Ejemplo para la realización de un ensayoCon el objeto de ayudar a los estudiantes en la elaboración de un ensayo –que cada...
Respuesta a la pregunta            ¿qué es la ilustración?      (Véase en diciembre de 1783, página 516)1IMMANUEL KANT2La ...
valentía para servirte de tu propio entendimiento! Esta esla consigna de la ilustración.La pereza y la cobardía son las ca...
peligro no resulta ahora muy grande, pues ellosaprenderían    finalmente   a    caminar   con    algunoscontratiempos; un ...
algunos pensadores autónomos, quienes luego dehaberse sacudido ellos mismos del yugo de la minoría deedad, extenderán a su...
recaudador de impuestos dice: “¡No razonad, sinopagad!”. El guía espiritual dice: “¡No razonad, sinocreed!”. –Sólo un únic...
obedecer. Pero, en tanto que esa parte de la máquina seconsidera ahora también como miembro de la nación ensu totalidad, o...
discurso de catequesis a sus discípulos de la iglesia a laque sirve; pues ha sido aceptado con esa condición. Sinembargo, ...
continuar con las tareas a su cargo y tendría querenunciar. El uso que hace un maestro asalariado de surazón       ante   ...
esto es imposible. Un contrato que se firmara para evitarpara siempre cualquier ilustración posterior del génerohumano, es...
permanece    el   orden    establecido,       hasta   que   elconocimiento sobre las características de esos asuntoshaya  ...
prestigio como legislador se fundamenta precisamente enque él reúne la voluntad general del pueblo en la suya.Cuando él só...
sólo puedan ser colocados– para servirse bien y conseguridad de su propio entendimiento sin la dirección dealgún otro en a...
pública, sus conocimientos y juicios que aquí o allápueden divergir del símbolo religioso que han escogido.Pero, por supue...
público de su razón y presentar en público al mundo suspensamientos sobre una mejor concepción de laconstitución misma, in...
los seres humanos, que son mucho más que máquinas,de acuerdo con su dignidad.∗Königsberg en Prusia, 30 de septiembre de 17...
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  1. 1. Ejemplo para la realización de un ensayoCon el objeto de ayudar a los estudiantes en la elaboración de un ensayo –que cada vez se impone como el tipo de documento más adecuado para lapresentación razonada de una opinión sobre cualquier asunto–,mostraremos a continuación cómo es la estructura, y miraremos cómo cadafrase tiene un sentido y se encadena con otras frases en un párrafo parapoder resolver alguna inquietud particular relacionada con el problema atratar.Mientras el texto de la derecha presenta el ensayo en su totalidad, lacolumna de la izquierda nos muestra cuál es la estructura interna del texto.Cada párrafo es entonces un intento por responder una pregunta queguarda estrecha relación con la pregunta inicial, alrededor de la cual seconstruye la totalidad del texto. Luego de plantearse con claridad cuál es elproblema que se quiere abordar, el autor desarrolla sus puntos de vista,bien con sus opiniones, bien criticando las de otras personas, con un tonoargumentativo paso por paso. Al final, el ensayo debe contener unaconclusión que, como ya se dijo, no tiene que ser necesariamente positiva,en cuyo caso se debe indicar qué dificultades quedan pendientes desolución. 1
  2. 2. Respuesta a la pregunta ¿qué es la ilustración? (Véase en diciembre de 1783, página 516)1IMMANUEL KANT2La ilustración es la salida del hombre de la minoría deedad causada por él mismo. La minoría de edad es laincapacidad para servirse del propio entendimiento sin laguía de otro. Esa minoría de edad es causada por elhombre mismo, cuando la causa de esta no radica enuna carencia del entendimiento, sino en una falta dedecisión y arrojo para servirse del propio entendimientosin la dirección del de algún otro. ¡Sapere aude!3 ¡Ten1 La indicación a la paginación de la Berlinischen Monatsschrift –Boletín Mensual deBerlín– se refiere a la siguiente anotación en el artículo “¿Es Conveniente que la AlianzaMatrimonial se Legitime Adicionalmente por la Religión?”, del señor clérigo Zöllner:“¿Qué es la ilustración? Esta pregunta que quizá sea tan importante como la pregunta¿qué es la verdad?, tiene que ser respondida antes que se comience a ilustrar y hasta elmomento no he encontrado respuesta en ninguna parte.”2 Traducido del alemán por Álvaro Corral, marzo 10 de 2003.3 Expresión latina: “¡Atrévete a saber!”. Nota del traductor. 2
  3. 3. valentía para servirte de tu propio entendimiento! Esta esla consigna de la ilustración.La pereza y la cobardía son las causas de por qué unagran parte de los hombres, luego de que la naturalezalos ha declarado libres, ya desde hace tiempo, de unadirección externa –naturaliter maiorennes–4, no obstantepermanecen a gusto como menores de edad toda lavida; y de por qué le resulta a otros muy fácil convertirseen sus tutores. Es muy cómodo ser menor de edad. Sitengo una guía espiritual que tiene fe por mí, si tengo unmédico que juzga por mí la dieta y así por el estilo,entonces no necesito esforzarme por mí mismo. Notengo necesidad de pensar, cuando sólo puedo pagar.Otros asumirán la fastidiosa tarea por mí. Los tutores quese han apropiado buenamente de la supervisión, sepreocupan también de que la gran mayoría de loshombres –incluidas todas las del bello género–, piensenque el paso a la mayoría de edad, además de serfatigoso, resulta también muy peligroso. Después dehaber entontecido a su ganado particular y de haberseasegurado con cuidado que esas criaturas no se atrevana dar paso alguno más allá de las andaderas que losretienen, les muestran entonces los peligros que lesamenazan cuando intentan caminar por sí solos. Pero ese4 Expresión latina: mayoría de edad natural. Nota del traductor. 3
  4. 4. peligro no resulta ahora muy grande, pues ellosaprenderían finalmente a caminar con algunoscontratiempos; un sólo ejemplo de este estilo previene ypor lo general atemoriza de cualquier otro intentoposterior.A cada hombre en particular le resulta difícil salir de laminoría de edad convertida, ahora sí, en casi unasegunda naturaleza. Incluso hasta se ha encariñado conella y será en realidad incapaz de servirse de su propioentendimiento, por cuanto no se le permitiría ni siquierahacer el intento. Las prescripciones y las formalidades, osea, los instrumentos mecánicos de un uso racional omejor del mal uso de sus dones naturales, son losgrilletes de una minoría de edad que se vuelvepermanente. Aquel que la rechazara, haría con ello, noobstante, un salto tan inseguro sobre una zanja tanestrecha, por cuanto no está acostumbrado almovimiento libre. Por lo tanto, son sólo muy pocos, losque satisfactoriamente se han podido liberar de laminoría de edad por medio del esfuerzo de su espíritu, yavanzan con paso seguro.Pero que una sociedad se ilustre es por el contrariobastante probable; incluso, cuando se deja sólo lalibertad, es algo inevitable. Pues siempre se encontrarán,incluso entre los tutores señalados de la gran masa, 4
  5. 5. algunos pensadores autónomos, quienes luego dehaberse sacudido ellos mismos del yugo de la minoría deedad, extenderán a su alrededor el espíritu de un aprecioracional del valor propio y de la vocación de cada hombrepara pensar por sí mismos. En esto resulta curioso que lasociedad, la cual con anterioridad ha sido sometida alyugo por ellos, es obligada luego a permanecersometida, cuando ha sido incitada a la rebelión por partede algunos de sus tutores, incapaces ellos mismos decualquier ilustración. Por eso es tan dañino sembrarprejuicios, porque a la postre se vengan ellos mismos enquienes fueron sus creadores o antecesores. Por esto, esque una sociedad puede alcanzar la ilustración sólodespacio. Con una revolución se puede lograr la caída deldespotismo personal o la opresión codiciosa o imperiosa,pero nunca se logrará una verdadera reforma del modode pensar, sino que los nuevos prejuicios servirán, aligual que los anteriores, como elementos de guía para lagran masa irreflexiva.Para la ilustración no se requiere más que la libertad; ypor cierto la menos dañina de todas las que se puedanllamar libertad, o sea aquella para poder hacer usopúblico de la razón en todos los asuntos. Pero por todaspartes oigo ahora la llamada: “¡No razonad!” El oficialdice: “¡No razonad, sino haced la maniobra!”. El 5
  6. 6. recaudador de impuestos dice: “¡No razonad, sinopagad!”. El guía espiritual dice: “¡No razonad, sinocreed!”. –Sólo un único señor en el mundo dice:“¡Razonad todo lo queráis, y sobre lo que queráis, peroobedeced!”–. Aquí hay limitaciones a la libertad por todaspartes. ¿Pero qué limitación es acaso un obstáculo parala ilustración? ¿Cuál no, sino que incluso sea capaz deestimularla? Yo respondo que el uso público de la razóndebe ser siempre libre y éste sólo puede lograr realizar lailustración ente los hombres. El uso privado de la mismatiene que limitarse con frecuencia demasiado, sinobstaculizar por ello el progreso en particular de lailustración. Pero entiendo por uso público de la propiarazón el que hace cualquiera como intelectual ante supúblico del universo de lectores. Denomino uso privado,el uso que está permitido hacer de su razón cuando se leconfía una cierta responsabilidad o un cargo civil. Ahorabien, con ciertos asuntos relacionados con el interés delEstado, resulta indispensable un cierto mecanismo pormedio del cual algunos entes del Estado tengan quecomportarse sólo con pasividad, para que por medio deuna unidad artificial se indiquen por parte del gobiernolas metas públicas, o por lo menos se protejan de ladestrucción de esas metas. En este caso no estápermitido, por cierto, razonar, sino que uno tiene que 6
  7. 7. obedecer. Pero, en tanto que esa parte de la máquina seconsidera ahora también como miembro de la nación ensu totalidad, o incluso de la sociedad cosmopolita, conello en calidad de intelectual que se dirige al público ensentido propio por medio de escritos, entonces sí puedeen ese caso razonar, sin que por ello se menoscaben losasuntos para los cuales ha sido contratado en cuantomiembro pasivo. Sería pues muy pernicioso que unoficial, al que sus superiores le ordenan algo, quisiera,estando al servicio, exponer sus razones en voz altaacerca de la finalidad o la utilidad de esa orden; él tieneque obedecer. Sin embargo, en justicia, no se le puedeprohibir que en cuanto intelectual haga comentariossobre los errores del servicio militar y los presente aconsideración del público. El ciudadano no se puedeoponer a las tareas que le han sido impuestas; inclusouna crítica de tales imposiciones, cuando deben serejecutadas por él, puede ser castigada como unescándalo –que pudiera originar desacatosgeneralizados–. Pero precisamente un individuo no actúasin consideración en contra del deber de cualquierciudadano, cuando él en cuanto intelectual manifiesta enpúblico sus pensamientos en contra de la inconvenienciao incluso de la injusticia de tales ordenanzas. Igualmentese encuentra restringido un sacerdote a presentar su 7
  8. 8. discurso de catequesis a sus discípulos de la iglesia a laque sirve; pues ha sido aceptado con esa condición. Sinembargo, en cuanto intelectual tiene total libertad,incluso la vocación para ello, de comunicar al públicotodos sus pensamientos, bien intencionados y revisadoscuidadosamente, acerca de lo erróneo en tal símbolo yculto religioso, y todas las propuestas para una mejororganización de los asuntos religiosos y eclesiásticos. Nohay pues aquí nada que se pueda imputar a laconsciencia como una carga. Pues lo que enseña comodesarrollo de su cargo, en cuanto representante de laIglesia, lo coloca como algo en consideración de lo cualno tiene el poder libre, para enseñarlo según su propioparecer, sino que se encuentra allí para exponerlo pormandato y en nombre de otro. Él dirá que nuestra Iglesiaenseña esto o aquello; éstas son las razonesargumentativas que expone. Extrae a continuación todoslos usos prácticos para su comunidad a partir depreceptos, que él mismo no suscribiría con absolutoconvencimiento y con cuya exposición se puedacomprometer al mismo tiempo, por cuanto no escompletamente imposible que en ellos estuviera oculta laverdad, pero que en cualquier caso no se encuentreninguna contradicción interna con la religión. Pues sicreyera encontrar esto último, no podría en consciencia 8
  9. 9. continuar con las tareas a su cargo y tendría querenunciar. El uso que hace un maestro asalariado de surazón ante su comunidad, es entonces un usomeramente privado, por cuanto esta es siempre sólo unareunión casera, así sea muy numerosa; y en vista de locual, en cuanto sacerdote, no es libre, y no le estápermitido serlo, por cuanto desempeña una tarea ajena.Por el contrario el clérigo, que en cuanto intelectual haceuso público de su razón y habla por medio de escritos alpúblico propiamente dicho, es decir al mundo, gozaentonces para ese efecto de una libertad ilimitada paraservirse de su propia razón y para hablar en nombrepropio. Pues es una importunidad que conduce a laeternización de los disparates, que los tutores del pueblo–en asuntos religiosos– deban ser también menores deedad.¿Pero no debería tener justificación una comunidad dereligiosos, por ejemplo una reunión eclesiástica, o unadigna classis5 –como se denomina ella misma entre losholandeses– para obligarse con un juramento mutuosobre un cierto símbolo religioso inmodificable, para asípoder ejercer una perpetua tutoría superior sobre cadauno de sus miembros y por medio de ellos sobre elpueblo, y pretender incluso eternizarla? Yo afirmo que5 Classis era una de las tantas sectas religiosas surgidas en Europa a raíz de la Reforma.Sus características de severidad son criticadas aquí por Kant. Nota del traductor. 9
  10. 10. esto es imposible. Un contrato que se firmara para evitarpara siempre cualquier ilustración posterior del génerohumano, es sencillamente nulo y sin ningún efecto, asíesté ratificado por el poder supremo, por parlamentos opomposas capitulaciones de paz. Una época no se puedeconfabular y conjurar, para colocar a la siguiente en unasituación en la que sea completamente imposible ampliarsus conocimientos –tanto ilustres como los másdiligentes–, deshacerse de errores y avanzar en generalun paso más hacia la ilustración. Eso sería un crimencontra la naturaleza humana, cuya determinaciónoriginaria precisamente consiste en ese progresar; y ladescendencia está completamente justificada paraarrojar lejos, tales decisiones asumidas de maneradesautorizada y ultrajante. La piedra de toque de todo loque sobre un pueblo se puede determinar en cuanto ley,se encuentra en la cuestión acerca de si un pueblo sepuede imponer o no a sí mismo una ley tal. Ahora bien,eso sería posible, con la expectativa al mismo tiempo dealgo mejor en un tiempo breve, para introducir un ciertoorden, y en la medida en que se dejara libre a cualquierciudadano, especialmente a los religiosos, en calidad deintelectuales, para hacer sus observaciones en público,es decir, por medio de escritos, acerca de lo erróneo delas instituciones anteriores, en las que todavía 10
  11. 11. permanece el orden establecido, hasta que elconocimiento sobre las características de esos asuntoshaya demostrado su eficiencia y haya llegadopúblicamente, por medio de la unión de sus voces –auncuando no de todas–, para presentar una propuesta anteel trono, y proteger aquellas comunidades, que sehubiesen unido en sus posiciones conceptuales del mejorconocimiento sobre una institución religiosa diferente sintener por supuesto que perjudicar a quienes deseenpermanecer con los antiguos. Pero unirse en torno a unaconstitución religiosa inmodificable y que no pueda sercontrovertida por nadie en público, incluso en el lapso devida de un ser humano, y destruir con ello un período detiempo en el desarrollo de la humanidad, y hacer estérilpor ello incluso a una descendencia desmejorada, es algoque en absoluto no está permitido. Un ser humanopuede postergar la ilustración en lo que respecta a supersona, e incluso sólo por algún tiempo, en lo que tienela obligación de saber; pero hacerlo por renuncia, seacon respecto a su persona, pero mucho más conrespecto a su descendencia, significa lesionar lossagrados derechos de la humanidad y pisotearlos. Pero sino está permitido en absoluto que un pueblo decidasobre este asunto, mucho menos puede entoncesdecidirlo el monarca en nombre del pueblo, pues su 11
  12. 12. prestigio como legislador se fundamenta precisamente enque él reúne la voluntad general del pueblo en la suya.Cuando él sólo observa que toda mejora verdadera oaparente subsiste conjuntamente con el orden civil,entonces sólo puede permitir hacer a sus súbditos lo queellos por su bienestar espiritual tengan a bien hacer.Ninguno de esos asuntos le importa, pero cuidará quenadie le impida violentamente a otro trabajar en ladeterminación y en el fomento de sí mismo con todas suscapacidades. De igual manera perjudicaría su majestad,si se entromete por ejemplo, al elogiar ante la inspeccióngubernamental los escritos, con los cuales sus súbditosintentan poner en limpio sus opiniones, tanto cuando lohace a partir de su óptimo conocimiento máximo,exponiéndose así al reproche: Caesar non est supragrammaticos6; como también, y mucho más, por cierto,cuando envilece su máxima potestad para apoyar en suEstado el despotismo espiritual de algunos tiranos contrael resto de sus súbditos.Si ahora pues, se pregunta si vivimos en una épocailustrada, entonces la respuesta es no. Pero vivimos enuna época de la ilustración. Falta realmente mucho paraque los hombres, tal como están las cosas ahora,miradas en general, estén en condiciones –o incluso que6 Expresión latina: “El Cesar no está por encima de los gramáticos”. Nota del traductor. 12
  13. 13. sólo puedan ser colocados– para servirse bien y conseguridad de su propio entendimiento sin la dirección dealgún otro en asuntos de la religión. Tenemos clarasseñales de que sólo ahora se les abre a los hombres elcampo para trabajar libremente en ello, y reducirgradualmente los obstáculos que impiden la ilustracióngeneral y poder salir así de su minoría de edad causadapor ellos mismos. Bajo esa perspectiva, esta época esuna época de la ilustración o el siglo de Federico7.Un príncipe que no encuentra indigno de sí afirmar queconsidera una obligación no prescribir nada sobre losasuntos religiosos de los hombres, sino dejarlos encompleta libertad, y que a su vez rechaza la palabraaltisonante de la tolerancia, es él mismo ilustrado ymerece, por parte del mundo y de la posteridadagradecida, ser alabado como aquel que por primera vez,por lo menos por parte del gobierno, liberó al génerohumano de la minoría de edad y dejó en libertad a cadacual para servirse de su propia razón en todos aquellosasuntos de la consciencia. Bajo su apoyo está permitidoque los religiosos, merecedores de respeto y sinmenoscabo de sus obligaciones ministeriales, ofrezcan almundo en calidad de intelectuales para discusión libre y7 Kant se refiere aquí a Federico el Grande, rey de Prusia, considerado como el ejemplodel monarca ilustrado, tolerante en materia religiosa y abierto al desarrollo ilimitado delas ciencias y las artes. Nota del traductor. 13
  14. 14. pública, sus conocimientos y juicios que aquí o allápueden divergir del símbolo religioso que han escogido.Pero, por supuesto, goza de esa libertad mucho máscualquier otra persona que no está limitada por algunaobligación ministerial. Ese espíritu de la libertad seextiende también más allá, incluso donde se tiene queluchar con obstáculos externos de un gobierno que no secomprende a sí mismo. Pues se ilustra con un ejemplo:con libertad no se requiere absolutamente nada paralograr la tranquilidad pública y para preservar la unidaddel Estado. Los seres humanos superan lentamente y porsí mismos la condición rústica, si no se trabajaartificialmente con todo el empeño para preservarlos enesa situación.He abordado el asunto principal de la ilustración, el de lasalida del hombre de su minoría de edad causada por élmismo, primordialmente en asuntos de la religión, porcuanto con respecto a las artes y las ciencias, nuestrosgobernantes no tienen ningún interés en jugar a tutoressobre sus súbditos; ante todo también tal minoría deedad, que es quizá la más perniciosa y también la máshumillante de todas. Pero la manera de pensar de un jefede Estado, que protege la primera, avanza un poco máse intuye que incluso en consideración a su constituciónresulta inocuo permitir a sus súbditos, hacer un uso 14
  15. 15. público de su razón y presentar en público al mundo suspensamientos sobre una mejor concepción de laconstitución misma, incluso con una crítica sincera de laya existente. Sobre esto tenemos un ejemplo brillantecon el que ningún monarca se antepone al quehonramos.Pero también sólo aquel, que al ser él mismo ilustrado yno teme las sombras, y tiene a la mano un ejércitonumeroso y bien disciplinado para garantizar latranquilidad civil, puede decir lo que una nación libre nose puede atrever: “¡Razonad lo que queráis y sobre loque queráis, pero obedeced!”. Así se muestra un pasoextraño e inesperado de las cosas humanas, algo queconsiderado en general parece completamenteparadójico. Un grado más amplio de libertad civil pareceventajoso a la libertad del espíritu del pueblo y se lecolocan, no obstante, limitaciones inabordables; un gradomenos de esta libertad, genera por el contrario elespacio, para expandirse con toda su fuerza. Pues si lanaturaleza ha ovillado bajo esa dura cáscara la semilla,por la que se preocupa con la máxima ternura, entoncesesta coopera poco a poco, a la manera del pueblo –pormedio del cual se hace lentamente más capaz de lalibertad para obrar–, y finalmente a la manera de losprincipios del gobierno, que encuentra aceptable tratar a 15
  16. 16. los seres humanos, que son mucho más que máquinas,de acuerdo con su dignidad.∗Königsberg en Prusia, 30 de septiembre de 1784.IMMANUEL KANT∗ En las noticias semanales de Busching, del 13 de septiembre, leo hoy, el mismo 30, elanuncio del Boletín Mensual de Berlín de este mes, en el que se expone una respuesta ala misma pregunta por parte del señor Mendelssohn. No me ha llegado a las manostodavía. De otra manera habría detenido la presente respuesta, que ahora se encuentra ahícomo un intento, en el que el azar puede quizá haber hecho que los pensamientosconfluyan. 16

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