Cárceles colombianas: un instrumento para la dominación y el
control social
MOVIMIENTO DE PRESOS POLÍTICOS CAMILO TORRES R...
capitalismo. Nunca ha habido crisis carcelaria ni penitenciaria: lo que
sucede en las prisiones es propio de los objetivos...
En los años sesenta, al diseño de la política criminal y penitenciaria
en Colombia se le da otro enfoque aún más sombrío, ...
En materia penal y penitenciaria, Colombia se convierte en
laboratorio de EEUU para experimentar acerca del control del
“e...
Pese a todo, estas condiciones no han logrado menoscabar nuestra
dignidad. Nuestros sueños de revolución y emancipación si...
El Movimiento de Presos Políticos Camilo Torres Restrepo realiza
iniciativas con universidades colombianas promoviendo el ...
Fidel Castro, en Cuba; de Hugo Chávez, en Venezuela; de
compañeros como Bobby Sands, del IRA, en Irlanda del Norte, de
pre...
Próxima SlideShare
Cargando en…5
×

Cárceles colombianas: un instrumento para la dominación y el control social

450 visualizaciones

Publicado el

MOVIMIENTO DE PRESOS POLÍTICOS CAMILO TORRES RESTREPO
Desde la antigüedad, los sistemas penitenciarios se han ido acoplando a las necesidades políticas y económicas de cada momento. A lo largo de su sombría historia, siempre han existido revueltas, hacinamiento y masacres, y siempre las cárceles han sido un instrumento para castigar y deshacerse de la oposición. A pesar de que son innumerables los informes y estudios que explican que las prisiones no sirven para prevenir los delitos ni transformar a las y los transgresores, en todos los puntos del planeta hay cárceles abiertas, y en muchas ocasiones incluso podemos decir que éstas han sufrido pocos cambios en los últimos siglos. Las cárceles colombianas, desde la década de los veinte del siglo pasado, han ido sufriendo cambios para servir principalmente al objetivo de lucha contra la insurgencia.

Publicado en: Derecho
0 comentarios
0 recomendaciones
Estadísticas
Notas
  • Sé el primero en comentar

  • Sé el primero en recomendar esto

Sin descargas
Visualizaciones
Visualizaciones totales
450
En SlideShare
0
De insertados
0
Número de insertados
58
Acciones
Compartido
0
Descargas
2
Comentarios
0
Recomendaciones
0
Insertados 0
No insertados

No hay notas en la diapositiva.

Cárceles colombianas: un instrumento para la dominación y el control social

  1. 1. Cárceles colombianas: un instrumento para la dominación y el control social MOVIMIENTO DE PRESOS POLÍTICOS CAMILO TORRES RESTREPO, 01 DE DICIEMBRE DE 2015 Desde la antigüedad, los sistemas penitenciarios se han ido acoplando a las necesidades políticas y económicas de cada momento. A lo largo de su sombría historia, siempre han existido revueltas, hacinamiento y masacres, y siempre las cárceles han sido un instrumento para castigar y deshacerse de la oposición. A pesar de que son innumerables los informes y estudios que explican que las prisiones no sirven para prevenir los delitos ni transformar a las y los transgresores, en todos los puntos del planeta hay cárceles abiertas, y en muchas ocasiones incluso podemos decir que éstas han sufrido pocos cambios en los últimos siglos. Las cárceles colombianas, desde la década de los veinte del siglo pasado, han ido sufriendo cambios para servir principalmente al objetivo de lucha contra la insurgencia. Fotografía de Oscar Paciencia, Colombia. Los Estados, de manera terca, atacan los efectos y no las causas que generan la violencia. No abordan de manera integral ni contemplan la exclusión, la inequidad social o la falta de educación y de oportunidades, es decir, problemas estrechamente vinculados al
  2. 2. capitalismo. Nunca ha habido crisis carcelaria ni penitenciaria: lo que sucede en las prisiones es propio de los objetivos de las mismas, porque se pretende el control social, el silenciamiento de la oposición. Es de gran importancia, para abordar en su magnitud el tema penitenciario, reconocer a grandes rasgos de la historia de las prisiones y las diferentes formas utilizadas para castigar conductas “anormales penales” en las esferas sociales. Recordamos los métodos dirigidos a generar el mayor malestar en el reo, descritos de forma detallada por Michael Foucault en su obra Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión (1975). El maltrato físico y psicológico juega un papel fundamental en el control social desde un punto de vista histórico y, de la mano con la tecnología de cada siglo, logra distintos objetivos, como consolidar fuertemente el arte de castigar a la persona privada de su libertad. Evolución de las prisiones en Colombia La población aborigen de América Latina contaba con sus propias reglas de castigo, como la pena capital para las faltas graves, como el homicidio, o los trabajos comunitarios para la delincuencia. Con la colonización europea llegaron el perverso sistema penitenciario y la Inquisición, empleadas ambas como herramientas de sometimiento y control social. Éste es el sistema que ha continuado vigente en Colombia, tanto durante la colonización como durante la vida republicana. En los años veinte, coincidiendo con el auge de los movimientos sociales, se usaron técnicas penitenciarias tan escabrosas como el cepo y los calabozos de aislamiento construidos con sal, para que se mantuvieran húmedos y fríos todo el tiempo causando el deterioro mortal de las personas encarceladas. La situación de las cárceles de cualquier país del mundo refleja la sociedad en su conjunto, plasma la intensidad de la lucha de clases. En Colombia hay 155 cárceles adscritas al Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC), dependiente del Ministerio de Justicia. Quizás no haya muchos más países en el mundo en los que existen más cárceles que universidades públicas.
  3. 3. En los años sesenta, al diseño de la política criminal y penitenciaria en Colombia se le da otro enfoque aún más sombrío, construido bajo los parámetros de la guerra contrainsurgente, es decir para controlar al enemigo interno según los postulados e imposiciones del Gobierno de los Estados Unidos. A los sectores populares, sociales, sindicales y de oposición al régimen nos tocó enfrentar desaciertos jurídicos y penitenciarios como el Decreto 1923 o Estatuto de Seguridad de Turbay Ayala (1978- 1982), cuyo fin era enfrentar el “terrorismo”, el “enemigo interno”. El gobierno buscaba frenar la creciente protesta social y paros de los sectores sindicales. Posteriormente se instaura la “Justicia sin Rostro” mediante la Ley 40/93, que endureció las penas. Las personas detenidas eran juzgadas impunemente, con informantes pagados por la fuerza pública. Las y los detenidos sólo llegaban a conocer la sentencia (por ejemplo, 60 años en prisión), pero nunca el rostro del juez ni del informante que lo hubiese acusado. Esta grave situación provocó que a finales de los años 90 los presos se amotinaran en unas acciones sin precedentes en el país. Después de muchas muertes y de incontables personas gaseadas y apaleadas, se logró una mesa de concertación y se derogó la ley de “Justicia sin Rostro”. En esas fechas, la Corte Constitucional, mediante una acción de tutela presentada por los internos la T-153/98, declaró la existencia de un estado de cosas inconstitucional al interior de los penales. Uribe, vuelta de tuerca Con la llegada del siglo XXI y la presidencia de Álvaro Uribe Vélez aparecen las ejecuciones extrajudiciales, que junto a las cárceles se convirtieron en “principal destino” de la oposición política y social al régimen colombiano. Capturas masivas y sentencias con testigos falsos, pagados con dinero de los contribuyentes, acusaciones viles de “terroristas o auxiliadores del terrorismo”.
  4. 4. En materia penal y penitenciaria, Colombia se convierte en laboratorio de EEUU para experimentar acerca del control del “enemigo interno”. A partir de 1998, bajo la presidencia de Andrés Pastrana y con el acuerdo entre EEUU y Colombia del Plan Colombia, se empiezan a construir los nuevos campos de concentración, llamadas cárceles de alta seguridad, Establecimientos Reclusorios de Orden Nacional (ERONES). La “nueva cultura penitenciaria” tiene como propósito despojar a los seres humanos prisioneros de todas las acciones vitales: controlan los movimientos, el dormir, el despertar, prohíben la luna, controlan el sol, la luz, el agua, el aseo… Desde dentro, nuestros sueños Las y los presos políticos hemos tenido que afrontar durante años las consecuencias del conflicto y las de nuestro compromiso político e ideológico. Buena parte de los códigos penal y penitenciario son resultado de una política criminal contrainsurgente, de legislación que imprime el sello de un régimen de dominación claramente antipopular, cuyo propósito ha sido castigar a las y los disidentes u opositores políticos y a las personas excluidos por su modelo. Las penas para los delitos de rebelión y cuestiones vinculadas han venido aumentando progresivamente en cada reforma. Se realizan esfuerzos desesperados, además, por negar el carácter político de la lucha. A las y los presos políticos se nos disemina por todas las cárceles del país, impidiendo nuestra dinámica colectiva y la reafirmación de nuestros valores revolucionarios. Se nos impide la comunicación y se nos niega el derecho a la información. Como las más de 120 mil personas presas del país, padecemos unas condiciones indignas y que en ocasiones atentan contra la vida; se nos somete al hacinamiento, a falta de atención en salud. En algunas prisiones se han comprobado prácticas de tortura. Se prohíbe, restringe o dificulta el ingreso de defensores y defensoras de derechos humanos, organismos humanitarios y comisiones de verificación.
  5. 5. Pese a todo, estas condiciones no han logrado menoscabar nuestra dignidad. Nuestros sueños de revolución y emancipación siguen en pie; buscamos el reconocimiento de nuestra condición de rebeldes, continuamos luchando por la libertad, por una paz transformadora desde la justicia social, por una nueva Colombia, libre, democrática y en paz. Las y los presos políticos y la lucha por una solución política y la paz transformadora En los últimos cinco años, la cárcel Bellavista de Medellín ha sido testigo fiel de un proceso discreto de reflexión y de construcción de iniciativas pedagógicas, humanitarias y de trabajo por la paz de un grupo de integrantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) presos, constituidos como parte del Movimiento de Presos Políticos Camilo Torres Restrepo, que interactúa con el gobierno colombiano, la comunidad internacional y la sociedad y sus diferentes expresiones políticas y sociales, así como con las diversas iglesias y universidades tanto colombianas como de otros países. Nuestra lucha y accionar ha permitido romper las barreras que genera el encierro los barrotes y dar reconocimiento a las y los presos políticos del ELN que, en los últimos 25 años, han sido protagonistas de las luchas que el país está librando por la paz desde las cárceles. Han sido múltiples las actividades realizadas en este espacio con el propósito de generar un ambiente positivo y propicio para el desarrollo del proceso de paz. Dentro de este proceso destacamos la puesta en marcha de un programa pedagógico para la solución política y la paz transformadora, que busca el fin del conflicto armado y hacer caminar al país hacia una ruta democratizadora, por el bien común y la justicia social. La propuesta pedagógica promueve la escucha activa e incentiva diálogos significativos entre diferentes sectores de la sociedad colombiana, como parte de los esfuerzos por la realización de un gran diálogo de las mayorías de la nación y la construcción de un gran movimiento por la paz que active la participación de la sociedad colombiana en todas sus expresiones desde los territorios, comunidades, sectores y pueblos.
  6. 6. El Movimiento de Presos Políticos Camilo Torres Restrepo realiza iniciativas con universidades colombianas promoviendo el debate y propiciando los encuentros que la sociedad necesita y el actual momento exige, para avanzar en la construcción de garantías para la terminación de este ciclo de violencias y encaminarnos hacia la construcción de esos otros mundos posibles que desde las comunidades y pueblos se vienen gestando. Desde esta propuesta pedagógica desarrollamos diferentes iniciativas con el acompañamiento de universidades del país como la Pontificia Universidad Javeriana, la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD), la Corporación Universitaria Reformada de Barranquilla, la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) de Medellín, la Universidad San Buenaventura (Medellín), la Universidad Pedagógica Nacional y la Fundación Universitaria Claretiana (FUCLA). También se mantiene un intercambio continuo con la Red de Universidades por la Paz (Redunipaz) y con centros de otros países, como el Instituto Pensamiento y Cultura en América Latina (IPECAL), de México, la Escola de Cultura de Pau (Barcelona), el Centro Delàs de Estudios por la Paz, el Instituto de la Paz y los Conflictos de la Universidad de Granada, el Instituto de Paz del Congreso de los Estados Unidos, la asociación Paz con Dignidad y Entrepueblos/Entrepobles/Entrepobos/ Herriarte (Estado español). Los intercambios que hemos ido llevando a cabo con partidos, organizaciones sociales, plataformas por la paz, con organizaciones comunitarias, de víctimas, movimientos de mujeres organizaciones campesinas, afrodescendientes e indígenas, así como con medios de comunicación colombianos y de otros países del mundo, se dirigen a lograr un escenario de participación directa de la comunidad para ir tejiendo un “acuerdo de mayorías” que nunca ha existido en nuestra historia como república. Son varios los ejemplos de presas y presos políticos en el mundo que nos han servido y sirven de guía, de fortaleza para hacer de nuestro espacio un escenario lleno de sueños y esperanzas, a pesar de nuestras exageradas condenas (todas oscilan entre treinta y cuarenta años). Hablamos del ejemplo de Nelson Mandela, en Sudáfrica; de
  7. 7. Fidel Castro, en Cuba; de Hugo Chávez, en Venezuela; de compañeros como Bobby Sands, del IRA, en Irlanda del Norte, de presas y presos políticos kurdos y palestinos… Y hablamos, igualmente, de tantos compañeros y compañeras presas por su trabajo político emancipatorio en Colombia. Mientras escribíamos este artículo era detenido el líder indígena Feliciano Valencia. Su delito: luchar por la defensa de su pueblo, la madre tierra y la paz. Nuestra apuesta, en definitiva, es seguir desde un espacio tan hostil como la cárcel construyendo una sociedad en la cual la dignidad y el amor se conviertan en los principios fundantes de una nueva forma de asumir la vida en otro mundo que creemos es posible. Movimiento de Presos Políticos Camilo Torres Restrepo. Cárcel Bellavista de Medellín-Antioquia. Artículo publicado en el nº67 de Pueblos – Revista de Información y Debate, cuarto trimestre de 2015.: http://www.revistapueblos.org/?p=20152

×