El documento habla sobre el verdadero bautismo y su falsificación. Explica que el bautismo verdadero es por inmersión completa en el nombre de Jesús, simbolizando su muerte, sepultura y resurrección, mientras que el bautismo por aspersión fue introducido por la Iglesia Católica en el siglo XII. También enfatiza que el bautismo es necesario para la salvación.