Cancún enfrenta un crecimiento urbano desmesurado y problemas de infraestructura, como escasez de habitaciones y servicios públicos insuficientes, lo que resulta en una alta carga de basura y problemas ambientales. Se han implementado políticas para gestionar los residuos sólidos, incluyendo la concesión del servicio de recolección y proyectos para generar biogás, pero los desafíos persisten con asentamientos irregulares y un comercio informal. La transformación de residuos en recursos urbanos se presenta como una solución necesaria para contrarrestar el impacto ambiental y mejorar la calidad de vida en la ciudad.