El calendario hebreo se basa en un ciclo lunar de 29-30 días por mes y un año solar de aproximadamente 365 días. Para sincronizar ambos ciclos, a veces se añade un mes adicional. El calendario actual fue establecido en el siglo IV d.C. y usa cálculos astronómicos en lugar de observaciones directas para determinar las fechas. Las festividades judías como Pésaj se rigen por este calendario lunar-solar.