El documento describe la situación de inseguridad en Tamaulipas como la peor en México, con altos niveles de secuestros, extorsiones y muertes de civiles inocentes. Aunque la intervención federal ha evitado un escenario aún peor, el expolio criminal y la victimización han aumentado en los últimos cuatro años. El gobierno federal asumió el control policial local y aumentó la presencia militar, pero los resultados han sido deficientes y no ha demostrado la voluntad necesaria para resolver la crisis de seguridad en la región.