Una mujer ganó $5,000 en un concurso de historias verdaderas embarazosas al contar cómo, apurada por una cita con el ginecólogo, usó una toalla húmeda para limpiarse antes de ir, sin darse cuenta que su hija la había usado antes para guardar sus brillantinas y purpurinas. En la consulta, el médico la halagó por su higiene extra, y solo después se dio cuenta de lo sucedido cuando su hija le pidió recuperar la toalla decorada.