Este poema alaba el poder y la bondad de Dios como el Creador de todo lo que existe, incluida la luz, el sol, las flores, el mar y los pájaros. Celebra que las glorias de Dios se manifiestan en toda la creación, desde las flores y el viento hasta la risa de los bebés. Expresa la certeza de que Dios está presente en todas partes.