. Se concentró e intentó antes de entrar cobrar fuerzas con el sentido de la necesidad presente.”<br />2. Observa otra vez impresionismo descriptivo: al salir de la casa de Rodolphe, el paisaje es descrito como lo ve Emma.<br />Emma, se encuentra muy mal, casi se desmaya, se siente perdida y no sabe qué hacer para cambiar la situación. El entorno lo veía distorsionado.<br />“Muda de estupor, sin otra conciencia de sí misma que el latido de sus arterias, creía oírlo brotar como ensordecedora música que se propagaba por los campos. Bajo sus pies el suelo era más blando que una ola y los surcos le parecían inmensas ondas oscuras que se rompían contra la costa. Como las mil piezas de un fuego de artificio, escapaban de un brinco de su cabeza reminiscencias e ideas. Vio a su padre, el despacho de Lheureux, el cuarto de ellos en la ciudad, otro paisaje. La locura la hacía su presa; tuvo miedo y logró recobrarse de manera confusa, es verdad, porque no recordaba la causa de su horrible estado, es decir, la cuestión monetaria. Sufría solamente por su amor y sentía que el alma se le iba con el recuerdo, como los heridos agonizantes sienten que su existencia se les va por la llaga sangrante.”<br />3. ¿Qué objeto recuerda de la casa de los Homais, y qué determinación toma al hacerse con él? Comenta el final trágico de la protagonista: su muerte patética contrasta con el pragmatismo burgués.<br />Emma recuerda el frasquito azul, con veneno, y va directa a la tienda del farmacéutico y le pide a Justino que se lo diera. Le coge la llave, abre el armario, coge algo de polvo blanco y se lo come en el mismo momento mientras que el ayudante del señor Homais estaba intentando pararla.<br />“Luego, en un rapto de heroísmo que la hacía sentirse casi feliz, descendió la cuesta a la carrera, atravesó el vado de las vacas, el sendero, la avenida, el mercado, y llegó a la botica del farmacéutico.”<br />“-¡! ¡La llave!, !la de arriba donde están los...<br />-¡Cómo!<br />La miraba azorado ante la palidez de su rostro recortado en blanco sobre el negro fondo de la noche. La veía extraordinariamente bella, majestuosa como un fantasma; sin comprender sus deseos, presentía alguna cosa terrible. Ella repitió, en voz baja, con voz suave, disolvente:<br />- La. Quiero... ¡Dámela!<br />Como el tabique era delgado se oía el retiñir de los tenedores sobre los platos en el comedor. Ema argüía que necesitaba matar las ratas porque le impedían<br />Dormir.<br />- Tendría que prevenir al señor.<br />-¡No vayas!<br />Luego, con acento indiferente:<br />-¡No vale la pena! Se lo diré luego. Vamos, alúmbrame. Entró en el corredor al que daba la puerta del laboratorio. Contra la pared había una llave con una etiqueta: Desván.<br />-¡Justino! - llamó el farmacéutico, perdida ya la paciencia.<br />-¡Subamos!<br />El la siguió. La llave giró en la cerradura y Ema fue derecho hacia el tercer estante, porque su recuerdo la guiaba muy bien, tomó el frasco azul, le quitó la tapa, metió la mano, la retiró llena de un polvo blanco y se puso a comerlo allí mismo.<br />-¡Deténgase! - exclamó Justino abalanzándose sobre ella.”<br />La protagonista, se suicida, al igual que las heroínas de los libros que se había leído, al haberse envenenado se cree que así lo resuelve todo, pero lo único que hace es causar más problemas, y endeudar más al pobre Charles, y dejarles solos tanto a él como a su hija, Berta.<br />X<br />1. Comenta la reacción de los diferentes personajes ante el entierro de Emma: Homrais, Lhereux, Justin, la madre de Charles.<br />Todos lamentaban la muerte de Emma, Lheureux se sentía triste, y hasta fue al entierro, el boticario lamentaba también la desaparición de madame Bovary.<br />“Todos deploraban la muerte de Ema, sobre todo Lheureux, quien no faltó al entierro.<br />-¡Pobrecita señora!, ¡qué dolor para su marido! El boticario respondía:<br />- Si no fuera por mí, ¿sabe?, se hubiera dejado llevar por sus sentimientos y habría cometido cualquier desatino.<br />-¡Tan buena persona! ¡Y decir que el sábado pasado estuvo en mi tienda!<br />- No he tenido tiempo de preparar algunas palabras para pronunciarlas en su tumba - dijo Homais.”<br />La madre de Charles, en verdad, sentía una felicidad porque estaba recuperando el amor de su hijo, y se estaba rehaciendo su relación con él.<br />“Carlos y su madre conversaron hasta tarde aquella noche, a pesar de la fatiga de ambos. Hablaron de los días sados y del porvenir. Ella vendría a vivir a Yonville dirigiría su hogar, nunca más se separarían. Fue ingeniosa y tierna, feliz en su fuero intimo porque recuperaba un afecto que se le escapaba desde muchos años atrás.”<br />El padre de Emma consideraba que ya no tenía por qué vivir, ya había enterrado a su mujer, y ahora a su hija, pero aún estando triste, aprecia a Charles.<br />“Luego un prolongado gemido agitó su pecho:<br />-¡Ah, para mí es el. Final! Vea usted, vi morir a mi mujer..., después a mi hijo... ¡y hoy es el turno de mi hija!”<br />“Quiso regresar en seguida a los Bertaux, diciendo que no podría dormir en aquella casa, negándose a ver a su nieta.<br />-¡No, no!, me daría demasiada pena. ¡Dele un gran beso en mi nombre, eso sí! Adiós... ¡usted es un buen muchacho! ¡Y yo no lo olvidaré nunca! - dijo dándose palmadas en los muslos -¡descuide!, seguirá recibiendo su pavita.”<br />Carlos sufría, aunque Emma, le había dejado en la pobreza, sin casa, y sin nada, él la amaba. En cambio, los hombres a quienes había adorado ella, estaba durmiendo tranquilos, como si no hubiera pasado nada, mientras que Carlos, estaba despierto, pensando en ella, y en la vida que había tenido a su lado (sólo veía la parte bonita).<br />“La aldea estaba silenciosa, como de costumbre, y Carlos, despierto, seguía pensando en Emma. Rodolfo, que para distraerse había pasado el día cazando en el bosque, dormía tranquilamente en su castillo; y allá lejos, León también dormía.”<br />Justino, también sufría por la muerte de Emma, porque se sentía culpable (fue él quien le permitió que se comiera aquel polvo blanco).<br />“Sobre la fosa, entre los pinos, un chico lloraba de rodillas, y su pecho agitado por los sollozos jadeaba en la sombra bajo la presión de un inmenso pesar, más dulce que la luna,<br />Más insondable que la noche. De pronto la verja crujió. Lestiboudois venía en busca de su pala olvidada poco antes allí. Reconoció a Justino cuando escalaba él, muro y supo entonces quién era el malhechor que le robaba sus patatas.”<br />XI<br />2. ¿Cómo vuelven a aparecer en escena León y Rodolphe? Observa cómo se pone de relieve el romanticismo afectado del primero. ¿Qué otros personajes estrechamente relacionados con Emma aparecen?<br />León aparece, por la carta que su madre le envía a Charles, en la que le anuncia la boda de su hija con una tal señorita.<br />“Por esa época, la señora viuda de Dupuis tuvo el honor de participarle " el casamiento del señor León Dupuis, su hijo, notario en Ivetot, con la señorita Leocadia Leboeuf de Bondeville" .<br />Rodolfo, aparece, cuando un cierto día, Carlos encuentra un fino papel, la carta que le había escrito Rodolfo a Emma, cuando decidió no huir con ella.<br />“Cierto día, errando por la casa sin objetivo, subió al desván y sintió bajo su pantufla una hoja de fino; papel. La abrió y leyó: " ¡Valor!, Ema, ¡Valor! No quiero ser el causante de la desdicha de su existencia." Era la carta de Rodolfo, que había caído al suelo entre dos cajas y allí quedó hasta que el viento, entrando por la lucerna, la empujó hacia la puerta.”<br />También aparece la criada, que después de la muerte de Emma, empieza a ponerse sus vestidos.<br />“Ahora Felicitas usaba los vestidos de la señora, no todos, porque él había conservado algunos e iba a contemplarlos al cuarto de tocador donde se encerraba;”<br />Un personaje, muy cercano a ella es su hija, que pregunta por su madre.<br />“Al día siguiente, Carlos hizo traer a la niña. Berta preguntó por su mamá. Le respondieron que estaba ausente, que le traería juguetes; la niñita habló varias veces de su madre,<br />Luego dejó de pensar en ella.”<br />3. Compara el final de Berta, la hija de Charles y Emma, con el de Homais. ¿Cómo queda retratado éste último? ¿Puede tener algún significado el “triunfo” final de Homais?<br />Berta Bovary, acaba siendo pobre, se tiene que ir fuera de su pueblo, para que la cuidara su abuela, pero ésta murió también, el abuelo Rouault estaba paralítico, y se tuvo que encargar de ella una tía, que era pobre y le mandaba a trabajar para que se pudiera ganar la vida.<br />“A las siete de la tarde, la pequeña Berta, que no lo había visto desde el almuerzo, vino a buscarlo para comer. Tenía la cabeza apoyada contra la pared, los ojos cerrados,<br />La boca abierta, y sus manos sujetaban un mechón de cabellos negros.<br />- Ven, papá, vamos - dijo ella.<br />Supuso que su padre quería jugar y lo empujó suavemente. Carlos cayó al suelo. Estaba muerto. Treinta y seis horas después acudió el señor Canivet, llamado por el boticario. Lo abrió y no halló nada. Cuando todo fue vendido, quedaron doce francos con setenta y cinco céntimos que sirvieron para pagar el viaje de la señorita Bovary hasta la casa de su abuela. La buena mujer murió ese mismo año; papá Rouault estaba paralítico y una tía se encargó de la niña. Es pobre y la envía a ganarse la vida en una hilandería de algodón.”<br />En cambio, Homais, se hizo cada vez más rico. Era el único médico del pueblo, y hasta recibió un premio por su buen trabajo.<br />“Después de la muerte de Bovary, tres médicos han desfilado por Yonville sin lograr fortuna, porque el señor Homais los obliga a batirse en retirada. Ha obtenido una clientela infernal; la autoridad lo respeta y la opinión pública lo protege. Acaba de recibir la cruz de honor.”<br />Este final tan victorioso para Homais, supongo que quiere enseñar que quien hace bien, acaba bien, y quien hace mal, recibe lo merecido.<br />

×